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El campeón serbio, máxima fiabilidad

fernando rey tapias

DEPORTES

SCOTT BARBOUR

03 feb 2020 . Actualizado a las 08:47 h.

No tiene la elegancia de Roger, ni el carisma de Rafa, pero les ha ganado a los dos más veces de las que ha perdido. A diferencia del suizo y el español, venerados por los aficionados de todo el mundo, en escasísimas ocasiones ha contado con su apoyo. Su tenis, más sobrio, no atrae al espectador como la magia de Federer o la espectacularidad de Nadal, y por otra parte sus gestos poco deportivos de romper raquetas en momentos de adversidad no son comparables a las imágenes de ejemplos de comportamiento de sus dos principales rivales.

Su carácter balcánico, que ya comenzó a forjarse al vivir la guerra durante su juventud, se endureció al máximo jugando en las condiciones más desfavorables, y paso a paso, fue haciendo realidad la frase de Toni Nadal, la primera vez que le vio de joven: «Rafa tenemos un problema». Y acertó de lleno sobre las extraordinarias condiciones del serbio.

Competitivo al máximo, ágil, rápido, sólido, formidable restador, buen sacador, con un juego sin fisuras, capaz de imponer un ritmo infernal o aguantar los momentos óptimos de sus rivales, enfrentarse a Novak Djokovic es, sin duda, un dolor de cabeza para cualquiera. Ayer buscaba su octavo título en su pista preferida, en donde entre la colonia serbia y el público australiano, siempre se ha sentido cómodo. Hasta el punto de ganar el torneo ahora en ocho ocasiones.