El Leche Río Breogán descarrila por sorpresa

El modesto Almansa asaltó el Pazo ante el desacierto y la impotencia de los locales: 85-86


Noche de miedo en el Pazo. Costó asimilar entre la hinchada y por supuesto en la plantilla que la racha del Leche Río Breogán se viera truncada ante un rival como el Afanion Almansa, uno de los equipos con el presupuesto más bajo que pisó la LEB Oro por primera vez esta temporada después de tres ascensos consecutivos desde Primera Nacional. El Breo perdió todo casi todo su esplendor en el último partido de la primera vuelta. Se mostró errático en todas las zonas del campo, especialmente en la pintura, y demasiado acelerado ante un adversario que encontró un filón en la defensa contraria y en los despropósitos del trío arbitral. Y con el punto de mira bien ajustado.

A diferencia de sus encuentros anteriores en casa, el arranque de los breoganistas no fue fulgurante. Necesitaron casi tres minutos y cinco ataques para anotar la primera canasta. La hizo Powell, protagonista con 9 puntos en un primer cuarto en el que el torrente anotador del Breo fue in crescendo sin el que el Almansa pudiera hacer nada. Los manchegos sufrían para detener los ataques locales, sobre todo en el perímetro, y no menos dificultades tenían para anotar. Tras los 10 primeros minutos, y a pesar de que los pupilos de Epi parecían más espesos que los derbis antes el Leyma y el COB Ourense, prácticamente nadie en el Pazo intuía un partido áspero.

La impresión del personal era otra en el descanso. Un triunfo plácido ya no era el deseo. Con ganar era suficiente porque al Breo le faltaba inspiración y brillo, y con sus errores, la mayoría por precipitación, permitió al Almansa apretar el marcador en un segundo cuarto en el que anotó 9 puntos desde la línea de tiros libre. Gavrilovic impidió males mayores y los árbitros desataron la crispación de un Pazo que asistió atónito a la resurrección visitante. Un triple del breoganista Rafa Huertas empataba el partido (34-34, min 16), pero enseguida apareció Powell para convertir su segundo triple del partido y poner a salvo la victoria local en el ecuador del encuentro. Si bien, el parcial (14-22) hacía recapacitar a Diego Epifanio, generaba nerviosismo en la grada y hablaba bien a las claras de la superioridad exhibida por los visitantes en estos 10 minutos.

La segunda parte

La bronca que seguramente recibieron los guerreros celestes de su jefe no tuvo consecuencias en el rendimiento. Encestaban con cierta regularidad, pero atrás concedían demasiado, de manera exagerada en el poste bajo, y el Almansa no se quedaba atrás. Después de un par de triples de Ahonen y Dago Peña el Breo cobró una ventaja de ocho puntos, Rubén Perelló paró el partido y la felicidad volvió a la grada del Pazo. Parecía el inicio del despegue definitivo del Leche Río Breogán, pero nada más lejos de la realidad. Los locales no solo no pudieron poner tierra de por medio, sino que además vieron cómo el adversario no desaprovechaba los regalos bajo el aro y los que le hacían los colegiados y volvía a coger la delantera en el marcador (61-62) a poco más de un minuto para el final de la tercera manga.

La afición sufría lo que no estaba escrito, se desgañitaba para mostrar su disconformidad con los árbitros e interpretó a la perfección su papel en el acto definitivo, pero todos sus esfuerzos resultaron baldíos. En un final cardíaco en el que Dago Peña mantuvo al Breo con pulso, el Almansa salió victorioso a pesar de que Cvetinovic falló los dos tiros libres que escribirían el epitafio del equipo de casa. El Breogán dispuso de la última posesión y algo más de siete segundos, pero ni Peña ni Ahonen se atrevieron a lanzar, lo hizo Soluade a la desesperada y su lanzamiento a un mano lo escupió el aro. Asombro y decepción en el bando local y celebración a lo grande en el equipo visitante.

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