Ana Peleteiro: «Mi reto es ser un día la mejor»

DEPORTES

Oro europeo en pista cubierta con récord de España, en el 2019 se rehízo del golpe de perder a su abuela

28 dic 2019 . Actualizado a las 17:47 h.

El 2019 fue el año de Ana Peleteiro (Ribeira, 1995), como también lo había sido el 2018 y como probablemente lo será el 2020. Pero los últimos 12 meses, detrás del título de campeona de Europa de triple salto en pista cubierta y su sexto puesto en el Mundial de Doha, deja una amplísima gama de matices para la deportista gallega más mediática. Empezó muy bien. «Empezamos el año entrenando muy duro, preparamos muy bien la pista cubierta pese a que una lesión parecía que iba a estropear todo, aunque fui al Europeo, gané y batí el récord de España [14,73 metros]. Pero luego pasaron cosas, y con la pérdida de mi abuela yo perdí un poco la concentración en los entrenamientos. Si la cabeza no está al 100 %...

-¿?

-Sin la cabeza bien, todo se vuelve un mundo. Fue una temporada más larga de lo normal y los últimos dos meses fueron bastante difíciles. Así la analizo, como difícil, pero de todo salgo algo positivo, aprendí ciertas cosas. Siempre viene bien caer un poquito.

-¿Qué aprendió?

-A separar y saber llegar esas dos o tres horas a entrenar y solo entrenar. Luego en casa puedes estar mejor o peor, pero hay que saber dividirlo, no ser tan dramática o tan emocional. Yo soy muy emocional y eso es bueno para algunas cosas, pero no para otras.

-Aún así, su año fue muy bueno. ¿Qué nota le pone?

-Un 7 y medio. No sé. Hice una pista cubierta muy buena y un aire libre muy mejorable. Llegué al Campeonato del Mundo con molestias, y aún así salté 14,47, pero alguien competitivo y con ansia de ganar no se puede ir contento con eso.

-Habla de la cabeza. No trabaja con un psicólogo.

-Lo hice hace tiempo, pero no me fue bien. Yo debería saber canalizar mejor los problemas más personales. Ahora Iván [Pedroso, su entrenador] me da consejos sea en el ámbito que sea. No hay que mezclar ciertas cosas, pero Iván sabe todo de mí, sabe los problemas que tengo porque convive conmigo y se da cuenta. Yo soy como el agua de transparente.

-Ya lleva más de tres años en Guadalajara, una ciudad pequeña con un grupo de entrenamiento de élite. Un cambio radical en su vida.

-Sí. Fue un cambio total. Tanto en la parte positiva como en la negativa. Estar aún más lejos de la familia, pero a la vez ver que soy más profesional y disfruto de esto. Eso vale la pena y te hace olvidar un poco el esfuerzo. Pero cada vez que vuelvo a casa me cuesta más volver. Porque están mis sobrinos en Galicia, que son pequeños y pasan tres meses y ya hacen cosas diferentes...

-¿Qué se lleva de Galicia en la maleta?

-No muchas cosas. Porque, si no, subo de peso (ríe). En realidad, en Galicia adelgazo porque en mi casa se come mucho pescado y se come muy bien sin privarme de nada.