Fátima Fernández Cano, golfista profesional afincada en Estados Unidos: «Hay que espabilar»

DEPORTES

Habla de su profesión con una naturalidad que hace reflexionar sobre la cultura de golf en Galicia

20 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Fátima Fernández Cano (Santiago de Compostela, 1995) crece en Estados Unidos como profesional del golf, rara avis en el deporte gallego. El pasado año, con su participación en el US Open, demostró un salto de calidad que se traduce en una agradable madurez reflejada en un hablar sereno pero cargado de energía.

-¿Deportista o emigrante?

-Deportista 100 %.

-¿Qué significa eso?

-Pasarme todo el año pensando en entrenar, y entrenarme de un modo u otro, golf o gimnasio. Y tener apenas dos semanas para ver a la familia. Toda mi vida gira en torno al deporte.

-Era lo que buscaba, no se queje.

-¡Para nada! Este es mi sueño. Pero a veces es complicado. Estar fuera de casa, buscar dinero para seguir jugando... es muy duro.

-¿El profesionalismo mató al romanticismo?

-No, solo que no es tan idílico como la gente cree. No es viajar y conocer sitios. Son viajes eternos en coche. A veces no sabes ni dónde duermes. A cambio, hay experiencias fantásticas que te hacen crecer como persona. Hay que espabilar. Y en un deporte individual, estás sola contra el mundo.

-¿Para derribar estereotipos?

-Hubo que hacerlo. No en Estados Unidos, pero en el norte de España incluso hay gente que no considera el golf un deporte. Y es alta competición como otro. Entreno de cinco a ocho horas al día en el campo, más el gimnasio.

-¿Es para élites?

-No en mi caso. Ya me gustaría haber tenido todo el dinero para poder practicarlo. No es un deporte de pijos. Otra vez es un tema cultural. En Estados Unidos o Inglaterra es tan accesible que lo ven de otro modo. Trabajé mientras estudiaba Global Business para poder seguir jugando. Pero en ciertos lugares de España no acaban de entender que es mi profesión. Me preguntan después: «Vale, pero ¿a qué te dedicas?».

-¿Ejercerá de lo que estudió?

-Es mi plan B, lo que significaría que me sigo dedicando al golf. Ojalá no piense que me he cansado en unos años. Nunca se sabe, pero no creo. Y podría aplicar mi formación al deporte en general. Y al golf en concreto.

-Siempre hubo golf en su familia... y profesiones atípicas.

-Cierto. Mi abuela se dedicaba a la moda infantil, mis padres y mi tío jugaban. Mis hermanos y yo estábamos todo el rato en el campo de niños. Luis era el que mejor jugaba y acabó siendo músico cantautor. Es muy bueno. A ver si da el salto, porque se lo merece...