Rodrygo y Vinicius iluminan al Real Madrid en Brujas

Los blancos terminaron con victoria la primera ronda de la Champions


Colpisa

Con el freno de mano puesto en un partido anodino en el primer tiempo pero que se animó en el segundo, el Real Madrid cerró venciendo en Brujas su periplo por la fase de grupos de la Champions y aguarda a que el sorteo del próximo lunes establezca el veredicto de un titubeante deambular que podría abocarle a un pulso volcánico en octavos con alguna de las superpotencias que figurarán en el bombo de los líderes de grupo.

Sobró el trámite en el Jan Breydel, convertido apenas en una oportunidad de reivindicarse para el pelotón de aspirantes al que recurrió Zidane. La aprovechó Areola transmitiendo seguridad bajo palos, Isco como faro en los minutos en que su equipo sufría para trenzar y hasta Militao de no ser por un error que le costó a los blancos el tanto del Brujas. Pero sobre todo Rodrygo y Vinicius, goleadores como en aquella jornada liguera frente a Osasuna en la que la segunda unidad del Real Madrid se movió al ritmo de samba de su 'millennials' brasileños. La desperdició en cambio Jovic, seco de nuevo, desconectado e intrascendente más allá de un buen disparo en el primer tramo de la contienda y una aparición en la acción que desembocaría en la diana de la victoria. La falta de confianza, sin ritmo competitivo después de más de un mes sin vestirse de corto, fue palpable en el cañonero balcánico, una de las apuestas estelares en verano como opción de futuro pero también de presente al que sigue sin poder conectar Zidane.

Seis cambios en el juvenil once del marsellés respecto al compromiso ante el Espanyol pero con Casemiro de alguacil para evitar el despendole y refrendar que no era un «amistoso», como enfatizó el preparador, que no da respiro a su apagafuegos ni con el armisticio ya firmado en la Champions y vigente hasta mediados febrero. Tres variantes aportó Philippe Clement al bloque que acarició la campanada en el Santiago Bernabéu, con Kossounou relevando en el lateral derecho al lesionado Mata y Balanta y Vlietinck como reemplazos de Rits y Diatta en el Brujas, cuyo atosigamiento obligaba a extremar las cautelas para evitar una pérdida que facultase la salida en estampida de los 'blauw-zwart'.

La tensión dispar con que acudían los contendientes tuvo su correlato en el césped. El Brujas, que exponía su presencia en la Europa League, saltó en busca de un gol tempranero que encarrilarse el pleito. El Real Madrid, contemplativo y algo desordenado, tenía dificultades en atar al brioso conjunto belga, que estuvo a punto de desnivelar el marcador en un golpeo a quemarropa de Tau que repelió Areola. Respondió el equipo de Zidane con un zurdazo de Jovic a pase de Vinicius que sacó Mignolet en la primera y casi único aparición del delantero serbio antes del entreacto. La presencia del balcánico restaba capacidad asociativa al ataque visitante, demasiado estático sin las habituales descargas y caídas a banda de Benzema. Lucía más la expeditiva labor de Varane y Militao que el ingenio de Isco o la chispa de Vinicius. Deslavazado, el Real Madrid se movía a trompicones y padecía sobre todo por el carril que custodiaba Odriozola, retado casi de continuo en un dos contra uno que mantenía al límite al agitado donostiarra, salvador pese a todo en un combate con Tau a vuelta de vestuarios y asistente luego de Rodrygo.

Falta de automatismos Se hacía sentir la inevitable falta de automatismos en una formación apenas reconocible salvo en la medular, por la que pululaban tres de los cuatro jinetes que atropellaron a la Juventus en Cardiff. De las botas de uno de ellos, Isco, partió el segundo remate venenoso aunque desviado del Real Madrid en un choque de ritmo cansino en el que Mignolet puso la anécdota amagando con emular a su excompañero Karius en un aturullado saque blocado por Militao -que ya le había puesto en apuros segundos antes en un balón suelto en el área- y una acción ya invalidada por fuera de juego previo al remate a la red de Dennis aportó su escasa dosis de suspense.

Ganaba a los puntos el Brujas pero el talento del Real Madrid resulta temible incluso en noches de apatía. Abrió Modric al costado por el que percutía Odriozola, que sirvió para que Rodrygo embuchase con el exterior su cuarta diana en la máxima competición continental. Abrelatas de nuevo el cuarto 'Rayo' del Santos, que ha transformado en gol seis de los ocho remates a puerta desde que porta el escudo del Real Madrid.

El golpe no hizo mella en la escuadra local, que se repuso de inmediato. Aprovechó el equipo de Clement un error en la salida de Militao para que Vanaken devolviese la igualada con un disparo con rosca al palo largo que hizo estéril la estirada de Areola. El mortecino duelo había cobrado vida para entonces, endulzando la gélida noche de los valientes que poblaron las gradas con un intercambio de golpes. Pescó de nuevo el Real Madrid en una dejada de Jovic a Rodrygo tras balón colgado por Casemiro. No acertó a embocar el paulista pero sí Vinicius con un sosegado remate a placer que inauguraba su cuenta en la Champions. Modric pondría la guinda rematando con la diesta en los estertores de un encuentro sin más historia.

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