El mejor momento del Leyma, el peor momento de Bulic

Los coruñeses alcanzaron los 100 puntos de anotación ante Alicante, un registro inédito en Liga desde la temporada 15-16, curso de su mejor resultado histórico


Uno a uno, como moscas, los espectadores del Palacio van reconociendo que este Básquet Coruña está superando las expectativas generadas a principio de temporada. Es cierto que la LEB Oro es una liga igualadísima, que una dinámica positiva es el mejor sexto hombre y que queda muchísimo.

Pero también lo es que los coruñeses son cuartos a una sola victoria del líder y van superando metas volantes semana a semana.

Tras un inicio dubitativo con dos derrotas que congelaron la moral de los aficionados, con el recuerdo de lo sucedido la campaña anterior muy presente, el Leyma supo cortar la mala dinámica. Una victoria justita ante Almansa pero de un valor enorme. Firmó una racha de cuatro triunfos. Perdió ante el Oviedo, y volvió ganar. Llegó el golpe sobre la mesa ante el Palencia. Era el líder, y aunque Sergio García se empeñó en recordar que era «un palito más», algo cambió. Y ahora, otra serie de cuatro triunfos, algunos de prestigio, con la guinda simbólica ante los alicantinos. Cien puntos, una cifra que el equipo no veía en su marcador en Liga desde el 15 de abril del año 2016 en la última jornada ante el Lleida.

A la altura del mejor Leyma

En aquella victoria del 2016, con Tito Díaz en el banquillo, Dagoberto Peña lideró al conjunto naranja con 27 tantos, Sergio Olmos sumó 17 y 16 encestó Beka Burjanadze. Aquel equipo, en el que también estaban Monaghan o Stelzer, acabaría firmando el mejor registro histórico del joven club coruñés. Solo el Melilla pudo apartar al Leyma de la final del play-off por el ascenso.

Han pasado tres años y cinco meses y el tablero de la LEB Oro poco tiene que ver. Aquella temporada, la Liga la ganó el Palencia y en su banquillo se sentaba un debutante. Se llamaba Sergio García Martín, y en su primera temporada logró un ascenso que nunca se dio por problemas de despachos. Hoy Sergio lidera a un Básquet Coruña que cree en una idea que da resultados.

Pizarra y vestuario

Sergio García frunce el ceño cuando etiquetan a la ligera su baloncesto de «físico». Reconoce que este año su equipo tiene en su capacidad atlética su gran baza, pero defiende que en su carrera ha adaptado siempre su estilo a los jugadores.

Que este Básquet Coruña es uno de los conjuntos mejor engranados que ha visto el Palacio recientemente es ya un consenso entre la parroquia de aficionados coruñeses y no deja de sorprender que en un deporte, con su alto componente azaroso, las actuaciones del equipo concuerden con tanta frecuencia los planes que el entrenador pregona en las previas de los partidos. Planes que cada semana son distintos. Un trabajo detallado y personalizado que ha seducido al vestuario.

La plantilla, en una charla en la que el capitán llevó la voz cantante, se conjuró para exprimirse al máximo en las duras citas de noviembre y diciembre. El resultado, de momento, roza el sobresaliente. Pero la Liga no para y toca viajar a Palma. Un puerto de primera categoría ante un equipo diseñado para ascender.

Bulic quiere irse

Mirza Bulic es la excepción entre la alegría. El jugador colgó ayer un tuit con el: «Esto es todo amigos», icónica despedida de los dibujos animados de la Warner. Minutos más tarde, lo borró.

El jugador no está contento con su rol en el equipo y la negociación de su rescisión de contrato con el club está muy avanzada.

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