Una década de pádel federado

La territorial gallega de pádel cumple diez años celebrando la consolidación de un deporte en crecimiento


La Voz

El pádel ya no es un deporte de moda. Diez años después de la creación de la federación gallega (FGP), se ha consolidado como una actividad física estable, por encima de cualquier tipo de tendencia temporal. Además, continúa en evolución creciente, por lo que los principales actores del pádel en Galicia observan un amplio margen de mejora en la organización de esta disciplina deportiva en la comunidad autónoma, al abrigo del ente federativo.

En el año 2009, el incremento de la demanda en todas las edades (superando el contexto inicial en el que el pádel germinó a partir de practicantes de cierta edad) se materializó en la constitución del organismo que iba a regir oficialmente los designios de este deporte en Galicia. El año pasado, la FGP registró 6.478 licencias (entre ellas, 2.679 mujeres). A Coruña es la provincia que más jugadores oficiales tiene (3.524), seguida de Pontevedra (2.235), Lugo (361) y Ourense (358). La Liga Gallega reúne a 312 equipos y la de veteranos, a cien más.

Manuel Fernández Prado ha sido su presidente desde entonces (también ha ejercido como vicepresidente de la federación española), y no duda en realizar un balance positivo de la última década. «Recuerdo el laborioso trabajo que fue incluso desarrollar la normativa para presentar un proyecto del pádel como deporte independiente del tenis, para poder crear clubes y asociaciones bajo esta categoría», rememora. Tampoco fue fácil crear la federación. «Había cambiado la ley y se imponía como condición tener constituidos (y dedicados a ello) 31 clubes o asociaciones deportivas inscritas en el registro de Asociaciones Deportivas de la Xunta de Galicia, de modo que recorrí toda Galicia, presentando este proyecto a clubes ya de tenis, para que creasen la sección de pádel», relata, mientras agradece «la colaboración de los puristas del tenis». El proyecto de viabilidad económica fue la guinda burocrática. «Empezamos siendo unos 300 allá por el 2006, sin oficialidad, pero ya unidos haciendo torneos fuese donde fuese, hasta conseguir la creación de la FGP en el 2009. Fue una satisfacción personal unificar el pádel gallego», concluye.

Bum de licencias

A partir de ese momento, el pádel tomó impulso. «Con una trayectoria espectacular, y que a veces asustaba, nos convertimos en la quinta federación de España con más licencias», dice con orgullo. «Cosechamos buenos resultados, estuvimos en Primera y fuimos los cuartos a nivel nacional. Y todo ello a pesar de que llevásemos sin federación y sin este deporte prácticamente 20 años desde que se construyeron las primeras pistas en Galicia», presume al tiempo que menciona el Campeonato de España de menores y el de veteranos de Primera que se celebraron en la comunidad gallega.

«En estos diez años hemos creado una infraestructura de gestión y deportiva, que el pasado año se amplió a la provincia de Pontevedra. En los inicios buscamos crear una escuela de tecnificación de menores para potenciar la base, que en este deporte se hace complicada, pero no imposible. Es una meta cercana y ya hemos contactado con la Administración», avanza.

«Hace unos años, hay gente que pensaba que se había alcanzado la máxima expansión y que comenzaría el descenso. Sucedió lo contrario. Hoy es inevitable la expansión internacional y mediática. Pero no hay que dormirse en los laureles. Nada es suficiente en un deporte joven con más de cuatro millones de practicantes en España (el 40 % mujeres, cuya importancia es incuestionable)», proyecta Manuel Fernández.

El dirigente cree que el futuro pasa por «seguir la esta línea de las mejores federaciones de España, formando a los mejores jugadores técnicos, entrenadores y jueces árbitros».

El peso de los clubes

Los clubes siempre han sido uno de los pilares del pádel, incluso antes de la creación de la federación. Uno de los referentes es el Coruña Sport Centre, con catorce equipos (unos cuatrocientos jugadores y escuelas, bajo la dirección de Martín Sánchez Piñeiro, que esperan alcanzar los trescientos niños). Su alma máter, Manuel López Cernadas, recuerda «la inversión de riesgo que supuso poner en marcha el CSC en el 2010, pero lo cierto es que se veía venir. En el 2008 era ya una locura en el club A1». Detecta una evolución «desde que solo lo practicaban veteranos hasta hoy, con la proliferación de escuelas», por lo que deduce que «aún puede crecer mucho, y más siendo un deporte bajo techo, factor muy importante en Galicia». «Falta asentarlo con instalaciones y entrenamientos con clases, horarios más amplios y rigor en la aplicación del reglamento en las competiciones de la federación para darle consistencia y seriedad a nivel oficial», analiza el organizador del torneo de La Voz, con el que estableció un récord de inscripción en ópenes en España.

Otra entidad clave es el Centro de Pádel San Mateo, de Narón. Su impulsor, Mateo Garcia de los Reyes Luque se inició en 1999, cuando apenas existían pistas en Galicia y ha vivido desde dentro el bum del pádel. Desde su entidad, organiza las Series Nacionales, con 4.000 inscritos al margen de la federación, pero los torneos que abriga durante la temporada son siempre federados. «Las asignaturas pendientes son los menores y el femenino. La federación debería acercar el pádel a los colegios y generar un calendario atractivo de mayo a enero, a mayores de la Liga Gallega, que mueve unos 6.000 jugadores, con premios atractivos y que pueda atraer gente de fuera. La federación pone interés, pero no acaba de lograr la fórmula», propone.

Los jugadores proponen potenciar la estructura

Tamara Aranda fue campeona gallega del 2005 al 2009 y es la actual seleccionadora gallega femenina, y encargada de tenis y pádel en el RCN de Vigo. También ha visto nacer este deporte en Galicia. Para ella, «la gran fuerza del pádel es el aspecto recreativo, de modo que no necesitas ser muy bueno para sentirte parte de un equipo, y se puede empezar a cualquier edad». Cree que la creación de la FGP y el bum del deporte fueron de la mano, pero no necesariamente relacionados. «Tiene que ser un deporte social, afianzando las competiciones amateurs, como las ligas de equipos. El esfuerzo debe centrarse en una cantera femenina de alto nivel, tecnificación y entrenamientos y no intentar alcanzar la todavía lejana elite profesional», analiza.

Isabel Domínguez juega desde el 2003, se fue a Madrid para ser profesional y es un poco más crítica y considera que «no existe demasiada transparencia y si el pádel ha crecido no lo atribuyo tanto a la FGP como al interés generalizado de la sociedad». «Es necesario estructurar la base con ayudas y entrenamientos, y crear un circuito prestigioso. La conciliación puede ser un lastre en el caso del femenino. Y al alto nivel, que no cueste dinero competir, sino que sea un aliciente», desea.

Pablo Lijó recorrió un camino similar y, a pesar de ciertas divergencias con la FGP, volverá al Campeonato Gallego después de tres años. «Es normal que ahora crezca menos, pero queda mucho por desarrollar, no se hace todo lo posible, sobre todo en el sur: pistas, eventos, escuelas y competiciones. Es necesario educar a la cantera en este deporte y que deje de ser un simple juego al que acudes cuando el médico te recomienda hacer actividad física», concluye.

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