Alberto Blanco: «Nunca tengo más de tres litros de leche en la nevera»

El vilagarciano, al que el baloncesto le ha traído de vuelta tras su paso por Lituania, visita hoy como líder de la LEB Oro a un Leyma al alza


Alberto Blanco (Vilagarcía, 1970) está a 480 kilómetros de su casa. Casi cinco horas de carretera. Para muchos sería una eternidad, pero él se siente cerca de nuevo. Esa fue una de las razones que le convencieron del proyecto baloncestístico que este verano le ofreció el Chocolates Trapa Palencia de Carles Marco. Porque comparado con Lituania, donde ejercía como segundo en el Lietuvos Rytas, Castilla está ahí al lado.

Esa y muchas otras fueron las razones que le llevaron a rechazar un puesto en el banquillo del Zielona Gora —y con ello la posibilidad de jugar contra CSKA, Khimky o Zenit— y firmar con los palentinos. Porque como ayudante del entrenador catalán —exjugador del Zaragoza, Caja San Fernando, Joventut o Fórum Valladolid—, el Palencia le ha permitido tomar los mandos de un equipo que está primero en la LEB Oro con una racha de siete victorias consecutivas. Pero el vilagarciano no se fía. «En esta Liga, por mucha racha que lleves, te pueden pintar la cara todos los días. Todos», dice convencido y consiguiendo que una frase tan repetida no suene a tópico. En cualquier caso, son siete victorias. Todo después de un reseteo total de una plantilla en la que, con respecto al año pasado, solo continúa Jordi Grimau.

Este domingo regresa a Galicia. Por segunda vez esta temporada. En la primera, el Palencia se llevó la victoria del pabellón del Ourense. Ahora le toca pisar el Palacio para tratar de tumbar también al Básquet Coruña (18 horas).

—¿Emocionado con esta nueva aventura?

—El cambio supuso para mí un esfuerzo mental grande, pero Carles me convenció y lo cierto es que es un proyecto muy serio. No tenemos prisa, pero sí queremos hacer las cosas bien. Y tengo que agradecer públicamente que me esté haciendo sentir tan entrenador como lo está haciendo. Me permite sentirme importante en la toma de decisiones y eso es lo que me hace sentir realmente cómodo.

—Con siete victorias consecutivas, la cosa no puede ir mejor.

—Ahora estamos ganando, pero en esta Liga tan igualada todo puede cambiar cuando menos te lo esperas. Que se lo digan al Valladolid que el otro día perdió contra Almansa, que era último.

—Algún día perderán, está claro, pero menudo equipazo tienen.

—Nosotros somos un equipo que vamos de frente. No especulamos y estamos haciendo el baloncesto en el que creemos tanto Carles como yo. Un baloncesto total y moderno que tiene en cuenta un aspecto esencial en este deporte y que muchos han olvidado: el espectador.

—¿A qué se refiere con eso de ir de frente?

—Pues que hay tres equipos con un presupuesto superior al de los demás. Y luego estamos un grupo de diez en el que el presupuesto entre nosotros no varía mucho. Te hablo de 40.000 o 50.000 euros. Por eso esta Liga es tan igualada. Pero el dinero no siempre gana las ligas.

—Suena muy contundente.

—Es que no me gusta poner el dinero como excusa. En realidad hay un grupo de diez equipos en el que está el Leyma y entre los que las diferencias presupuestarias son muy pocas. Nosotros lo que queremos es ganar todos los días. Escucho todas las semanas declaraciones y parece que todo el mundo va con el freno de mano puesto con el: «Viene Palencia, ¡joe, qué buenos son!». Hay jugadores que a mí me hubiese gustado tener en nuestro equipo y al final los tienes tú. Es decir, no hay tanta diferencia.

—Sea cómo sea, han formado un grupo muy equilibrado.

—Sí. Una de las condiciones para dejar Lituania era que al cuerpo técnico nos dejasen configurar la plantilla que queríamos. De no haber sido así, no hubiese venido. Hemos fichado a gente con mucha experiencia en esta Liga y gente también veterana con experiencia en Europa. Y luego hay gente como Pradilla, que con 18 años está promediando 20 minutos por partido.

—¿Estuvieron interesados en algún jugador del Leyma?

—No. Pero también te digo que el fichaje de Sean Smith me parece extraordinario.

El camino hacia un banquillo

Unicaja, Burgos, Mozambique, Obradoiro, Lituania y ahora Palencia. Un puesto que compagina con el de mano derecha de Zan Tabak en el banquillo de la selección eslovaca. Una trayectoria en la que el baloncesto lo es todo. Ahora, con un equipo hecho a su medida, cada dos semanas mete a 4.000 aficionados en su cancha. Alberto conoce muy bien el juego y lo volátil de esta profesión. «Soy muy honesto. Nunca tengo más de tres cartones de leche en la nevera porque soy muy consciente de que mañana puedo perder tres días seguidos y nos vamos a la calle. Esa perspectiva no la voy a perder nunca», reconoce sabiendo que la pelota naranja hoy te tiene aquí, y mañana a miles de kilómetros.

—Supongo que empieza a revolotear la palabra ascenso.

—La gente habla. El entorno sueña y me parece muy positivo. Crear ilusión es uno de los objetivos que tienes cuando compites. Pero luego la cancha te pone en tu sitio.

—Sergio García, entrenador del Leyma, fue entrenador en Palencia.

—A Sergio lo conozco muy poco. Su baloncesto no es el baloncesto en el que yo creo. El Leyma no tiene mucho talento, pero sí mucha capacidad física y atlética con gente con experiencia en esta Liga. No es mi estilo, pero el equipo está bien.

—Él logró un ascenso en Palencia que no pudo ser por el canon.

—La ciudad está volcadísima. Aquello sigue estando muy presente. Todo el mundo habla del equipo del no ascenso. Los medios de comunicación, el club... Es normal. Pero las personas que llevan el Palencia tienen los pies en el suelo. Me he encontrado un gran nivel de seriedad. Me demuestran día a día que ha sido un acierto fichar con ellos.

—¿El siguiente paso es ser primer entrenador en España?

—Si no entreno en España como primero, lo haré en el extranjero. No me importa estar dos o tres años más como ayudante si estoy en un proyecto de este estilo. Si es en ACB mejor, y si no, ser primer entrenador en España. Lo intentaré y si no, lo haré fuera. En Eslovaquia, en Holanda, Dinamarca o dónde sea.

Abonos para el partido a 8,90 euros

Oferplán La Voz de Galicia ofrece, a través de su página web, abonos para el Leyma Coruña-Palencia, al precio de 8,90 euros. Se trata de una localidad de adulto (mayores de 18 años), para disfrutar en la Zona B. Una vez hecha la compra, solo hay que llevar el impreso a las taquillas del Palacio de Deportes de Riazor y canjearlo por el abono entre las 17.30 y las 18 horas.

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