Alberto Blanco: «Nunca tengo más de tres litros de leche en la nevera»

DEPORTES

Palencia

El vilagarciano, al que el baloncesto le ha traído de vuelta tras su paso por Lituania, visita hoy como líder de la LEB Oro a un Leyma al alza

17 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Alberto Blanco (Vilagarcía, 1970) está a 480 kilómetros de su casa. Casi cinco horas de carretera. Para muchos sería una eternidad, pero él se siente cerca de nuevo. Esa fue una de las razones que le convencieron del proyecto baloncestístico que este verano le ofreció el Chocolates Trapa Palencia de Carles Marco. Porque comparado con Lituania, donde ejercía como segundo en el Lietuvos Rytas, Castilla está ahí al lado.

Esa y muchas otras fueron las razones que le llevaron a rechazar un puesto en el banquillo del Zielona Gora —y con ello la posibilidad de jugar contra CSKA, Khimky o Zenit— y firmar con los palentinos. Porque como ayudante del entrenador catalán —exjugador del Zaragoza, Caja San Fernando, Joventut o Fórum Valladolid—, el Palencia le ha permitido tomar los mandos de un equipo que está primero en la LEB Oro con una racha de siete victorias consecutivas. Pero el vilagarciano no se fía. «En esta Liga, por mucha racha que lleves, te pueden pintar la cara todos los días. Todos», dice convencido y consiguiendo que una frase tan repetida no suene a tópico. En cualquier caso, son siete victorias. Todo después de un reseteo total de una plantilla en la que, con respecto al año pasado, solo continúa Jordi Grimau.

Este domingo regresa a Galicia. Por segunda vez esta temporada. En la primera, el Palencia se llevó la victoria del pabellón del Ourense. Ahora le toca pisar el Palacio para tratar de tumbar también al Básquet Coruña (18 horas).

—¿Emocionado con esta nueva aventura?

—El cambio supuso para mí un esfuerzo mental grande, pero Carles me convenció y lo cierto es que es un proyecto muy serio. No tenemos prisa, pero sí queremos hacer las cosas bien. Y tengo que agradecer públicamente que me esté haciendo sentir tan entrenador como lo está haciendo. Me permite sentirme importante en la toma de decisiones y eso es lo que me hace sentir realmente cómodo.

—Con siete victorias consecutivas, la cosa no puede ir mejor.

—Ahora estamos ganando, pero en esta Liga tan igualada todo puede cambiar cuando menos te lo esperas. Que se lo digan al Valladolid que el otro día perdió contra Almansa, que era último.

—Algún día perderán, está claro, pero menudo equipazo tienen.

—Nosotros somos un equipo que vamos de frente. No especulamos y estamos haciendo el baloncesto en el que creemos tanto Carles como yo. Un baloncesto total y moderno que tiene en cuenta un aspecto esencial en este deporte y que muchos han olvidado: el espectador.

—¿A qué se refiere con eso de ir de frente?

—Pues que hay tres equipos con un presupuesto superior al de los demás. Y luego estamos un grupo de diez en el que el presupuesto entre nosotros no varía mucho. Te hablo de 40.000 o 50.000 euros. Por eso esta Liga es tan igualada. Pero el dinero no siempre gana las ligas.

—Suena muy contundente.

—Es que no me gusta poner el dinero como excusa. En realidad hay un grupo de diez equipos en el que está el Leyma y entre los que las diferencias presupuestarias son muy pocas. Nosotros lo que queremos es ganar todos los días. Escucho todas las semanas declaraciones y parece que todo el mundo va con el freno de mano puesto con el: «Viene Palencia, ¡joe, qué buenos son!». Hay jugadores que a mí me hubiese gustado tener en nuestro equipo y al final los tienes tú. Es decir, no hay tanta diferencia.