Las 48 horas de infierno de Pablo Dapena

Impidieron viajar al triatleta pontevedrés desde Buenos Aires a Ciudad del Cabo por no tener la cartilla de vacunación y sin dinero ni tarjeta tuvo que buscar una alternativa. Aún no le llegó el equipaje


Pontevedra / LA Voz

Los aeropuertos son la condena de Pablo Dapena, o mejor dicho, los vuelos. El triatleta pontevedrés ha vivido 48 horas de infarto para poder viajar de Buenos Aires a Sudáfrica, donde este domingo participará en la Challenge Cape Town. Si ya era una locura participar en una misma semana en dos pruebas tan exigentes, los contratiempos en la logística se lo han puesto aún más cuesta arriba. Este miércoles por la mañana, Dapena reconocía a La Voz de Galicia que «necesito descansar lo que no he podido estos días». Y es que tras lograr el segundo puesto en el Ironman 70.3 de Buenos Aires, se dirigió al aeropuerto de la capital argentina para volar rumbo a Ciudad del Cabo con escalas en Sao Paulo y Johannesburgo. Ya tenía el billete comprado.

Hasta ahí todo parecía normal. Pero al llegar a la cola de facturación le comunican que no puede volar si no presenta una cartilla conforme está vacunado de fiebre amarilla. Dapena no contaba con ese documento ni conocía la necesidad de tenerlo. Así que después de pelear mucho, como él mismo relata, intenta buscar una alternativa que le permita llegar a tiempo a Sudáfrica para poder entrenar antes de la gran prueba del domingo.

Cuando por fin parece encontrar una alternativa viajando vía Madrid surge un nuevo contratiempo. «Mi tarjeta estaba bloqueada (aún no sé por qué, solo hice un pago en una de las pizzerías más famosas de Buenos Aires. No le deseo a nadie estos momentos de desesperación, en los que no tienes nada, ni billete, ni dinero», relata Pablo Dapena. Después de mucho insistir, logra comprar por internet un billete de Iberia a Madrid. De esa forma le funcionó la tarjeta. Primer paso dado. Ahora tocaba buscar otro que lo llevase a Ciudad del Cabo. Podía llegar solo vía Zúrich, era la única opción que había sobre la mesa. «Muchas llamadas al banco, muchos fracasos para pillar los billetes, mucha desesperación y con ganas de volver a casa», comentaba un desesperado Pablo Dapena en sus redes sociales.

Ya desde Sudáfrica reconocía esta mañana que «sin contar estas 48 horas recorriendo la mitad del mundo, en Argentina me encontré muy bien». Aunque parece que el periplo de Dapena haya terminado, todavía espera por la bicicleta y el material deportivo. «Estoy pendiente de que me llegue el equipaje para empezar a moverme y entrenar un poco o ir a la piscina», indica el triatleta pontevedrés, que espera que a lo largo de la tarde del miércoles reciba lo que le falta y pueda poner punto y final a unos días de infarto.

Lo peor es que no es la única vez que le ocurren percances en sus desplazamientos. Obligado a recorrer el planeta durante gran parte del año, Dapena ya ha tenido varios encontronazos con las compañías aéreas. El más duro ocurrió cuando ganó el Mundial de larga distancia en Dinamarca en 2018, le perdieron la bici antes de competir y a punto estuvo de no llegar a tiempo para la cita. A su regreso, aterrizó en Vigo otra vez sin su bici, ni la ropa de entrenar, ni las ruedas, ni tampoco la medalla de oro que acababa de ganar.

Dapena solo quiere ahora olvidar lo ocurrido y competir el domingo en Sudáfrica. «Habrá muchísimo nivel, así que tengo que sacar la mejor versión para estar ahí arriba», subraya el triatleta. Lo que le queda ya es ganar y borrar el mal trago de estos dos días. Porque del dinero perdido, mejor ni hablar. «No me devuelven nada», se despide Dapena.

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