Isidre Esteve: «Yo no creo en el destino»

Era la referencia cuando un accidente de carrera en moto le dejó en silla de ruedas; ahora sigue en la élite del Dakar


La Voz

Directo, pausado, afable. Isidre Esteve Pujol (La Oliana, Lérida, 1972) contará desde las ocho de esta tarde en el auditorio del Centro Cívico Cultural de Arteixo, cómo ha conseguido convertirse en un referente de la competición en ralis y raids (lleva trece participaciones en el Dakar y lo fue todo en el enduro) y de qué manera ha sabido sobreponerse a la lesión medular que sufrió en un accidente de competición en el 2007, en la que se fracturó dos vértebras y le provocó una paraplejia. La presencia del piloto del Repsol Rally Team se enmarca dentro de las jornadas del motor que Repsol organiza en Arteixo hasta el sábado. La entrada será libre hasta completar aforo y las invitaciones se pueden recoger en el Centro Cívico Cultural de Arteixo hoy de 10 a 14 horas y de 16.30 a 20 horas. Ayer, el piloto compartía reflexiones con La Voz.

-¿El accidente provocó la irrupción de la conciencia social sobre el factor competición?

-En cierto modo. Antes vivía solo para competir y me sentía un privilegiado. Tenía el mejor equipo y me levantaba por la mañana con el objetivo de entrenar mejor y ganar. A veces, la familia no estaba en esa planificación. Después descubres, sin querer, que hay gente que tiene graves problemas de movilidad... y a través de la experiencia personal, empatizas.

-¿Cómo fue su camino?

-En primer lugar, es un tema anímico. Casi todo está en la cabeza. Y no es solo uno mismo, sino su entorno. El deporte es un estilo de vida que te forma en valores desde niño, conoces gente (según qué disciplina, de un determinado perfil) y yo me encontré de nuevo con esa gente, aunque pensé que estaría solo. Cuando intentas readaptarte, los recursos son necesarios.

-El apoyo de patrocinadores como Repsol le facilitó las cosas.

-Y otros grandes patrocinadores. Porque yo ya tenía una vida antes del accidente, en la élite de las motos, implicando cierta notoriedad. Pero se puede aplicar a la escala de cada uno. Lo importante es que Repsol en este caso vio valores que no eran solo relacionados con ganar. Porque ahora no estamos en disposición de ganar.

-¿Sirven para algo actos como el de Arteixo?

-Para mucho. Para estar cerca de la gente. Como la Fundación y los dos centros de Barcelona y Coruxo, donde nos valemos del deporte como integrador, una herramienta con la que podemos aportar. Probablemente, sin el accidente no lo hubiésemos hecho, pero lo cierto es que hemos ido más allá, como el desarrollo para el mercado del cojín inteligente que facilita la circulación y que fue la solución a un grave problema sufrido en la competición en el 2009. Ahora mejora la calidad de vida de mucha gente.

-Su biografía se titula «La suerte de mi destino». ¿Suerte...?

-Es un guiño. Yo no creo en el destino. Es fruto de las decisiones que tomas en la vida. Hay un punto de azar, pero eso es otra cosa. No se le puede culpar. Yo tuve un accidente en el deporte de competición como otros lo tuvieron de tráfico o se les cayó una maceta en la cabeza. Yo sigo haciendo lo que me gusta. Estoy en la salida del Dakar y veo todo igual que antes.

-¿Igual de duro?

-Es que la dureza del Dakar... Esta carrera es un reto personal, muy personal. Un amateur te puede decir: «Casi me muero, un infierno». Un profesional: «Lo he disfrutado, tenía que ser más duro»

-¿Usted con qué se queda?

-Con la experiencia personal de descubrir África en moto en 1998, con la que pasas muchas horas solo, te suceden muchos contratiempos y ves que gente que no tiene nada te ayuda. Eso no deja indiferente.

-Un ciclista profesional me comentaba que ni se fijaba en el paisaje de las etapas.

-Cuando era amateur, me daba tiempo a ver todo y de profesional no he visto nada, tanta era la concentración en el pilotaje. Llegaba al vivac y me veía en el resumen en vídeo pasando por lugares que ni había visto.

-Su pareja, recuperadora física, forma parte de su equipo. ¿Es complicado gestionar las relaciones?

-Ella, mi copiloto Txema y los mecánicos David y Carles... el núcleo humano debe estar muy unido, ser una familia. Porque a este nivel deportivo, todo depende de detalles. No de que rompa algo grande, sino de que una pequeña cosa no esté en su sitio o no funcione. Debemos cuidarnos mucho.

-Nunca perdió la sonrisa...

-Soy optimista y creo que las cosas se pueden conseguir. Eso no lo puede cambiar nada ni nadie.

-¿Varió su concepción del peligro?

-Para nada, porque no fue una imprudencia o algo que salió mal. Fue una fatalidad ante la que poco podría haber hecho. No haría nada distinto. Tengo salud, quiero a la gente que me rodea y ellos me quieren. No hay nada que objetar.

-¿No le frena nada?

-Tengo mucho empuje, pero no soy un descerebrado. También veo el riesgo. La gente cree que nunca dudamos y siempre tiramos para adelante. Dudamos y hay cosas a las que digo que no. Será fruto de la edad, pero a mí lo que me gusta es tener las cosas bien preparadas. Hacer lo que sea, pero con garantías.

«Es poco probable que Alonso dispute la victoria, pero se divertirá»

Después de diez años en Sudamérica, el Dakar se celebrará en Arabia y durará dos semanas. Los pilotos recibirán el libro de ruta apenas unos minutos antes de la salida.

-¿Cómo se lo espera?

-Parecido al africano, como en Marruecos o el norte de Mauritania. Y ahí somos competitivos. En Perú y Chile las dunas eran montañas de arena con vértices agudos. Un coche que no sea de primera línea se atasca. El nuestro va mejor en etapas largas y de dureza sostenida. Los cambios son positivos. Lo del libro de ruta aportará igualdad. No da margen a que se trace una línea con la tecnología. Yo vengo de la vieja escuela y aprendí a navegar e interpretar el libro.

-¿Cómo lo encajará Alonso?

-Es un piloto profesional, con el mejor coche y equipo. Todos estarán para él. Su punto de vista será diferente. Tiene dotes para ir rápido. Solo debe acostumbrarse. Es inteligente y sabe que necesita tiempo para ser competitivo. Es poco probable que dispute la victoria, pero puede quedar décimo. Se divertirá. Es un reto para él.

-Otra vez generó efecto arrastre.

-España tiende a magnificar todo con el viento a favor. Por su trayectoria, se ha creado una aureola en la figura de Alonso que causa embriaguez. No compete a los pilotos reflexionar sobre ello, sino a la prensa. Se trata de un gran trabajo de márketing para Toyota y será bueno para la marca Dakar. Para los demás pilotos... veremos.

-¿Qué pronostica para ustedes?

-Tenemos material y experiencia para estar en los quince primeros. Una vez crees tener talento, el dinero importa en este deporte. No tenemos coche para estar en los diez primeros la primera semana. Alonso tiene para ser tercero, pero carece de experiencia. Empezaremos del 18.º al 25.º. Después, del 9.º al 16.º. El buen piloto es consciente del material que lleva. Es una gestión integral de los quince días. Si quieres hacer más, romperás todo. Y romper un coche es muy fácil...

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