Sergio García. «Queremos ser el plan perfecto»

Después de tres triunfos seguidos, el entrenador del Leyma Básquet Coruña quiere atraer a más gente al pabellón


La elegancia echa años encima. Desprovisto del habitual traje y corbata, podría costar identificar a Sergio García (San Sebastián, 1983) como el entrenador de un equipo de LEB Oro. Es joven. Solo dos años mayor que Jeff Xavier, el veterano de la plantilla naranja. Tan joven que solo Javier Llorente, técnico del Marín y próximo rival de los coruñeses, nació después que él. Pero Sergio lleva mucho gritado desde que un amigo lo convenció para sacarse el curso de entrenador.

—El Marín es último y lleva cinco derrotas consecutivas, podría parecer una victoria sencilla

—Ese sería el error. El mensaje que estamos transmitiendo a los jugadores es el de dar el 200 por ciento para poder sacar los partidos. No vamos sobrados de talento, pero sí tenemos un equipo que puede dar un nivel de intensidad y trabajo muy alto. Es la única forma. Si vamos relajados o pensando que somos mejores, nos pueden ganar perfectamente.

—De momento, tres victorias consecutivas y balance positivo más de un año después.

—No hubo fortuna el año pasado con las lesiones. El vernos con un balance positivo, viendo que la pretemporada fue muy complicada, es bueno. Aparte de los resultados, creo que los jugadores van viendo el trabajo y cómo vamos creciendo como equipo.

—Comenzaron 0-2, ¿hubo nervios?

—A pesar de mi edad, llevo mucho tiempo en esto y no te puedes desmontar por dos partidos. Yo veía que se trabajaba bien. El duelo ante el Lleida fue malo, pero en San Sebastián creo que fue un partido bastante bueno. No me puedo poner nervioso, en algún momento volveremos a perder dos partidos.

—¿Empieza a ver el equipo que tenía en mente?

—Veo que vamos teniendo la mentalidad defensiva y de solidez reboteadora que buscábamos. Planteamos situaciones de acciones rápidas, aunque ahora mismo estamos muy fallones. Insistiendo, conseguiremos darle la vuelta y sumar puntos fáciles para, en vez de estar rondando los setenta puntos, acercarnos a los ochenta.

—¿ Ve posibilidades de «play-off»?

—Sí. Es nuestro objetivo. Si te pones un límite muy bajo, eso es lo que vas a alcanzar. Nosotros queremos jugar partidos de play-off ¿Que va a ser difícil? Sin duda. No vamos sobrados de talento, pero podemos llegar a un nivel de intensidad que otros muchos no. En esta Liga, si defiendes duro, trabajas y reboteas, te vale para competir cada partido. Luego habrá finales igualados y dependerá de estar acertados, pero con eso puedes contrarrestar a equipos con más nombres o más talento.

—¿ Qué ha pasado con Di Nunno?

—Tiene bastantes problemas en un tobillo. Le incapacitan para poder entrenar y poder jugar. Está con los médicos para ponerle solución. Probablemente se tenga que operar. No soy médico, pero se prevé que sea una baja de larga duración. Estoy muy contento por cómo ha reaccionado el club.

—¿ Fue aquí o ya venía lesionado?

—En verano tuvo una pequeña lesión, un esguince como cualquier otro. Luego llegó y dos o tres veces más volvió a tener problemas en ese tobillo.

—Y se ha fichado a Pecius, que es un perfil completamente distinto.

—Cuando firmamos a Mike, fichamos a un jugador de perfil anotador. Todo el mundo sabe que quisimos renovar a Monaghan y que nos dijo que no. Buscamos a un jugador parecido. Ahora, con la lesión y la temporada iniciada, el abanico de opciones era mucho menor. Había algún perfil de ese tipo, pero nadie que nos diera seguridad y no era tiempo de traer a alguien que necesitase dos meses para adaptarse. Salió la opción de Augustas. Sabía que era un jugador sólido que nos ayudaría desde el primer día.

—¿Es el Leyma lo que esperaba?

—La estructura directiva es mejor de lo que esperaba. Hay gente de un perfil profesional altísimo, que no es lo habitual en un club de nuestro nivel. También me sorprendió ese punto emocional de la entidad que la hace muy cercana. Lo que quiero mejorar de forma inmediata es que quiero ver a más gente en el Palacio. Sé que están intentando hacer muchas cosas y que los cambios que nos ponen las televisiones no ayudan, pero mi ambición es que seamos un plan perfecto para la gente de A Coruña.

—¿Echa en falta ese toque gamberro en el público de otras canchas donde la grada aprieta mucho?

—Yo lo he vivido como visitante y es verdad que tenemos una pista que por tener una calles de atletismo y demás, no ayuda a apretar mucho. Pero el perfil puede cambiar. Yo he jugado contra Burgos mil veces en LEB, y esto que tienen ahora lo tienen en ACB. En LEB no era ni parecido. Hay que buscar un click para atraer a la gente y que el Leyma no sea un plan solo familiar, sino el plan de todo tipo de gente.

—Pero supongo que es consciente de que usted es el entrenador del equipo de baloncesto de una ciudad de fútbol.

—Lo tengo clarísimo. Yo algo sigo el fútbol y, para mí, el Deportivo siempre ha sido un club de Champions. Creo que no tenemos que competir, sino ser complementarios. Todos tenemos nuestro espacio. No creo que sea o fútbol, o baloncesto, o hockey. Es una ciudad que tiene la suerte de tener mucha oferta y mucha gente para enganchar. Lo que estoy seguro es de que el club está trabajando en ello.

—Le preguntaba por el club, le pregunto ahora por la ciudad.

— Había venido a jugar muchas veces y lo único que conocía era el Marineda, porque nos quedábamos en un hotel allí, el párking del pabellón y la pista. No había tenido la suerte de visitarla. En el momento que fiché, mucha gente que había estado me dijo que me iba a gustar la ciudad, que había muy buen ambiente, playa y que se comía genial. Y así es.

—¿Cree que algún día A Coruña tendrá un equipo en ACB?

—Tiene potencial, sin ninguna duda. La directiva tiene el perfil adecuado y se están dando pasos sin volverse locos, que es importante. Son ambiciosos pero entienden la dificultad. Son 18 equipos y lo normal es no ganar. Están haciendo las cosas de manera progresiva y ojalá suceda.

—¿Por qué se hizo entrenador?

—Yo jugaba y la verdad que nunca pensé en ser entrenador. Un verano, uno de mis mejores amigos me dijo: «vente conmigo a hacer el curso de entrenador». Por acompañarle, me apunté. Me gustó y empecé entrenando en el colegio al equipo de baloncesto de mi hermana. Lo compaginaba con jugar, pero me fue gustando más y más. Pero no era algo que cuando yo jugaba tuviese en mente.

—El primer gran salto fue irse al Torrevieja

—Yo estaba entrenando en San Sebastián y, casualidades de la vida, el padre de ese amigo con el que hice el curso de entrenador era amigo íntimo del entrenador del Torrevieja y fui allí a entrenar y aprender. Aquella Liga EBA era distinto a lo que es ahora. Había buenos sueldos, era más o menos semiprofesional. Pero a los 8 o 10 partidos echaron al entrenador y acabé aquella temporada en EBA. La siguiente, en LEB Bronce, nuestro primer partido fue aquí en A Coruña contra Charlie Uzal. Luego tuvimos la mala fortuna de un espónsor que falló, avales falsos y demás y el equipo desapareció antes de llegar navidad.

Esta temporada en LEB debe ser muy emotiva para usted. Ya ha ido a San Sebastián y queda Palencia. Un sitio donde logró un ascenso.

—El recuerdo profesional de Palencia es todavía más grande que el de San Sebastián, que al final es mi casa. Pero en Palencia no he dejado de estar diez años y en mis dos temporadas como primer entrenador conseguimos la Copa, un ascenso y llegamos a la final de la Liga el año siguiente, que tampoco es fácil. El recuerdo profesional es muy bueno. Me imagino que será un dia muy especial, pero yo ahora lo que quiero es llegar al máximo nivel posible con Básquet Coruña. Es en lo que estoy centrado, aunque aquel recuerdo lo tendré para toda la vida. Aquellas dos temporadas fueron muy especiales para mí.

—Y luego el canon famoso que impidió el ascenso.

—Sí. Al final lo miras un poco con envidia. Ahora los equipos que se lo ganan en la pista se lo llevan. Puedes pensar que nosotros lo conseguimos y que hubiese tenido la oportunidad de entrenar en la Liga ACB, que no sé si alguna vez más se va a dar. Nunca lo sabes. En aquella época era el famoso canon. Nos pasó a nosotros, e pasó a Burgos tres veces seguidas, le pasó a Ourense. La verdad que aquello no era bueno para el deporte y por suerte se ha cambiado.

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