Suspense y final feliz para el Breogán ante un rocoso Alicante

El parcial de 26-8 en el tercer cuarto resultó decisivo en la victoria de los lucenses: 87-84


No hay por qué preocuparse, lo de Palencia fue solo un resbalón. Con esa sensación se marchó a casa buena parte de la afición del Leche Río Breogán después de ver cómo su equipo protegía sus galones delante de un adversario que demostró en el Pazo que no se puede despreciar en la carrera por el ascenso a la Liga Endesa. El HLA Alicante, con Justin Pitts como abanderado, estuvo a punto de asaltar el templo breoganista, pero la mayor profundidad de banquillo y la casta de los celestes —ayer de rosa para sumarse a la lucha contra el cáncer de mama— acabó imponiéndose.

La buena puesta en escena del Breo la arruinó el equipo alicantino a golpe de triples. Con 12-2 en el luminoso anotó seis consecutivos sin fallo que le pusieron por delante en el marcador y aturdieron por un instante a los pupilos de Diego Epifanio, que habían iniciado el partido de la mejor manera con Christian Díaz en plan estelar. Tras el triple inicial de Dago Peña en el primer ataque de la contienda, los siguientes nueve puntos que subieron al casillero local fueron obra del base canario. Los primeros 10 minutos concluyeron con tablas y con bronca para los colegiados por dos acciones que permitieron a los visitantes engordar su puntuación.

Los problemas que tuvo el Breo para anotar en el epílogo de la primera manga se acentuaron al inicio de la segunda. El parcial fue de 2-13 y a Epi no le quedó otra que parar el partido y pensar en la fórmula para frenar la avalancha. Volvieron al parqué Christian Díaz y Quintela y los lucenses espabilaron ligeramente. Olah asumió la responsabilidad anotadora y fue determinante para que el Breo no se descolgara y alcanzara el descanso muy vivo, con las constantes vitales a pleno rendimiento a pesar de la línea descendente que había seguido y lo que padecía para encontrar situaciones cómodas para encestar y para ralentizar el ritmo anotador del Alicante.

El reposo sentó mejor al Breogán, que redujo la desventaja y despertó al Pazo con un par de triples de Ahonen y Dago Peña y una maravillosa acción individual de este último que lo acercaba a un punto a cinco minutos del final del período. Pero ahí no terminaría el resurgir breoganista. Quintela, con otra canasta de más allá de la línea de 6,75, culminaba la remontada y volvía a poner a su equipo por delante en el electrónico (50-48). El Alicante había entrado en barrena y lo aprovecharon los de casa para seguir haciendo granero de cara al cuarto final espoleados por la grada del Pazo. Su ventaja al término del tercer acto era de 11 puntos: 65-54.

Parecía un brecha cómoda para el Breo e insalvable para los alicantinos. Pero nada más lejos de la realidad. A base de triples llegaron a situarse a solo cuatro puntos y fue entonces cuando los soldados de Epi se percataron que era en el perímetro donde estaba el problema. Tras el 73-69 y a falta de casi cinco minutos para el final, se aplicaron en la defensa por fuera y el Alicante solo fue capaz de convertir dos triples más, pero en momentos claves. El partido parecía decidido cuando Quintela anotaba más allá de los 6,75 y estiraba la renta hasta los 8 puntos a falta de 2 minutos y 11 segundos. La sensación de victoria fue todavía mayor cuando Dago Peña encestaba sobre la bocina. Quedaba un minuto y medio y la ventaja era de nueve: 82-71. Nadie en la grada imaginaba lo que le quedaba todavía por remar al Breo. Los últimos segundos se hicieron eternos y los seis tiros libres convertidos por Ahonen, Salva Arco y Sergio Quintela acabaron de encumbrar al Leche Río Breogán.

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