Visto para sentencia el primer juicio por corrupción deportiva en el fútbol español

La acusación pública solicita, entre otras penas, dos años de prisión para todos los acusados del presunto amaño del Levante-Zaragoza de la liga 2010/11, con el Dépor entre los damnificados de aquel encuentro

La Voz

La lucha contra la corrupción en el fútbol español se encuentra a un paso de ver concluida su primera gran batalla. El juicio que investiga el presunto amaño del último partido de LaLiga de la temporada 2010-11 entre el Levante y el Real Zaragoza disputado en el Ciutat de València ha quedado visto para sentencia hoy viernes.

Los acusados y exfutbolistas del Levante Rubén Suárez, Javi Venta y Manolo Reina han acudido esta mañana a la Ciudad de la Justicia de València para ejercer su derecho a la última palabra, trámite con el que se da por concluido después de mes y medio este procedimiento penal.

El juicio, dirigido por el magistrado Manuel Aleis y que arrancó el 3 de septiembre, es el primero que trata un posible delito de corrupción deportiva en el fútbol español entre dos equipos y ha tenido, sobre todo en sus primeras sesiones, una gran repercusión mediática y seguimiento diario de numerosos medios de comunicación.

Casi medio centenar de acusados

Los 42 acusados del caso han sido los 36 futbolistas del Levante y Real Zaragoza convocados para el partido, el exentrenador del Real Zaragoza Javier Aguirre, los empleados del Real Zaragoza en 2011 Paco Checa y Javier Porquera, el exdirector deportivo Antonio Prieto, el expresidente y dueño del Real Zaragoza, Agapito Iglesias, y el propio Real Zaragoza como entidad.

Los hechos enjuiciados, y las penas solicitadas

La Fiscalía y las acusaciones particulares de LaLiga y el Deportivo de A Coruña han mantenido durante la causa que el Real Zaragoza utilizó 1,7 millones de euros para sobornar a los futbolistas del Levante, que en ese último partido de la temporada no se jugaba nada y en el que el club aragonés consiguió un triunfo que le permitió seguir en Primera División.

El Ministerio Fiscal sospecha que el Real Zaragoza retiró de sus cuentas 765.000 euros en efectivo, que justificó con un documento firmado por el capitán Gabi Fernández como si se tratara de primas por la permanencia, y 965.000 euros en distintas transferencias a sus jugadores y cuerpo técnico y que posteriormente realizó unas falsas nóminas para camuflar esos movimientos.

La acusación pública solicitó en su informe de conclusiones definitivas una pena de dos años de prisión para todos los acusados, así como una condena de seis años de inhabilitación en la práctica deportiva y una multa de 3,4 millones de euros para cada uno, mientras que a los tres dirigentes del club aragonés también se les imputa un delito de falsedad en documento mercantil.

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