Carlos Grau, el farmacéutico que guarda la receta del liderato del Liceo

Con solo 29 años es el veterano de un equipo joven que comparte con el Igualada la cabeza de la clasificación


Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 supusieron el auge de un buen puñado de deportes en España. Entre ellos, el yudo. El oro de Almudena Muñoz y, sobre todo, Miriam Blasco, hizo proliferar el número de gimnasios en todo el país. Además, los colegios introdujeron masivamente esta disciplina en sus actividades extraescolares. Lloret de Mar no fue una excepción. Y así es como Carles se enfundó su kimono. Probó durante algún tiempo, pero a él le tiraban más los patines y ver cómo sus amigos jugaban al hockey a pocos metros. Así que, como tantos otros pequeños, probó una nueva actividad. Aprendió a desenvolverse sobre ruedas y pronto manejaba el stick. Pero una nueva circunstancia se cruzaría en el camino del primogénito de los Grau. El portero del equipo, un año menor que él, se quedaba dormido en los entrenamientos. Así que él aprovechó una de estas ocasiones para encajonarse entre tres palos que nunca más abandonaría.

Un cuarto de siglo después, Marc Grau (Lloret, 1990) es, con solo 29 años, el veterano y la pieza clave de un Liceo en pleno proceso de renovación que ha iniciado la temporada en lo más alto de la tabla. Comparte liderato de la OK Liga con el Igualada, siendo el equipo menos batido tras cuatro jornadas disputadas (solo cuatro goles encajados).

«El mérito es de todo el equipo. Hemos iniciado bien la Liga pero queda mucho», explica con humildad el guardameta que esta temporada recaló en el Liceo procedente del Oporto. Campeón del Mundo absoluto y en diferentes categorías con la selección española, los estudios han sido siempre para él el complemento perfecto al deporte. Hijo de farmacéutica, acabó la carrera, y está convencido de que acabará ejerciendo cuando le llegue el adiós al hockey. «Antes de decidirme a ir a Portugal quise acabar la carrera. Me llevó tiempo, porque es complicado compaginar estudios con la profesión, pero lo logré... Y seguro que cuando me retire acabaré en la farmacia», explica.

Lloret, Barcelona, Vendrell, Vic y Oporto, hasta llegar al Liceo, en donde por primera vez puede disfrutar de jugar con Marc, uno de sus hermanos (son cuatro y todos practican este deporte), algo que hasta ahora no había sucedido. «Ellos sí habían coincidido, pero yo no. Es la primera vez y me hace ilusión».

La sentencia secesionista

Amante de los libros, del deporte y preocupado por la actualidad. Ayer, en concreto, estuvo más pendiente que nunca de las noticias que llegaban desde Cataluña y de una sentencia que considera «antidemocrática». «No han matado a nadie -explica Carles Grau- para que les caigan trece años. Solo han hecho uso de su libertad de expresión», reivindica en tono conciliador: «Me gusta expresar mi opinión, pero sin polemizar», sentencia mientras cambia rápido de tercio para retomar el mundo del hockey y la ilusión que le hace pertenecer a un club como el Liceo: «Uno de los grandes de Europa, que quiere volver a estar ahí».

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