El nuevo reto de Gómez Noya, aunar los Juegos Olímpicos de Tokio y el ironman de Hawái en el 2020

El deportista ferrolano correraá el 26 de ocutbre la prueba de larga distancia de Malasia para intentar ganar y clasificarse para el Mundial de Kona


Despertador a las seis y pico de la mañana, comida de dieta, descanso, entrenamientos planificados durante más de 10 meses al año en tres disciplinas distintas, recuperación, viajes, estrés, estrategia... La vida de un triatleta de élite resulta agotadora. Más para uno que apuesta por la excelencia y la profesionalidad hasta el extremo. Sobre todo para un número uno como Javier Gómez Noya. Así que el pentacampeón del Mundo de distancia olímpica, a sus 36 años, tiene claro que no se apartará del camino de rigor y esfuerzo que le ha llevado a la cumbre, pero ahora entiende que está en un momento de su carrera en el que debe dejarse llevar por el instinto. Ese que le indica que puede regresar a la distancia ironman en el 2020, el mismo año en el que apenas diez semanas antes del mítico Mundial de Kona, optará al oro de los Juegos de Tokio en la distancia olímpica. La decisión la tomó hace solo unos días, y la hoja de ruta le presenta un desafío inmediato. Para clasificarse para el ironman de Hawái del 2020 pretende clasificarse gracias al título en el de Malasia, que se disputa el próximo 26 de octubre sobre los míticos 3,8 kilómetros a nado, 180 en bici y 42 a pie. Ya figura en la lista de inscritos, y ultima estos días su preparación después de una temporada en la que bordó su vuelta al Campeonato del Mundo de distancia olímpica, con un bronce. Fue la undécima vez que terminó el calendario más exigente en el podio.

Gómez Noya —que compite este fin de semana en Pontevedra en una prueba vistosa, pero que no figura entre sus prioridades— sabe que el ironman premia la experiencia y el conocimiento del cuerpo en una de las pruebas más extremas del deporte mundial. En esas condiciones solo cuenta con dos referencias, su segundo puesto en Carins (Australia) en el debut en la distancia a principios del 2018, y su undécima plaza ese mismo año en Hawái, en el santuario del triatlón de larga distancia, en una competición en la que arriesgó en bici y terminó desfondado.

Su trayectoria en la distancia olímpica termina en Tokio el 27 de julio del 2020. Al día siguiente de los Juegos ya será, casi para siempre, un especialista en ironman. Y no quiere desperdiciar la oportunidad de empaparse de más experiencias en esa distancia. La primera la tendrá dentro de unas semanas, sin apenas margen para preparar de forma específica una carrera tan agónica. Y, según su plan, la siguiente la viviría en Hawái en el 2020 dos meses y medio después de los Juegos, un escaso margen, pero que intenatará exprimir al máximo para adaptar su cuerpo al esfuerzo largo de Kona.

En Malasia, Gómez Noya tiene poco que perder más allá de que en cada prueba expone su prestigio. La participación no incluye a los grandes nombres de la distancia, que disputan este sábado el Mundial en Kona.

Si gana en Malasia, solo con un oro, tendrá plaza el deportista ferrolano en el ironman de Hawái. Entonces, le tocará diseñar de nuevo una preparación infernal. De nuevo ante lo nunca visto por un triatleta: Juegos y Mundial de Kona en un margen de apenas 10 semanas.

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