Ana Peleteiro lleva años logrando lo imposible. No solo sobre la pista. Su nombre, y el de su ciudad, Santa Uxía de Ribeira, han viajado con orgullo por los rincones de medio mundo. Sin dejar indiferente a nadie, la actual campeona de Europa se ha convertido en una embajadora de lujo para su localidad. Ayer, en la plaza del Concello, sus vecinos vibraron con ella, buscando impulsar a una joven que quieren que conquiste el mundo.

Más de seiscientas personas se dieron cita para seguir a la deportista internacional crecida en el barrio de Fondevila, seiscientas almas que dieron palmas en cada uno de los seis saltos de una Peleteiro que lo dio todo, evidenciando el gen competitivo que la ha llevado a lo más alto. Convencidos de que podía auparse al podio, el sexto puesto logrado en Doha tuvo sabor agridulce entre los espectadores. Acostumbrados a la gloria, convencidos de que esta mujer está llamada a marcar época, verla lejos de los metales se vivió con resignación.

Pero el desánimo duró poco. Y los aplausos volvieron a sonar. «Sabemos que estará en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y que volverá a casa con una medalla», replicaban los más jóvenes de la plaza, un lugar que pocos podían imaginar hace pocos años que congregaría a una multitud para seguir un Mundial de atletismo. «En un año volveremos a vernos aquí», replicaban algunos de los veteranos.

A Ana Peletiro se le escapa la medalla en Doha

Puro atletismo

Lo que también ha logrado Ana Peleteiro es inculcar la pasión por el deporte en todas sus vertientes, lejos del fútbol, que tiende a dominarlo todo y a empequeñecer al resto de disciplinas. Ayer, Ribeira, como ya lo fue Viveiro gracias al corredor Adrián Ben, ejerció como una de las cuna del atletismo gallego, llegando incluso el público a jalear las pruebas de lanzamiento de peso y las carreras de 1500 y 5000 metros. Cuestión nada baladí, y que demuestra que hacen falta referentes para que el atletismo siga ganando adeptos.

La gente vibró con cada salto, intentando que el sonido de las palmas llegase a Doha para impulsar a la estrella ribeirense. Ana Peleteiro ha logrado lo más complicado, convertirse en profeta en su propia tierra. Con un sexto puesto del que solo se conocerá su envergadura con el paso de los tiempos, la joven ha derribado todos los muros que se ha encontrado a su paso. Los vecinos de Ribeira demostraron que volverán a estar con ella. A poder ser en Tokio, la palabra que más se repitió cuando las luces y la pantalla se apagaron.

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Ribeira saltó en Doha con Ana Peleteiro