Antidopaje caza a Salazar y el imperio Nike se tambalea

Los estadounidenses Donavan Brazier y Clayton Murphy, dos atletas entrenados por el técnico suspendido cuatro años por infracción de las reglas, disputan hoy la final de 800 metros de los Mundiales de Doha junto con el español Adrián Ben


Colpisa

La credibilidad del atletismo recibió en la madrugada del lunes al martes un gancho directo a la mandíbula. La Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada) sancionó durante cuatro años (hasta el 30 de septiembre de 2023) a Alberto Salazar, entrenador del Nike Oregon Project y preparador de algunos de los mejores atletas del mundo en la última década, y al endocrino Jeffrey Brown, también a sueldo de la compañía norteamericana, por «orquestar y facilitar conductas dopantes prohibidas». Alberto Salazar es el trofeo mayor en la caza antidopaje tras años de sospechas y filtraciones de la Usada que ahora encuentran respaldo. Las investigaciones sobre el entrenador nacido en Cuba comenzaron en 2009 y ya fue acusado por Antidopaje el 30 de junio de 2017, aunque el proceso se mantuvo en secreto durante las alegaciones de Salazar y Brown. Ambos recurrirán la sentencia, avalada por dos paneles independientes de tres miembros de la Asociación Americana de Arbitraje (AAA), y lo harán al amparo de Nike, que en un comunicado muestra «su apoyo» al técnico a la par que recalca que «no perdona el uso de sustancias bajo ninguna circunstancia».

La investigación de la Usada durante esos años presentó una serie de más de 2.000 pruebas, con testigos oculares, testimonios, correos electrónicos y registros médicos. Incluyendo a los acusados Salazar y Brown, la AAA escuchó en el proceso de deliberación a 30 testigos y leyó 5.780 páginas de transcripciones y documentos. Entre los testigos de la Agencia Antidopaje se encuentran antiguos entrenadores, fisioterapeutas y atletas del Oregon Project como Dathan Ritzenhein (tres veces olímpico) y Kara Goucher (dos veces olímpica y medallista de plata en el Mundial de Osaka 2007). Como testigo presentado por Salazar destaca el doble medallista olímpico Galen Rupp, entrenado por el sancionado desde 2002.

El panel determinó que tanto el entrenador como el endocrino atentaron contra tres normas del código antidopaje. En el caso de Salazar, «la administración de un método prohibido (con respecto a una infusión que superaba el límite permitido), la manipulación y/o intento de manipulación del proceso de un control y el tráfico de testosterona a través de la participación en un programa de prueba de testosterona en violación a las normas».

Los motivos que sancionan a Brown son «la manipulación de registros de pacientes, la administración por encima del límite de infusiones de L-carnitina -utilizada para pérdida de peso- y la complicidad con Salazar en el tráfico de testosterona».

Campeones en Doha bajo sospecha

Aunque durante el proceso no se inculpó a ningún atleta en particular, la sanción de Salazar afecta directamente al grupo que dirige en Portland bajo el amparo de Nike, el Oregon Project, que el propio entrenador ayudó a fundar en 2001 «con el objetivo de ayudar a fondistas estadounidenses a competir a nivel internacional con un entrenamiento y recursos de élite». Sifan Hassan, reciente campeona mundial de 10.000 metros, es la gran estrella de un club en el que también brillan Galen Rupp, Yomif Kejelcha y Clayton Murphy, entre otros.

Conviene recordar, más allá de que todos defiendan los colores del Nike Oregon Project, que la investigación es anterior a la llegada de los últimos cracks (Kejelcha, Brazier, Klosterhalfen...) a Portland. Y conviene recordar, llegados al caso, que ni a Konstanze Klosterhalfen ni a Donavan Brazier ni a Craig Engels les entrena Salazar, sino Pete Julian. Todos ellos compiten actualmente en el Mundial de Doha.

De cualquier forma, la sanción pone en entredicho las salidas de Mo Farah y Matt Centrowitz, que abandonaron el grupo de Salazar a finales de 2017 y 2018, respectivamente, alegando el uno que deseaba pasar más tiempo junto a su familia en Reino Unido y el otro una motivación tras años con el mismo técnico. Da la casualidad que Farah continúa viviendo a caballo entre Londres, Estados Unidos y Etiopía en su preparación para el maratón y que 'Centro', el primer campeón olímpico estadounidense en casi un siglo (Río 2016), ni siquiera se ha mudado de Portland, pasando a trabajar con el Bowerman Track Club, el otro grupo patrocinado por Nike y que entrena Jerry Schumacher, con quien Salazar no tiene buena relación.

Duro comunicado de Salazar

Salazar emitió un comunicado en el que critica duramente la investigación. «Estoy en shock por lo que ha sucedido. En estos seis años mis atletas y yo hemos sufrido un tratamiento injusto, nada ético y muy dañino por parte de la Agencia Antidopaje Estadounidense». El entrenador acusa, además, al director de la Usada, Travis Tygart, que señaló que Salazar ponía por delante las victorias a la salud del atleta. «Es completamente falso y contrario a lo que dijo tribunal, que incluso resaltó el cuidado que tuve al cumplir el código mundial antidopaje».

«El panel destaca que Salazar no parece estar motivado ni malintencionado en cometer las violaciones del código encontradas. De hecho, el panel se sorprende del cuidado tomado generalmente por Salazar para asegurar que cualquier nueva técnica, método o sustancia que fuera a probar fuera legal bajo el código mundial antidopaje, con los testigos de la Usada definiéndole como el entrenador al que habían más escuchado con respecto a asegurarse de que cumplía con sus obligaciones».

El técnico nacido en Cuba sostiene en su comunicado que siempre se ha asegurado de seguir el código de la Agencia Mundial Antidopaje, que el Oregon Project nunca ha permitido ni permitirá el dopaje y que recurrirá la sanción acarreada tras «un injusto y prolongado proceso» hasta alcanzar la conclusión que sabe es cierta.

Dos de sus atletas, hoy en los Mundiales de Doha

Los estadounidenses Donavan Brazier y Clayton Murphy, dos atletas entrenados por Alberto Salazar, disputan hoy la final de 800 metros de los Mundiales de Doha, junto con el español Adrián Ben, informa EFE.

Brazier, en posesión de una marca de 1:42.70 este año -tercera de los finalistas- y de un poderoso remate, es uno de los favoritos para alzarse con el título.

De conseguirlo, sería el primer estadounidense que gana una medalla de oro en un campeonato global (Juegos Olímpicos o Mundiales) desde que Dave Wottle se impuso en la final de los Juegos de Múnich'72.

La Agencia Estadounidense Antidopaje ha suspendido por cuatro años a Salazar «por organización e incitación a una conducta dopante prohibida» al término de una investigación de cuatro años sobre las prácticas utilizadas en Beaverton, sede del Nike Oregon Project que dirigía el exatleta.

Entre sus más famosos discípulos se encuentra el británico de origen somalí Mo Farah, cuádruple campeón olímpico (dobletes en 5.000 y 10.000), que trabajó con él entre 2011 y 2017; Matthew Centrowitz, campeón olímpico de 1.500 y Galen Rupp, doble medallista olímpico, pero también la holandesa Sifan Hassam, que acaba de conquistar en Doha el título de 10.000 y tiene todavía por delante el 1.500.

Salazar, de 61 años, se ha defendido: «Estoy conmocionado por las decisiones anunciadas. Durante toda la investigación mis atletas y yo hemos sufrido métodos injustos y contrarios a la ética. El Oregon Projet jamás ha permitido ni permitirá el dopaje. Voy a apelar», anunció el tres veces ganador del maratón de Nueva York.

La final masculina de 800 metros se disputa esta noche a las 22.10 horas locales (19.00 GMT).

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