La segunda vida de Iván Navia

Vuelve a jugar al fútbol en Preferente, apenas siete meses después de regatear a la muerte en un accidente de tráfico que le provocó sangrados cerebrales

Era la madrugada del 6 de febrero. Tres estudiantes de Enfermería, de entre 18 y 23 años, acababan de sufrir un brutal accidente de tráfico. Una salida de vía en la avenida Irmandiños, de Ferrol. Había especial preocupación por uno de ellos. El más joven del grupo. Estaba grave y se temía por su vida. Tras excarcelarlo, con mucho cuidado por su estado, lo trasladaron al hospital Arquitecto Marcide en una ambulancia del 061 Urxencias Sanitarias de Galicia. Aquel chaval era Iván Navia Conde (Lugo, 7 de junio del 2000). Un joven valor del fútbol gallego que entonces estaba jugando en la máxima competición juvenil (División de Honor). En el Racing de Ferrol, aunque la temporada la había comenzado en el Lugo. El primer examen médico era angustioso. Traumatismo craneal con varios sangrados cerebrales.

Han pasado siete meses de aquel siniestro. E Iván acaba de volver a jugar un partido de fútbol. Ya no es juvenil. Ahora es modesto. Forma parte de la plantilla del San Tirso, equipo de Preferente con el que ya acumula 3 partidos. «Estuve mal, sí, muy mal, pero bueno... Al fin y al cabo los médicos siempre se ponen en lo peor... Gracias a Dios, todo salió bien y quedó en anécdota. Fue un golpe duro, pero bueno...», rememora el protagonista. «No recuerdo nada del accidente. Quedé inconsciente en el propio coche. Desde media hora antes reseteé y... Cero. Dentro de lo malo hasta es mejor así. Prefiero no acordarme de nada y así no hay nada que olvidar», añade.

«Cuando desperté en el hospital, en esos primeros momentos, preferí no preguntar mucho. Mis padres me comentaron que sí, que estaba grave, que había que esperar... Y poco más. Los médicos tampoco querían mojarse mucho, todavía podía pasar algo malo... O bueno... Por eso solo nos decían que había que aguardar cómo evolucionaba. Por suerte salió todo perfecto. Soy superafortunado, sin duda, porque pocos tienen la suerte de poder recuperarse tan bien y tan rápido como yo», explica.

Asi quedo el coche de Ivan Navia tras el accidente
Asi quedo el coche de Ivan Navia tras el accidente

La tensa espera

«Poco después del accidente, ya deseaba volver. Pero sabía que era imposible. A la segunda semana ya fui a ver a mis compañeros del Racing y lo que más anhelaba era vestirme de corto y jugar con ellos. Pero no podía ser. Tenía que superar antes muchísimas pruebas y, de hecho, aún ahora me las sigo haciendo. Podía hacer vida normal, pero muy controlada. Universidad, casa e ir a comer con mis padres... Poco más. Ni siquiera pude volver a trotar hasta finales de junio, cuando me dieron el o.?k. definitivo. Me dijeron: ‘En principio, no debería haber problema si vuelves a jugar al fútbol, así que si quieres, adelante’», detalla. «No debería, pero tampoco son adivinos», advierte.

Y fue lo que hizo. Ni se lo pensó. A finales de junio comenzó a realizar ejercicio físico por su cuenta y su teléfono comenzó a sonar, con ofertas de fichaje. «Desde el accidente estuve parado y buscaba jugar la mayor cantidad de minutos posibles. Hice la pretemporada con el Racing Vilalbés [Tercera División] y me salió la opción del San Tirso, en donde creo que con entrenamientos y esfuerzo espero poder tener esos minutos. Las sensaciones son buenas, voy recuperando el ritmo poco a poco y el equipo me esta ayudando mucho. Desde el día del accidente al 16 de julio, que comencé la pretemporada con el Vilalbés, no tuve ni contacto con el balón», explica.

El día de su debut, el 1 de septiembre, su familia quiso estar a su lado. «Cuando salí, me dijo mi padre: ‘¿Tú sabes quién es el 7 ese? Pues es de mi edad’. Yo más o menos lo conocía, pero mi padre me estuvo contando más detalles de su trayectoria», explica. Se acababa de enfrentar al Sigüeiro del mítico Juanito.

Inconsciente, en infantiles

El accidente de coche no fue el primer susto de Navia. Ya había sufrido otro golpe en la cabeza cuando tenía 12 años, que le había mandado inconsciente al hospital. «Fue en una jugada durante un partido, yo soy delantero, llegué justo al balón en el borde del área, y el portero impactó con la rodilla en mi cara. De aquella también quedara inconsciente y tampoco recuerdo nada. Sé que me desperté en el hospital y poco más», dice.

«Hay gente que se sorprende de que siga jugando, porque siempre puede haber ese miedo a recibir otro golpe en la cabeza y que, ya sí, pase algo. Pero para mí el fútbol va por delante. Las ganas de jugar no las voy a perder nunca», advierte, con una sonrisa en los labios.

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