Luismi: «El domingo de partido soy de misa»

Supersticioso en el fútbol, al técnico del Pontevedra le gusta mantener las rutinas los días que juega en Pasarón


Luis Miguel Areda (Vigo, 1974) hace dos años que dirige al Pontevedra, desde entonces es fiel a sus rutinas. Poco maniático, pero algo supersticioso, es amigo de mantener los rituales de cada domingo para que nada falle. Y cuando lo haga el fútbol, no teme por lo que pueda pasar. No tiene un plan B. «Con salud, me adaptó a lo que sea», advierte.

-¿Para quien es Luis Miguel y para quien Luismi?

-Nadie me llama Luis Miguel, en el fútbol soy Luismi y fuera de ahí, soy Miguel.

-Tienes nombre artístico...

-Sí, totalmente. Todo empezó porque llegué al equipo de fútbol donde empecé y había otro Miguel, entonces me quedó Luismi.

-Vive en Vigo y trabaja en Pontevedra, ¿cuántas veces se queja del peaje?

-Ahora unas cuantas, es cruzar Rande y echarte a temblar.

-¿Cruzar el puente de Rande es esa especie de bálsamo para olvidar los problemas del trabajo?

-Sí, la verdad es que por un lado el trayecto es el que es, pero es cómodo, vas pasando por la ría y la ensenada de San Simón, son momentos en los que a veces ni enciendo la radio, voy pensando en cómo fue la sesión, los últimos detalles antes de empezar. Es ese ratito de soledad que necesitas.

-¿Qué no le deja dormir?

-El fútbol, sin duda. Al final estas en cama y le estás dando vueltas a todo lo que tiene que ver con el fútbol, saldrá bien la sesión, si acertaré con la alineación. El fútbol es lo que me rompe la cabeza.

-¿Cambia mucho entre semana respecto al fin de semana?

-No, intento que no mucho, sí que es verdad que cuando te acercas a la hora del partido notas ese cosquilleo, ese gusanillo de cuando eras jugador, parece increíble, pero como entrenador también lo sientes.

-Sus inconfundibles zapatillas granates de los partidos, ¿son como la capa de Superman?

-Lo son todo, van ahí los superhéroes al cien por cien. Lanzan telas de araña, son capas de Superman y hasta el martillo de Thor.

-¿Es muy supersticioso?

-Un poco sí. Tampoco soy un obsesionado, pero en el fútbol si me va bien de una forma, no cambio, si el día del partido hago algo y funciona, no lo toco.

-Entonces, ¿los domingos de partido en su vida son como el día de la marmota, qué hace?

-Bajo a desayunar a la cafetería de siempre, luego voy a misa y antes del partido no como. Puedo engañar al estómago con cualquier cosa, pero no como. Llego con mucha antelación al estadio, dos horas o dos horas y media. Mantengo unos hábitos.

-Sobra ya preguntar si es de misa o de vermú.

-El día del partido soy de misa, el resto, no.

-¿Se acostumbra uno a no descansar en domingo?

-Sí, estoy habituado, llevó toda la vida haciéndolo, lo arrastro de la época de jugador, lo raro es un domingo sin fútbol.

-El fútbol marca su vida, pero verá otros deportes.

-Sí, estos días sigo la Vuelta a España y el Mundial de baloncesto. Me gustan todos.

-¿Es un buen espectador?

-Me gusta ser respetuoso, me gusta estar tranquilo, lo disfruto más.

-¿Cuál fue el último partido que vio desde la grada?

-La semifinal de la Supercopa que se hizo hace un año en Santiago con el Obradoiro, Barcelona, Baskonia y el Madrid.

-¿Le gusta tanto el fútbol como cuando era niño?

-Sí, me gusta y veo mucho fútbol y me da igual la categoría, pero lo veo desde otra perspectiva. Ahora es más negocio, más intereses, antes era solo como deporte en sí.

-Con el permiso del Pontevedra, ¿Celta o Dépor?

-Soy del fútbol gallego, me da igual el Celta, el Dépor o el Lugo, soy de los gallegos.

-¿Todavía le duelen los abucheos?

-No, no me duelen, me pueden molestar si no los entiendo o de quién vienen, pero tengo la conciencia tranquila.

-Y qué le hace perder la compostura a alguien tan educado como usted.

-Las faltas de respeto, no me gusta que me las hagan porque yo tampoco las hago.

-¿Tiene Luismi un plan B?

-No, ni me lo planteo. Me adapto a cualquier cosa, lo más importante es tener salud y a partir de ahí, me adapto.

-¿Por qué dejaría el Pontevedra?

-Porque creyese que se acabó una etapa y lo mejor es que ya no esté y venga otra persona. Todos tenemos una etapa y sería cuando ya no pudiese sacar nada a los futbolistas.

-¿Todavía le queda mucha vida granate?

-Esperemos que sí, creo que sí, ojalá pudiésemos seguir creciendo juntos.

-Le veremos hasta que acabe la liga con sus tenis granates, camisa blanca y pantalón vaquero.

-Sí, confío en que sí, eso sería muy buena señal.

En corto

Añora el silencio y el poder desconectar. Si se pierde, aparecería en una isla salvaje y con poca gente.

-¿Sigue viviendo en el barrio donde nació?

-Sí, sigo en Vigo en la misma zona, al lado del barrio donde nací.

-Eres de película, de series o de canal Disney por los niños.

-Soy de deportes y de los documentales, pero si me tengo que inclinar por una de esas opciones, diría que soy de películas porque a las series no me puedo enganchar, no tengo tiempo, entonces no quiero, las evito. No tengo tiempo para ver diez o 15 capítulos.

-¿Y qué hace para que las concentraciones sean amenas?

-Nada, como ahora echan fútbol a todas horas, veo el partido de la una, el de las cuatro y el de las ocho.

-Es un adicto al fútbol...

-Sí, lo reconozco, veo Primera, Segunda, analizo los partidos que me interesan más.

-¿Cómo desconecta?

-Me gusta ir a jugar al pádel, a la playa o hacer algo que me distraiga la cabeza.

-Puede decirse que es más de playa que de montaña.

-Sí, sin duda, me gusta más.

-¿Y dónde se perdería para descansar?

-En una isla salvaje y con poca gente. Al final estás todo el día con gente, hablando, trabajando y necesitas ese momento de soledad, de no escuchar a nadie.

-¿Añora el silencio?

-Sí

-¿Con qué viaje personal se quedaría?

-Me quedaría con cualquier viaje a Asturias, jugué allí y me trataron tan bien que siempre que voy, me presta.

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