España gana la batalla de la media pista ante Argentina


España y Argentina plantearon en la final del Campeonato del Mundo un sistema de contención similar desde el punto de vista táctico, muy atentos a las defensa del «pick and roll» teniendo en cuenta que había que controlar dribladores anotadores en ambos bandos: en uno Campazzo, Laprovittola y Vildoza, y en el otro Llull, Ricky Rubio y en menor medida Rudy. Y con cincos muy polivalentes, capaces de anotar cerca o abriéndose, como Marc Gasol y Scola. El inicio de partido, con el parcial 11-2 para España, marcó el devenir.

El ritmo ofensivo era diferente. Argentina, con posesiones muy cortas, intentando correr desde los robos, lanzando a canasta en la primera oportunidad. España, con un ataque más elaborado. Cuando se imponía el juego de media pista y el baloncesto iba al cinco contra cinco, se vio claramente vencedora.

El tercer cuarto fue el homenaje a lo que ha sido España en esta final, con una defensa fantástica en la media pista, maniatando a dos puntales como Scola y, en menor medida, Campazzo, que en ningún momento pudo campar a sus anchas. Dinamitar ese frente fue clave para el triunfo. En el otro lado del juego, Ricky y Marc, con las esquinas ocupadas por los tiradores, dieron un clínic de cómo jugar el bloqueo directo central contra la defensa argentina, bien con las bandejas o tiros de media distancia del base, las asistencias para la continuación de Marc y de Willy cuando lo sustituyó, o los lanzamientos de Pau y Juancho desde las esquinas.

Argentina lo intentó con una defensa muy agresiva a toda pista y forzó algunas recuperaciones. Pero no pasó de ramalazos. En el momento que España fue capaz de superar la primera línea de presión, recuperó el control. Consiguió llevar casi siempre el partido a su terreno, ante un rival que se vio obligado a hacer lo que no le gusta, a alargar las posesiones. Y desde la ventana, Nacho Llovet y demás, también fueron campeones.

España se baña en oro con su segundo título mundial

M. G. Reigosa

Arrolló a Argentina en la final de China

España es de oro. Desactivó a Scola, desactivó a Argentina, jugó siempre con mucho corazón y más cabeza. Y se llevó un Mundial increíble, el segundo de la historia. Ganó con autoridad incontestable hasta el 75-95 final. 

España firmó una puesta en escena casi perfecta, que obligó a Sergio Hernández a pedir su primer tiempo muerto antes de los tres minutos, tras un parcial 12-2. Al acierto en ataque añadió una buena actividad en el rebote ante una Argentina que parecía inusualmente anestesiada, sin poder hacer su juego.

Pero ya se sabía de antemano que el colectivo albiceleste no se rinde y que el peligro puede llegar desde diversos frentes. Bastó que el equipo de Scariolo se atascase, fallando incluso canastas que parecían fáciles, para que apareciese Brussino con un par de triples seguidos para cambiar la inercia. El marcador se apretó, 14-13, y el seleccionador español reaccionó buscando más velocidad y más tiro exterior con Llull y Ribas. También dio descanso a un Marc Gasol que no tenía su mejor día y entró Willy Hernangómez. El pívot de los Hornets salió muy enchufado, Ribas ayudó desde fuera y el primer cuarto acabó con un 23-14.

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