La final estrecha el debate entre Nadal, Federer y Djokovic

fernando rey tapias

DEPORTES

Geoff Burke | REUTERS

El épico triunfo de Nadal en el US Open eleva a Medvedev y aviva el duelo entre el español y Federer por el récord de grandes

10 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Épica, emocionante, imprevisible, incierta, extraordinaria, extremadamente exigente, con un ambiente a la altura del espectáculo y con unos protagonistas que dieron todo lo que tenían y más, incluida una lección de deportividad desde el sorteo hasta el final de la entrega de trofeos.Sería extensísimo lo que se podría escribir del triunfo de Nadal en la final del US Open ante Medvedev, que dio para múltiples análisis. Para mí se dividió en dos partes: en la primera, que incluye los 2 primeros sets y una parte del tercero, Rafa mostró las mejoras logradas últimamente, encaminadas a prolongar su carrera: mejor saque y una mayor intensidad y agresividad de sus golpes para acortar los puntos y sufrir menos desgaste. Medvedev mostraba la enorme solidez de su juego de contragolpeador, en espera de aburrir a su contrario y provocar su fallo. Sin embargo, a partir de ese momento, dándose cuenta de que ese ritmo no le alcanzaba para superar al español, sorprendió a todos con un juego de ataque trepidante. Aumentó los porcentajes de su primer saque, y bordó hasta las voleas, mostrando un nivel de agresividad en todo su tenis extraordinario, ya que para nada disminuía su consistencia, y lo más sorprendente, es que no daba ninguna muestra de cansancio a pesar de la dureza del partido.

El instante decisivo

La versión más sufridora y ganadora de Rafa, esculpida por su tío Toni y Forcades. El partido había dado un giro inesperado y ponía a Nadal ante las cuerdas. Pero fue en esos momentos cuando apareció la versión de Rafa que forjaron y esculpieron desde la niñez su tío Toni y Joan Forcadés.

En los momentos de mayor dificultad, cuando la exigencia física supera los umbrales de esfuerzo para cualquier otro, la capacidad de sufrimiento de Rafa parece infinita, y su mentalidad, en el fragor de intercambios durísimos, sigue siendo la de buscar soluciones, para hacer que lo que parece imposible sea posible.