La adolescente Andreescu prolonga la maldición de Serena Williams

La norteamericana perdió su cuarta final de un grand slam seguida con el récord histórico de Margaret Court a tiro


La maldición de Serena Williams va en aumento. A un paso de igualar la marca que sirve como termómetro para medir qué jugadora es la mejor de todos los tiempos, volvió a perder la final de un grand slam. Y van ya cuatro. Desde que alcanzó los 23 títulos individuales en majors, a uno del hito de la legendaria australiana Margaret Court entre los años sesenta y setenta, ya lleva cuatro oportunidades perdidas en cuatro finales. Le sucedió en Wimbledon 2018 ante Angelique Kerber, en el US Open 2018 ante Naomi Osaka, en Wimbledon 2019 ante Simona Halep y ahora frente a Andreescu también en Nueva York. Su lista de grandes triunfos se detuvo en enero del 2017 en Australia. Acumula 23 títulos indivuduales entre Melbourne, París, Londres y Nueva York, y diez derrotas en finales en esos cuatro grandes escenarios. 

Esta vez fue una adolescente, la canadiense Bianca Andreescu, de 19 años, la que le frustró en Nueva York, en una pista con la que Serena ha mantenido una relación de amor y odio, pero en la que suma seis títulos.

Andreescu venció con total justicia en dos sets por 6-3 y 7-5, al desarrollar sobre la superficie dura de la pista central Arthur Ashe Stadium el mejor tenis de los últimos tiempos. Algo que Williams solo quiso admitir a «medias», dado que si bien elogió el tenis de Andreescu, insistió en que ella no había estado a su mejor nivel. Su tesis, que su nuevo fracaso en el intento de igualar el récord de Court se debió a un mal día propio y no a los méritos de la canadiense.

Con 19 años, Andreescu prolonga el carrusel de cambios en el palmarés de los grandes torneos del tenis femenino, sin una dominadora clara en la última década. Y es la más joven en ganar el US Open desde que lo hizo la rusa Maria Sharapova en la final del 2006.

«Sentí que podría haber hecho muchas cosas un poco mejor», comentó Williams, aunque luego admitió que «tal vez» no lo hizo porque «mi rival jugó muy bien y se merece este campeonato». Andreescu, a diferencia de lo que sucedió en la final del 2018 ante Osaka, cuando la tenista japonesa también dominó a Williams, no solo la superó con su tenis sino que tampoco le dio opción a que le robase el protagonismo, ni tuviese oportunidad que surgiese algún tipo de polémica como la del juez de silla de la del 2018.

No le pudo quitar el protagonismo en la pista Williams, pero si lo hizo en la sala de prensa, cuando de manera contradictoria por un lado alababa la figura de Andreescu y por el otro insistía y daba a entender que el triunfo de su rival se debió más a sus errores que aciertos de la nueva campeona.

«Este fue el peor partido que he jugado»

«Amo a Bianca. Creo que es una gran chica. Pero creo que este fue el peor partido que he jugado en todos los torneos. Es difícil saber que podría haber hecho mejor. Debo aceptar la realidad, pero no se que decir», se excusó Serena. 

No mucho ante un rival que ha tenido una temporada increíble después que pudo avanzar en la primera ronda de clasificación en el Abierto de Estados Unidos del 2018 y terminó el año en el puesto número 178 del mundo, el próximo lunes será la número cinco en la clasificación de la WTA.

La manera como ganaba a las rivales Top 10 a las que se enfrentó con los títulos de Indians Wells y Toronto, donde en la final con un 3-1 a su favor, vio como la propia Williams abandonaba por lesión, quedó confirmada con el triunfo en la final del Abierto.

Andreescu tras ganar en Indian Wells su primer torneo Premier 5, donde venció en la final a la alemana Angeline Kerber, tres veces campeona de un Grand Slam, consolidó la confianza que podría ganar a la mejores del mundo en cualquier momento y pista.

Una lesión en el hombro derecho que le impidió competir en Miami y Roland Garros, no la alejó de su mejor tenis y lo demostró con el triunfo en su ciudad natal de Toronto al conseguir su segundo título Premier 5.

Donde no sólo ganó sino que también dio toda una lección de deportividad cuando tras el abandono por lesión de Williams, que se mostró abatida y envuelta en lágrimas, Andreescu se fue a consolarle y su acción se convirtió en algo viral en las redes sociales.

La propia Williams, después, dijo que era «oficialmente fanática de Bianca», y estaba claro que todavía se sentía así después de haber perdido el título de Grand Slam que se le resiste y que le impidió llegar a la cima donde se encuentra Court con sus 24 títulos de Grand Slam.

«Bianca jugó un partido increíble», declaró Williams. «Estoy muy orgullosa y feliz por ti. Fue un tenis increíble, pero si alguien pudiera ganar este torneo, fuera de Venus (su hermana), estoy feliz de que sea Bianca».

Pero no se sintió satisfecha consigo misma por haberse quedado por cuarta vez, en dos años, a un peldaño de la gloria, que a partir de ahora le será más difícil alcanzar si la tenista por la que siente «admiración», la adolescente Andreescu, mantiene el protagonismo ganador de nueva campeona de Grand Slam y reina del Abierto de Estados Unidos.

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