Empieza la Vuelta Ciclista a España 2019 sin Simon Yates y con la polémica baja de Richard Carapaz

Arranca la tercera grande del año sin su actual ganador y con la polémica baja de Carapaz


Simon Yates ganó la Vuelta del 2018, pero este año no acudirá a tratar de revalidar su maillot rojo. Demasiado, después de rascar más bien poco en el Giro y de cazar dos victorias de mérito en el Tour. En el 2017, la Vuelta la ganó Froome y tampoco defendió su condición de campeón en el 2018. En el 2016 fue Quintana el vencedor. No compareció en el 2017. Lo mismo que Aru en el 2016 tras levantar los brazos en Madrid un año antes. Lo mismo que Contador en el 2015, Horner en el 2014 y otra vez Contador en el 2013. La 74.ª edición de la Vuelta Ciclista a España empieza este sábado y lo hace abandonada, de nuevo, por su último amor de verano.

Juanjo Cobo, que hace poco más de dos meses fue desposeído por hacer trampas de la edición que ganó en el año 2011, fue el último campeón que trató de buscar una segunda victoria consecutiva cuando se convirtió en flamante fichaje del Movistar en el 2012. Acabó de 67.

A nadie parece interesarle crear una dinastía en la tercera grande del año pese a los constantes cambios de fórmulas propuestas por los organizadores. Porque el Tour, con todo, siempre será el Tour.

Para olvidar a Yates, la Vuelta se ha entregado a Alejandro Valverde que lucirá, aparte de su maillot de campeón del mundo, el dorsal número uno. El Bala, ganador hace diez años, formará junto a Aru y Quintana el trío de hombres que saben lo que es dar un paseo triunfal por la Castellana.

La carrera empieza este sábado desde Torrevieja y lo hace con una contrarreloj urbana por equipos de 13 kilómetros. En la era de las cronos cortas, la Vuelta a España ha sublimado el concepto. Es la última excentricidad de una carrera que sigue empeñada en innovar año tras año y que en esta edición ha acabado por liquidar la clasificación combinada -que premiaba al mejor clasificado en la general, los puntos y la montaña- para vestir ahora con el jersey blanco al mejor corredor joven. Novedades atractivas para algunos, un problema de identidad crónico para otros.

Con todo, el recorrido resulta jugoso. Menos para los esprinters. Apenas un par de caramelos para los rodadores más veloces que sufrirán con dosis importantes de montaña. Tampoco será la vuelta de los especialistas contra el reloj, cada vez más denostados en las grandes. La única contrarreloj de La Vuelta será un clásico del Tour, los 36 kilómetros pirenaicos con meta en Pau. Los escaladores se frotan las manos con los escenarios andorranos, la subida inédita en Asturias al Santuario del Acebo o las dos etapas por el sistema central (Guadarrama y Gredos).

De entre todos los equipos, Jumbo-Visma ha sido el que, por nombres, más carne pone en el asador. Roglic -tercero en el Giro- y Kruijswick -tercero en el Tour- tomarán la salida escoltados por un equipo de lujo. Astana, liderado por Miguel Ángel López y con Fulgsang buscando resarcirse de sus desgracias en Francia, buscarán la general en un pelotón en el que el rodillo galo del Ineos se reducirá a un líder como Poels que no asusta demasiado. El conjunto británico ni siquiera le ha dado la alternativa a Iván Ramiro Sosa, brillante ganador de la Vuelta a Burgos.

Y luego está el Movistar. La vuelta anterior fue un auténtico desastre para los telefónicos y anticipó el fin del ciclo Nairo Quintana -acusado de ultraconservador en la pasada edición- en sus filas.

El colombiano volverá a intentarlo, ya sabiendo que la próxima temporada no trabajará para los navarros. El gran drama para el equipo es la baja de Carapaz, lastrado por una caída en Holanda el pasado domingo y al que el recorrido le iba al pelo en la que iba a ser su ultima gran vuelta con el jersey del Movistar antes de enfundarse -presumiblemente- el del Ineos. Todo en una carrera, que tras la huella dejada por Pablo Torres el año pasado, volverá a partir sin gallegos.

Eso es todo, que es mucho. La Vuelta no será el Tour pero, a su modo, también tendrá las cunetas llenas y las televisiones prendidas.

 Carapaz corrió sin permiso en Holanda

Iba a ser la última gran ronda de Richard Carapaz, brillante y sorprendente ganador del Giro de Italia este año, en las filas del Movistar. Sin confirmación oficial, su fichaje por Ineos lleva ya tiempo siendo oficioso.

Pero lo que parecía una despedida amable, se ha revelado como una herida que supura. Pablo Lastras, director deportivo de los navarros, fue tajante en Radio Marca. «No me interesa su futuro. Él tampoco ha demostrado una fidelidad con lo cual habrá elegido lo mejor», dijo antes de confirmarse su baja para la ronda española.

Unas declaraciones que llegaron después de la caída del ecuatoriano en una prueba en Holanda a la que, al parecer, Carapaz acudió sin el permiso de su equipo.

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