La profesionalidad de Dembélé, en entredicho... también por su excocinero

El francés marchó el fin de semana de Barcelona sin personarse a unas pruebas médicas a las que había sido convocado. Su último excocinero también se suma a las críticas, y habla de malas influencias de su entorno


barcelona / colpisa , París

Dembélé fue el último en caer. A su estilo. Lesión muscular grave en San Mamés, donde se le vio tocándose el muslo izquierdo, a la que no dio importancia hasta el punto de que disfrutó del fin de semana fuera de Barcelona sin personarse a unas pruebas médicas a las que había sido citado el sábado, y que al final se le hicieron el lunes a su regreso a los entrenamientos. El resultado son cinco semanas de baja por una rotura en el bíceps femoral, su sexta lesión similar en dos temporadas y un mes de la tercera.

Se ha perdido la mitad de los partidos. El francés, abroncado por Piqué en Bilbao por no perseguir a Capa en la jugada del gol de Aduriz, ha agotado la paciencia de sus compañeros, los que más de cerca ven su actitud despreocupada ante estas situaciones.

A Dembélé, de musculatura sensible, pudo afectarle la pretemporada extraña del Barça, con dos giras de una semana a Japón y Estados Unidos. Más viajes y partidos que entrenamientos por necesidades económicas. Pero Luis Suárez, lesionado en el sóleo de su gemelo derecho, sólo hizo la norteamericana y Messi, con la misma zona dañada que el uruguayo, no viajó a ninguna, pues se rompió el 5 de agosto en su primer entrenamiento. El argentino no está descartado para el domingo, pero llegaría justo y sin apenas entrenamientos con el grupo.

Tocará improvisar con los acompañantes de Griezmann. Rafinha, sin ser delantero se ganó en Bilbao que se cuente con él. Acaba contrato en 2020, no va a aceptar ningún traspaso ahora para llegar libre a donde quiera con el bonus económico habitual en estos casos y una cesión no tendría sentido. Para la otra banda apunta Sergi Roberto de extremo o el canterano Carles Pérez del filial.

Con cero puntos, el ambiente en el Barcelona no es el ideal para afrontar una temporada. Valverde no ayuda con algunas decisiones, como las suplencias de Busquets y Rakitic en San Mamés y apuestas de inicio como las de Aleñá para retirarle la confianza en el descanso.

Confesiones desde la cocina

Dembélé lleva una vida desordenada en Barcelona por las malas influencias que le rodean, según un antiguo cocinero, Mickael Naya, al que despidió como a tres otros antes que él. «Ousmane es un buen chico, pero no controla su vida. Vive constantemente con su tío y su mejor amigo, que no se atreven a decirle nada», explica Naya, en declaraciones a «Le Parisien».

Cuenta que el jugador de 22 años, por el que el Barça pagó 105 millones de euros, no hace más dar tumbos y que aunque no vio que consumiera alcohol, «no respeta para nada los tiempos de descanso, no hay ninguna estructura de alto nivel en su entorno».

También que él como cocinero -lo contrató el pasado año- había intentado organizar sus comidas en función de los partidos que tenía y las fases de recuperación y las cosas iban bien, pero tiene malas influencias. «Cuando está sin sus amigos -añade- Ousmane es completamente diferente. Es curioso, abierto, educado».

«Le Parisien» hace notar que desde que se hizo pública su lesión, la prensa española no ha dejado de cargar contra él y lo ha tratado de inmaduro o inconsciente. Otros jugadores como Gerard Piqué y Luis Suárez lo criticaron el pasado año su falta de profesionalidad. El periódico francés considera que ha dado motivos con sus retrasos en los entrenamientos o en los partidos y con sus prestaciones deportivas «en caída libre».

«Ousmane y su entorno dicen que, de todas formas, recibirán críticas pase lo que pase», comenta su antiguo cocinero, que añade que todo eso «les resbala. Son ricos. Les da igual».

Una prueba de ese descontrol sería la crónica de su última lesión. Tras notar molestias en el primer partido de liga el viernes pasado en Bilbao, los médicos del club lo convocaron al día siguiente para hacerle una ecografía. El jugador se negó porque se fue a Rennes «a ver a su madre», según la versión de su agente. Cuando el lunes volvió al entrenamiento, tenía una lesión profunda en el bíceps femoral que le deja fuera de juego cinco semanas.

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