Adrián, el héroe del Liverpool en la final de la Supercopa de Europa

El meta español detiene el penalti decisivo ante un Chelsea que tuvo durante muchos minutos contra las cuerdas al equipo de Klopp


colpisa

En estos tiempos que muchos consumen el fútbol a base de highlights y jugadas de YouTube, un futbolista que es delantero cambió el rumbo de una final de la Supercopa siendo suplente y sin marcar. Lo hizo con sus movimientos, con su capacidad de trabajo y dos asistencias precisas para que Sadio Mané, candidato al The Best como mejor jugador del mundo. Quizá nunca esté en esas listas Firmino, que hace mejorar a los demás.

Cuando el asunto parecía decidido apareció otro, joven e inexperto, como Tammy Abraham, que forzó un penalti con fe y algo de picardía ante Adrián San Miguel en su segundo partido oficial y rozó el 3-2 en la prórroga.

Tras ella se llegó a los penaltis, donde dos porteros españoles buscaban la gloria con sus paradas. Kepa, que no se quiso ir en marzo del campo en la final de una Carabao Cup que acabó en derrota ante el City, esperaba ser héroe como sucediera ante el Eintratch en la semifinales de la Europa League, el torneo que le permitió llegar a esta cita en Estambul donde el Liverpool ganó su orejona de 2005 desde los once metros gracias a la dirección de Rafa Benítez.

Y en la misma ciudad otro español entró en la leyenda del pasional club. Llegó de puntillas, tras estar entrenando con un equipo de regional andaluz, UD Pilas, esperando destino tras haber finalizado su etapa en el West Ham. La lesión de Allison le hizo debutar y le ha permitido tener un hueco en la historia del legendario equipo red.

Klopp, que apostó por su llegada tras sacar a Karius primero y después a Mignolet, vuelve a sentirse ganador gracias a sus decisiones, convertidas en éxito a veces tras un golpe de suerte. Fue una final inglesa más parecida a la de Bakú, a un encuentro de la Premier League, que la de hace unas semanas en el Metropolitano.

Los que pensaban en un baño de los rojos se equivocaban. El Liverpool salió sin Alisson, Alexander-Arnold, Wijnaldum ni Firmino respecto a Madrid. Curioso, el mismo once que sacó y perdió 3-0 en el Camp Nou ante un Chelsea de Lampard que optó por sus tres suplentes de Old Trafford y mantuvo los de la defensa dado que Rudiger aún no está disponible.

Un once casi idéntico a los de Bakú, ya que Hazard optó por irse a Madrid. Sufría con el acoso inicial de los reds el Chelsea, que apenas salían. Christensen se multiplicaba para poder controlar a Mané. En un centro lateral de Henderson, que se descolgó para mandar balones al área con peligro, se adelantó y en otro la chilena del africano le pegó en la mano. No fue castigada la acción con penalti.

Frappart, sin problemas

Una decisión correcta de Frappart, toda la noche vigilada al ser la primera mujer en dirigir una final continental y a la que como le ocurrió a Skomina en la final de Madrid los jugadores de los equipos ingleses ayudan. Optan por jugar, protestan poco y apenas simulan. Por eso hay que dar por bueno que el penalti de la prórroga en una disputa entre Adrián y Abraham sucedió, ya que las imágenes tampoco aclararon el asunto.

El árbitro fue el menor de los problemas iniciales de los londinenses, que vieron como Salah no acertó un mano a mano con Kepa después de que el egipcio fuera capaz de ganar en velocidad a Emerson y Christensen. Eso sí, poco a poco el Chelsea se serenó. En la primera que pudo correr cuando Kanté se hizo dueño de la zona ancha, ayudado por el trabajo de los extremos (Pulisic y Mané) ya demostró su plan: intentó probar a Adrián con un disparo lejano con la zurda pero se le fue desviado.

Cuando la presión del campeón continental cedió el partido cambió de bando dado que el cuadro blue tenía claro dónde robar y la forma de atacar. La defensa del Liverpool, sin Alexander-Arnold, lo pasaba mal con la presión alta ya que perdió muchos balones y recuperando mal ante un Kanté omnipresente, que arrancaba de interior derecho pero lo mismo era pivote que segundo delantero pese a que físicamente no está aún a tope.

El Chelsea, después de la lluvia de críticas de Old Trafford, optó por el contragolpe y Jorginho buscó a Pedro para que prolongase de manera eléctrica a Giroud, al que como siempre lo único que le falta es un mayor porcentaje de acierto porque sus movimientos son siempre acertados. Marca menos de lo que debería un '9' pero es mucho mejor futbolista que lo que su altura puede transmitir.

Kante mejora a Giroud

De hecho, antes del 0-1 buscó de chilena y no anduvo lejos. Minutos después abrió el marcador, como en Bakú, aprovechando una espectacular acción de su amigo y compatriota Kante superando rivales antes de asociarse con Pulisic, que encontró a la carrera al francés perfilado a la izquierda. Su gol 12 con el Chelsea en 16 partidos europeos, por los solo 7 goles en Premier en casi 50 encuentros. Parece que le van las noches continentales.

Al inicio dominó el Liverpool, que con su presión obligaba al Chelsea a jugar en largo y que además forzó varios córners que no pudo aprovechar Van Dijk. Pese a que no fue tan vistoso con Old Trafford tenía ocasiones el cuadro de Lampard. Adrián apareció rápido a los pies de Kovacic tras un pase entre los centrales filtrado de Pedro para la ruptura del croata. El canario, decisivo en dos finales con el Barcelona, rozó su tercer gol pero su zurdazo se estrelló en el palo. Se asoció con criterio con Pulisic, lo único que ha podido conseguir en este verano sin mercado en el que la fuerza del colectivo será clave. El norteamericano demostró su calidad e incluso marcó lo que hubiese sido un decisivo 0-2 pero el golazo de Pulisic, asistente de Giroud en el primero, no subió al marcador por un fuera de juego.

Firmino cambia el guión

El Chelsea disfrutaba pero el paso por vestuarios modificó el duelo. Klopp dejó en la ducha a un gris Oxlade-Chamberlain para optar por el clásico tridente, con Firmino en el centro y Mané en la derecha. Y acertó de pleno ya que porque en la primera llegó el empate. Firmino, un '9' muy poco egoísta, recibió en posición legal y optó por ceder a la llegada del senegalés, que marcó a la segunda tras un rechace forzado a bocajarro de Kepa. El gol sentó bien al Liverpool, ya que Fabinho rozó con un derechazo el 2-1 apenas unos segundos después tras una dejada del ariete brasileño.

Su presencia cambió el encuentro, ya que la zaga londinense no estuvo tan cómoda con Mané en la banda y las apariciones de segunda línea como la de Henderson y las de Wijnaldum, héroe inesperado contra el Barcelona. Las ocasiones llegaron pero a balón parado, en un córner con doble parada de Kepa. La primera un zurdazo de Salah y la segunda, de reflejos, en el rechace que Van Dijk cantaba como gol pero terminó en la cruceta de modo casi mágico.

Lampard, pese a que el duelo volvía a un cauce similar al inicio, optó por la juventud de Abraham y Mount, que marcó... pero estaba en fuera de juego y después obligó a Adrián a sacar una gran mano. Los dos demostraron las razones por las que Lampard confía en ellos y reclutó a algunos de ellos para el Derby County como el central Tomori.

Y es que esa su tercera sustitución, fue obligada por las molestias de Christensen. La de Klopp, ya en la prórroga, fue para buscar profundidad por banda con Alexander-Arnold, que mandó la izquierda a Joe Gómez. En la prórroga se mantuvo la igualdad ya que el Chelsea reaccionó con orgullo, gracias a ese penalti forzado por Abraham y marcado con su habitual estilo por Jorginho, para igualar el segundo tanto de Mané, que se fue después del campo lamentando no poder participar en los penaltis a los que casi no se llega porque Pedro rozó el palo de un Adrián que frenó el ímpetu de Mount por evitarlos.

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