Cristian Toro renuncia al Mundial «agotado» por el estrés de la élite

El campeón olímpico renuncia a la cita de Hungría en el K4 500, en el que le releva el betanceiro Carlos Arévalo, pero volverá para optar a una plaza en Tokio 2020


Cristian Toro dice basta. El estrés competitivo, la exigencia de los entrenamientos y la falta de tiempo para estar con su familia le han animado a tomarse unos meses de descanso y desconexión. El campeón olímpico de Río 2016 en K2 200 aparca la piragua y el proyecto estrella del K4 500 para los Juegos de Tokio. No disputará el próximo Campeonato del Mundo de Szeged (Hungría) en el K4 volador, formado hasta ahora por tres campeones olímpicos, en el que le sustituye el betanceiro Carlos Arévalo. Pero no renuncia ni mucho menos a pelear esa plaza en el barco el próximo año, con la idea de ir a Tokio.

«Necesito descansar», confirma en pleno parque de atracciones, ya tratando de liberar su mente de la rutina del piragüismo. «Pero quiero pelear por una plaza en el K4 500 de cara los Juegos de Tokio», advierte el palista de Viveiro, de 27 años. Toro, que fue padre el pasado noviembre, reconoce que había perdido la pasión por el deporte, imprescindible para rendir en uno tan exigente como el piragüismo. Desde los 13 años, cuando se integró en un centro de alto rendimiento en Lugo, hasta ahora, llevaba toda una vida dedicada al deporte, en una rutina frenética de entrenamientos y competiciones, con contadas semanas de vacaciones cada año.

Toro formó parte de un K2 200 invencible junto al cuatro veces medallista olímpico Saúl Craviotto, que cerró una etapa inolvidable con el oro en Río. A continuación, ambos pasaron a formar parte del proyecto estrella de la federación española, un K4 500 que en principio completaron Marcos Cooper, también campeón olímpico en Río en K1 1.000, y el cangués Rodrigo Germade. La puesta en marcha de ese K4 500 resultó espectacular. Subcampeones del Mundo en el 2017 y 2018, todo encajaba en una embarcación versátil y competitiva.

Todos los analistas veían en el horizonte un pulso entre España y Alemania por el oro olímpico en Tokio 2020. Pero esta temporada las cosas se torcieron para el K4 español. Quintos en la la Copa del Mundo de Duisburgo, un resultado que se atribuyó a un problema en la salida, y últimos en los Juegos Europeos de Minsk, algo iba mal. Toro quiso ser honesto consigo mismo y con el barco y renunció al Mundial. «Estoy agotado, necesito descansar», confirma a La Voz. En el Mundial de Szeged, que se disputará del 21 al 25 e agosto, formarán el K4 500 Carlos Arévalo, Rodrigo Germade, Marcus Cooper y Saúl Craviotto.El cambio no debería de ser traumático, puesto que Arévalo forma parte del mismo grupo de entrenamientos que dirige Miguel García desde hace años y ha conseguido resultados de primer nivel durante las últimas temporadas. De hecho, el betanceiro ya había sido uno de los tres aspirantes al K2 200 que finalmente integraron Toro y Craviotto en Río 2016 para ganar el oro.

Respirar no es rendirse

patricia díaz-tendero

Frente a la idea de que la clave del éxito radica en perseverar, perseverar y perseverar, conviene pensar en el qué y en el cómo. Perseverar de cualquier manera, si uno no está motivado, muchas veces no conduce al éxito. Así lo confirman investigaciones y estudios. Nada más erróneo que asociar un parón con una rendición. ¿Cuántas historias de «fracaso» se consumaron por no hacer una parada a tiempo para coger aire? Descansar para reflexionar y ver las cosas de otra forma puede ayudar al deportista a saber a dónde quiere ir y de qué manera.

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