Los de Villarriba y los de Villabajo

DEPORTES

22 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Antes de dormir, me enchufo el iPad sobre las rodillas y ponemos una serie en alguna de las ya no sé cuántas plataformas digitales que pagamos religiosamente a fin de mes -HBO y compañía nos han devuelto a la legalidad, pero con el sombrero pirata todo era bastante más sencillo-.

Cayó el documental de Parchís. Que Netflix -que ya conoce muy bien quién hay detrás- dejó en recomendados. Supongo que no entra en la categoría de spoiler decir que al final aquella banda ochentera infantil se disuelve. Con bastante mal rollo, por cierto. Todo porque Tino -el rojo- traicionó al resto de integrantes cuando en los estertores de su fama trató de buscarse la vida como solista mientras los otros colores aún confiaban en firmar el contrato de sus vidas.

Al tal Tino, que era el guaperas y el mayor, aquello le valió la enemistad por años con el resto de fichas. Porque aquellos chavales -hoy metidos en cuerpos de 50 años- fueron fichas al servicio de gente que se forró y de sus propios padres, que casi eran los peores. Vaya por Dios.