Una sirena de talla internacional

Con solo 15 años, la nadadora coruñesa Paula Otero es una de las grandes promesas de la natación española


A la coruñesa Paula Otero no hay piscina que se le resista. Con 15 años se perfila como una de las grandes promesas de la natación española. En julio acudirá a su tercera cita internacional, esta vez en Bakú, la capital de Azerbaiyán, para participar en el Festival Olímpico de la Juventud Europea. Una recompensa tras conseguir 5 medallas de oro en sus cinco pruebas individuales del Campeonato de España infantil y, hace unos días, el oro en el el relevo de 4x1.250 metros en el nacional de aguas abiertas con el Liceo.

La nadadora coruñesa, que la pasada temporada se trasladó a Pontevedra para continuar sus entrenamientos bajo la batuta de Luisa Domínguez y Fernando Zarzosa en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, es una entusiasta de las pruebas «exigentes». El fondo de crol y el estilo mariposa, a pesar de su dureza, son sus favoritas, aunque no hay ninguna que no domine. Su creciente palmarés de medallas año tras año lo demuestra.

También compite en aguas abiertas, disciplina en la que según Jesús de la Fuente, entrenador del Club Natación Liceo -equipo por el que sigue compitiendo-, «es realmente buena y Galicia se le queda pequeña». Aunque si tuviese que escoger, Paula lo tiene claro: «Me quedo con la piscina». «Las aguas abiertas me gustan mucho, pero es más como una segunda opción por si algún año la piscina no me sale bien», explica la coruñesa.

Sus entrenadores coinciden en definirla como una nadadora muy completa, rápida, tanto en la piscina como a la hora de aprender cosas nuevas, y, sobre todo, con un carácter muy competitivo. «Es una acaparadora de medallas», bromea De la Fuente. «Le encanta entrenar y a la hora de competir siempre quiere ganar, y eso es algo que no es tan fácil de encontrar», dice Zarzosa.

Menos físico, más técnica

Para él y para Luisa Domínguez, la prioridad ahora es mejorar su técnica, sin olvidarse del físico, pero con la mente puesta en una progresión más a largo plazo que inmediata. «Es una muy buena nadadora, pero los siguientes años son fundamentales. El trabajo es importante, es muy joven todavía y por eso preferimos ir con mucho cuidado. El objetivo de Paula es rendir a nivel internacional, no solo llegar a competir en ese nivel», explica el técnico del CGTD.

Entrenar mucho y darlo todo siempre. Son las claves del éxito de una joven deportista que, desde que se tiró a la piscina y empezó a competir, no ha parado de batir marcas con la ilusión de parecerse algún día a su idolatrada Katinka Hosszu, la extraordinaria nadadora húngara. «Mireia [Belmonte] me gusta muchísimo, es muy completa, pero me gustaría ser como Hosszu. Me encanta», dice Paula.

La tercera clave: sacrificio. «No puedo quedar con mis amigas siempre que quiero, me pierdo cumpleaños y cuando iba al instituto normal [antes de ingresar en el CGTD] falté a alguna excursión por entrenar», cuenta la coruñesa, que, a pesar de todo, no duda en afirmar: «Siempre supe lo que quería. Y compensa».

Cambio de ciudad y entrenamientos más intensos

El deporte es su pasión y aunque todavía le quedan tres años por delante en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva de Pontevedra, Paula sabe que vivir de la natación es complicado, por lo que la universidad está en sus planes futuros. «Me gustaría estudiar algo relacionado con el deporte. Si tuviese que escoger... medicina deportiva o fisioterapia», afirma.

Por el momento prefiere centrarse en el día a día junto a sus nuevos compañeros y entrenadores, un cambio al que la joven nadadora dice haberse acostumbrado muy bien: «Pensé que la adaptación iba a ser peor, que me iba a costar más, pero me está yendo muy bien y estoy muy contenta».

Cambio de ciudad y cambio en la rutina de entrenamientos. «La forma de entrenar ahora es bastante diferente. Más intensidad, menos metros... y mucha mucha técnica. Cambia bastante la cosa», cuenta Paula.

Hace semanas estuvo concentrada con la selección infantil en Sierra Nevada. Entrenamiento intenso en altura para preparar la cita de Bakú, pero también para pasar tiempo con sus compañeros de equipo y conocerse mejor.

«En altura todo cuesta más, y luego cuando bajamos se nos hace mucho más fácil», explica la coruñesa. «Entrenamos bastante duro, pero es muy diferente a lo que hacemos en casa y es una oportunidad muy buena de mejorar», añade la deportista coruñesa, para la que nadar lo es todo: «Me aporta madurez, organización y sobre todo una gran satisfacción. Me encanta».

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