Manuel Mosquera: «Todo es efímero»

El entrenador del Extremadura, una figura en Almendralejo, reflexiona sobre algunas verdades del fútbol pero también de la vida


Si la humanidad se divide entre quienes transmiten energía y quienes la consumen, Manuel Mosquera (A Coruña, 1968) está claramente entre los primeros. Así que disfruto de su personalidad positiva tomando un café en un bar de O Temple (Cambre) y charlando sobre esas cosas que son del fútbol pero también de la vida.

-Vaya chasco lo del Dépor.

-Pensaba que iban a ascender pero a medida que avanzaba el partido, la sensación era que el Mallorca era mejor y al final lo consiguió de forma merecida. Los play-off siempre tienen un carácter épico.

-En alguna medida, usted tiene algo que ver con que el Dépor llegara al «play-off».

-Eso es, en alguna medida. Nuestro resultado en Cádiz permitió que el Deportivo pudiera acceder al play-off. Pero solo en alguna medida. La competición tiene estas casualidades. Lo que no se puede negar es que nosotros dimos un ejemplo de profesionalidad ganando en circunstancias muy difíciles.

-Acababa de morir Reyes, uno de sus futbolistas, en accidente.

-Fue un palo muy gordo. Una situación como esa no está prevista en el manual.

-¿Contaba con volver a Almendralejo?

-Yo quería ser entrenador y lo conseguí con el Laracha, el Fabril, pero vi que era muy complicado hacerme un hueco. Entré como director deportivo en el Deportivo y me pareció un trabajo bonito. Estaba perfectamente integrado en esa faceta, pero me llamaron del Extremadura donde había pasado 13 años. No lo tenía planeado.

-Hemos entrado en esta cafetería, que tiene bastante gente, y nadie le ha conocido. ¿Hubiera sido igual si estuviéramos en Almendralejo?

-¡Qué va! Ya al entrar habría saludado a todo el mundo. Es la ciudad de la cordialidad. Yo he sido muy agradecido, pero ellos también. En estos años he sido pregonero de las fiestas, me han nombrado Matancero de honor, soy cónsul de Almendralejo...

-¿Y no pensó en quedarse a vivir allí?

-Me lo planteé de jugador, pero al retirarme el club entró en un deterioro económico muy importante y llegó incluso a desaparecer.

-Hoy le quiere todo el mundo pero la próxima liga las cosas se tuercen y...

-Eso no cabe en mi cabeza, siempre pienso en positivo, siempre creo que las cosas van a ir bien.

-¿Mejor como entrenador o como jugador?

-Como jugador, siempre. No hay color. El ser entrenador es un añadido a tu carrera como jugador. Las condiciones para ser jugador son innatas. El talento es el talento.

-¿Es mejor el talento que la perseverancia?

-No he conocido a nadie que solo con perseverancia haya llegado al fútbol profesional. Tienes que tener unas cualidades.

-¿Cómo ha visto todo este asunto de las apuestas?

-Pues yo me alegro de que haya mecanismos de control que hagan que todo esto salga a la luz pública y que se persiga. Es que ahora hay chavales a los que las apuestas les están cambiando la vida. No entiendo que se pueda poner un establecimiento de este tipo al lado de un colegio para ir como cuando éramos chavales y entrábamos a jugar al comecocos.

-¿Cuál fue su mejor tarde?

-No sé... Quizás cuando ganamos al Albacete en casa, conseguimos el ascenso y marqué el gol. Hicimos cosas muy buenas. Pero todo es efímero.

-Una gran verdad.

-Sí, yo lo tomo con mucha naturalidad y eso me permite mantener un equilibrio emocional que es muy importante para mí. Un entrenador no puede dejarse llevar ni por la euforia ni por el bajón. En la vida, yo creo que hay que vivir el momento. Y el deporte te enseña a hacerlo, si no piensas en el pasado, serás mejor.

-¿Quién le impresionó más en un campo de fútbol?

-Hombre, yo estaba en el Compostela cuando Ronaldo nos regateó a todos y marcó gol

-Fliparía.

-Flipé yo y flipamos todos.

-¿Jamón o marisco?

-A partes iguales, según el momento. Aunque yo no soy mucho de marisco; soy más de pulpo, mejillones...

-¿Qué aficiones tiene?

-No soy muy original: me gusta correr. Pero no solo para hacer deporte sino que me permite reflexionar, es cuando me vienen las ideas. Para mí es un placer. También me gusta mucho hacer crucigramas. Y la lectura, claro.

-Encuentre entonces cuatro palabras para usted.

-Natural, agradecido, alegre y positivo.

-Dígame algo que se le dé mal.

-¡Uf, mil cosas!

-Cocinar.

-Cocinar no se me da mal porque no cocino.

-Bailar.

-Ni he bailado nunca, ni quiero hacerlo.

-¿Se arrepiente de algo?

-No, de nada. Todas las decisiones que tomé fue porque pensaba que eran para bien.

-Elija una sola canción.

-La costa del silencio, de Mago de Oz. Me insufla energía.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Ser uno mismo y procurar que los que estén a tu lado estén mejor contigo.

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