Carolina Marín aún medita si competirá en el Mundial

Casi seis meses después de su operación de rodilla, esperará a conocer el cuadro del torneo para decidir si participa


Tiene tres títulos mundiales y aunque desea pelear por un cuarto dentro de dos meses en Suiza por el momento no quiere confirmarlo. Carolina Marín, que fue operada el 29 de enero de una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha sufrida en el Masters de Indonesia, no sabe todavía si participará en el Mundial de Basilea que se celebrará del 19 al 25 de agosto. Es posible que espere a conocer la dificultad del cuadro dos semanas antes, se conocerá el día 5 de agosto, para tomar la decisión final. Lo importante es que ella cada vez se encuentra mejor. «No sé cuando voy a competir, no sé si vamos a llegar al Mundial. Todo va a depender de cómo responda la rodilla y como me voy encontrando. Lo tenemos en mente, pero vamos a ir viendo estos meses y estas semanas cómo responde la rodilla. Si responde bien iremos al Mundial, y si no ya en septiembre tengo más torneos», explicó la onubense.

Marín no ocultó que su vuelta al mejor nivel no está siendo fácil pero reconoció, en un acto de LaligaSport (plataforma audiovisual para el deporte minoritario) en Madrid, estar contenta por «todo el proceso de recuperación» en el que se han cumplido los plazos marcados. «No quería volver a competir hasta que no estuviera al 100%». «El objetivo es muscular la pierna al mismo que nivel que antes de la lesión» ya que se pierde mucha masa muscular por la inactividad pero sin castigar la articulación, que tiende a hincharse en estos procesos por una excesiva carga. «Hay esas dos opciones. Estoy revalidando los puntos que logré en el Mundial anterior. Estamos barajado que tal es el cuadro cuando salga el 5 de agosto, si estoy preparada para jugar una o dos rondas iremos, si no esperaremos a septiembre. Lo más importante va a ser cómo responda mi rodilla y las sensaciones que vaya teniendo. Al final todo va a depender de esto».

El trabajo psicológico

La deportista, que compareció 45 minutos tarde por estar pasando un control antidopaje sorpresa en la Blume, ha vivido un proceso a veces es tedioso y las sesiones de diez horas (entre la fisioterapia, el trabajo físico, técnico y las sesiones de piscina estando a veces lejos de la pista) pero Marín, ahora mismo con faringitis, dice estar «con ganas y motivada» después de unos primeros días de nervios por la operación. «No me imaginaba que fuera a ser tan rápido, porque dicen que suele ser ocho meses o incluso un año. No estamos queriendo adelantar cosas. Hemos introducido cosas nuevas durante la recuperación y la rodilla responde bien, está todo controlado y por el momento siempre hay cosas buenas».

A su lado ha estado siempre Fernando Rivas, su entrenador, y con María, su psicóloga, y Guille, el preparador físico. «El momento en el que me dicen que tengo una rotura yo me vine muy abajo. En lo único que pensaba era en los Juegos Olímpicos y en que me iba a perder muchos torneos y bajar mucho en la clasificación. La primera conversación que tuve con Fernando le comentaba que no quería volver a competir hasta que no estuviera segura al cien por cien; quiero estar totalmente segura y pensar en volver mejor de lo que estaba antes». Marín no ocultó que se ha sentido muy arropada. «Me ha sorprendido muchísimo el apoyo de todo el mundo. Mi equipo me brindó el apoyo desde el primer momento. Además, todos los patrocinadores, incluso estando lesionada quieren seguir conmigo, porque imagino que también verán que hay un futuro. Estoy superagradecida también por el apoyo de la gente, no paran de mandarme mensajes de apoyo y es de agradecer».

El sueño olímpico

El objetivo lejano es Tokio, unos Juegos Olímpicos en los que defenderá su medalla de oro de Río 2016. «Efectivamente, ese sigue siendo nuestro principal objetivo. Desde que me lesioné, ese objetivo no se nos ha quitado de la cabeza». La ambición de conseguir otra presea dorada es lo que anima a estar horas y horas para recuperar su mejor nivel. «Puedo porque pienso que puedo», dice como un mantra. «Estoy trabajando para ver una Carolina más fuerte y mejor. Me ha venido bien a nivel personal ya que he podido estar más en Madrid. Mi rodilla responde muy bien; solamente hay cosas buenas de momento».

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