William McKenna: «Gómez Noya tiene el doble de corazón que la gente normal»

DEPORTES

El prestigioso cardiólogo, que hizo posible que el triatleta ferrolano volviese a competir tras el veto del CSD, recuerda cómo superó aquel contratiempo

04 jun 2019 . Actualizado a las 17:09 h.

Para la comunidad científica, William McKenna es toda una eminencia, padre de la genética del corazón, descubridor de las primeras herencias vinculadas a cardiopatías familiares, maestro de cardiólogos y referencia mundial en torno a todo lo que tiene que ver con la muerte súbita. Para el mundo deportivo, es el médico que, con su dictamen, hizo posible que Javier Gómez Noya pudiese volver a competir tras el veto del Consejo Superior de Deportes que, apoyándose en la valvulopatía congénita del triatleta, aseguraba en el 2003 y de nuevo en el 2005 que no era apto para la competición de élite y le retiró la licencia durante dos años. Han pasado ya 16 de aquello, cuando McKenna, en sucesivas revisiones, avaló que el gallego podía correr, pedalear y nadar al más alto nivel sin riesgos para su salud. Después, llegarían los cinco títulos mundiales, la plata en los Juegos, los oros europeos...

«Tiene el doble de corazón que la gente normal», resumió ayer entre el castellano y el inglés el médico de origen canadiense sobre el deportista gallego. Lo hizo tras pronunciar una conferencia en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, adonde se desplazó para una de sus clases magistrales. El científico que dirigió el Hospital del Corazón del University College de Londres y es el responsable del Hamad Medical Corporation del Catar, recuerda aquella etapa con claridad: «Era un chico muy joven, la primera vez que vino a verme tendría 18 años o poco más, y cuando se subió a la bicicleta, ya vi que era el mejor de todos lo que había visto», comenta sobre el resultado de las primeras pruebas de esfuerzo que en aquel entonces realizó al jovencísimo Gómez Noya.

De todos los deportistas de élite que a lo largo de su carrera ha evaluado este reputado profesor, docente en universidades como la de Yale, «Javier fue el mejor, era que más aguantaba en el test de ejercicio», dice este médico que también se maneja con eventos deportivos para situar sus referencias temporales: «Fue antes de las Olimpiadas de Atenas del 2004», apunta antes de dar explicaciones sobre el músculo del ferrolano. A juicio del experto, «su corazón es grande porque es mucho más eficaz que los nuestros, tiene el corazón con un funcionamiento doble, mucho más eficiente, cada latido bombea el doble de volumen sanguíneo, es como dos latidos de una persona normal», describe gráficamente. Para el médico, al que el tiempo le dio la razón sobre su valoración sobre la segura participación de Gómez Noya en las pruebas más exigentes, la capacidad del triatleta, al margen de los entrenamientos que sigue, tiene también en parte base genética: «Su corazón está preparado para hacer deporte».