El extraño premio de la UEFA a la política frentista de Rubiales

Un año después de llegar a la Federación Española, logra la vicepresidencia europea que ya tuvo Villar


Acaba de cumplirse un año desde que José Luis Rubiales tomase posesión como presidente de la Real Federación Española de Fútbol, tras la larga etapa de Ángel María Villar y el epílogo de Larrea. Y su trayectoria a lo largo de estos doce meses, salpicada de polémicas y enfrentamientos, escasa de diplomacia florentina, no ha sido óbice para que esta misma semana la UEFA lo haya designado vicepresidente. La propuesta partió del presidente, el esloveno Aleksander Ceferin. Y el respaldo fue unánime.

Tras conocer la designación, que llega solo cuatro meses después de entrar Comité Ejecutivo, el dirigente español proclamó: «Es un reconocimiento a mi persona y al cambio de filosofía de la RFEF». Pero probablemente pesen más otros argumentos, especialmente la habilidad para relacionarse con la oligarquía del organismo europeo y saber elegir las amistades y los enemigos.

Cabe recordar que Villar ya ostentó la vicepresidencia de la UEFA, aunque con Rubiales España perdió el puesto que tradicionalmente ostentaba su máximo responsable federativo en el Consejo de la FIFA. Además, en contradicción con sus promesas de regenerar los órganos directivos del fútbol europeo, Ceferin propuso a Rubiales pese a los problemas de corrupción que rodean a alguno de sus próximos.

En el año que lleva al frente del ente federativo se está significando por su facilidad para ir al choque. Era algo esperado en lo que se refiere a la Liga de Fútbol Profesional, porque sus relaciones con Javier Tebas ya venían siendo tensas. Se llevó la final de la Supercopa a Tánger, a pesar de la oposición del Sevilla, uno de los finalistas. Se opuso a la posibilidad de trasladar un partido de Liga a Miami. Ha lanzado el pulso sobre el control de los horarios de los partidos y la supresión de los de los lunes. Y en la temporada de despegue del fútbol femenino lanza el proyecto para crear una liga paralela. En ninguno de los casos tiene inconveniente en ir a la confrontación.

Aunque habla de nueva etapa en el ente federativo, no parece hacer suya aquella máxima de que la mujer del César no solo tiene que ser honrada sino parecerlo. A expensas de los procesos que todavía se tienen que sustanciar judicialmente, ya ha visto como uno de sus hombres de confianza, Andreu Subies, ha tenido que dimitir.

En octubre fue detenido y acusado de haberse utilizado dinero de la RFEF para el pago de reformas de su casa y en un negocio. En ese momento, Rubiales lo ratificó. Pero en marzo se concretó la renuncia. Se fue Subies y llegó Antonio Suárez Santana. Y a los pocos días también se extendió la sombra de la corrupción sobre el presidente de la federación canaria, investigado por favorecer la contratación de una empresa dedicada a la instalación de césped artificial creada por su vicepresidente y a la que se incorporó su hijo. Donde no tiene ningún frente abierto Rubiales es en la UEFA ni en la FIFA. Antes al contrario, fue el primero que ofreció una salida para la final de la Copa Libertadores, que acabó disputándose en Madrid.

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