Wawrinka no le dura un suspiro a Nadal

Enric Gardiner COLPISA

DEPORTES

SERGIO PEREZ | REUTERS

El suizo no es rival ante un Nadal que está ya al 100 % y que ahora sí es claro candidato al título en Madrid

11 may 2019 . Actualizado a las 09:16 h.

La recuperación está a punto, la toma de contacto dada y los resultados conseguidos. Rafa Nadal ha presentado su candidatura al título de Madrid con su actuación más seria y sólida del torneo ante un Stan Wawrinka que fue una sombra de su mejor nivel (6-1 y 6-2) y que no fue obstáculo en el pase a semifinales. En una hora y nueve minutos, el español pasó por encima del desdibujado suizo. El número 34 del mundo, lastrado por las lesiones en las últimas temporadas, parecía retornar poco a poco a un estado de forma y de tenis que se le resiste desde hace meses. El triunfo en la anterior ronda ante Kei Nishikori le daban galones para intentar asustar a Nadal.

No en vano el revés del helvético gana velocidad con la altura de Madrid. Sin embargo, pese a un inicio que hizo presagiar un carrusel de tiros ganadores del de Lausana, Nadal apaciguó a la bestia y le infligió una dura derrota. De las más amplias que se recuerdan en esta larga rivalidad, solo comparable al Masters de Shanghai 2015, cuando Nadal solo cedió tres juegos. Y es que aunque Wawrinka conectó al inicio de partido seis golpes ganadores por ninguno del balear, los tiros no se tradujeron en juegos. El chispazo que era encontrar el hueco para dañar a Nadal no era correspondido con una solidez posterior. Era un martillazo contra un muro de hormigón armado. Un picotazo en el metal. Se notaba, pero no dolía.

Por eso cuando el de Manacor le hizo un parcial de 20 puntos ganados y solo cuatro perdidos y se apuntó el primer set por 6-1, el metal aplastó al mosquito. La figura de un alicaído Wawrinka comenzó a pulular sobre la pista y a cuestionarse un planteamiento que carecía de plan B. El suizo se seguía montando sobre la bola e intentando romper por fuerza la resistencia del español, pero el pupilo de Carlos Moyá venía de dos enfrentamientos ante pura potencia y sabía lidiar con ello.