El Leyma Coruña cierra el ciclo de Aranzana como entrenador

Las lesiones de la plantilla naranja marcaron una temporada complicada y llena de altibajos


A Coruña

El Leyma Coruña prescindirá del técnico Gustavo Aranzana para la próxima temporada. El vallisoletano, que acababa contrato, se marcha después de dos años «de profesionalidad absoluta» en el conjunto naranja y, a pesar de un curso complicado, se muestra «más que agradecido» por todo este tiempo.

El presidente del club, Roberto Cibeira, explicó este domingo en un acto en el que también estuvo el vicepresidente, Juan Carlos Fernández, que «saben» el perfil que quieren para el nuevo entrenador, pero que esperarán a que «termine la liga para empezar algún movimiento». También hizo balance de una temporada llena de altibajos, con unos resultados que no fueron los esperados, sobre todo en casa, con partidos «un poco flojos» y con una plantilla que tuvo que modificar hasta en tres ocasiones debido a las lesiones.

Con un club «rindiendo por encima de sus posibilidades» durante las últimas campañas, las 14 victorias y 20 derrotas de este curso se quedaron muy lejos de los números del año pasado. Sin opciones de conseguir una plaza en el play off desde el mes de marzo, los naranjas tuvieron que pelear un puñado de partidos para poder llegar al final de liga con la permanencia asegurada.

Una liga que, tanto en palabras del presidente como del ya exentrenador, «ha sido la más potente, competitiva y difícil de los últimos cinco años», en la que el tema económico y deportivo han ido más que nunca de la mano a la hora de pelear por conseguir un puesto en la fase de ascenso. «Que sea posible ascender más fácilmente a la Liga ACB ha animado a muchos patrocinadores, y equipos que antes veían inviable ascender se han reforzado económicamente y eso se ha trasladado en que este año el número de victorias para estar en fase de ascenso ha sido muy superior al de los anteriores», explicó Cibeira.

Los nueve partidos perdidos seguidos de la primera vuelta fueron determinantes a la hora de marcar el devenir de un equipo nuevo, joven, con hambre y muchas expectativas, que finalmente se vieron truncadas por el cúmulo de lesiones de muchos de sus jugadores a lo largo del año. Bajas largas como las de Monaghan, Quinton o Larry, que acabaron afectando deportiva y mentalmente a todo el equipo. «Teníamos muy pocos efectivos, era muy duro no ganar ni poder competir. Entrenábamos con seis o siete jugadores», explicó Aranzana, y añadió: «Lo que puedo afirmar es que los jugadores se han dejado el alma».

Coincide con Cibeira en que, además de las lesiones y del «diseño de la plantilla», sin un pívot de referencia, hubo una serie de partidos en los que el equipo «no dio la talla y falló estrepitosamente» como contra el Granada y el COB en la primera vuelta.

Además de resumir el año ambos quisieron destacar el «sobresaliente» de la afición a lo largo de toda la temporada. «Han estado apoyándonos incluso cuando las cosas iban muy mal. Gracias al Tsunami y al Nordés. Son uno de los mayores logros de estos años», afirmó Cibeira.

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