La juventud eterna de la Vieja Señora

Tras el fiasco de la Champions, el club más laureado de Italia, descendido en el 2006 por amaños, bate un récord en las grandes Ligas con sus ocho «scudettos» seguidos


La Voz

Paradojas del fútbol. El apodo del Juventus (del latín iuventus, juventud) es la Vieja Señora. También, la Novia de Italia (aunque con matices, porque es tan querida fuera de Turín como odiada en su propia casa, donde se prefiere al Torino). Aunque más bien, el mote tendría que referir al mito del ave fénix.

La resiliencia es lo que ha catapultado al club más laureado de la historia del calcio desde lo más hondo del pozo de la Serie B (a la que se lanzó de cabeza en el año 2006 abrazado a la corrupción destapada por el Calciopoli) hasta el campeonato que certificó ayer, contra el Fiorentina (2-1). Celebró su trigésimo sexto título, aunque en su palmarés figuren solo treinta y cuatro, por un quítame allá un soborno en los años 2005 y 2006. Porque son del Piamonte. «Donde hacemos lo que queremos», según reza el axioma universal del orgullo norteño.

Esta es la Juve. El club de los Agnelli desde 1923 (aunque fundado 1897). El que contrató una página impar entera de publicidad (en los tiempos en los que ese gesto era una demostración de poderío) en el que plasmó la frase «Un caballero no deja nunca a una Señora», con la que anunciaba la renovación de Alessandro del Piero, uno de sus grandes futbolistas. Lo fueron también Scirea, Boniperti, Sívori, John Charles, Dino Zoff, Zidane, Platini, Buffon, Baggio, Pirlo, Nedved...

Ahora, el testigo está en las botas de Cristiano Ronaldo, al que le costó iniciar su cuenta goleadora con su nueva camiseta (lleva ahora veinticinco goles y diez asistencias). Quizás la Juve se hubiese llevado el scudetto (como se adjudicó la Supercopa en enero contra el Milan) sin el portugués. La presencia del ex jugador del Real Madrid (lejos de ser el caballero que era Del Piero) se explica solo en términos de Champions. Ese aroma se convirtió en tufo hace apenas unos días, tras el fiasco contra el Ajax. Porque ese era el objetivo prioritario esta temporada, en la que en el campeonato nacional estaba solventado hace tiempo. Octavo entorchado consecutivo de los albinegros, que superan de este modo el récord establecido por el Lyon en Francia.

El Nápoles se descolgó pronto de la lucha, dejando vía libre para que Cristiano agrandase su leyenda (ayer volvió a ser decisivo). Y cuando el luso desaparecía, irrumpía con fuerza el millennial Moise Kean, internacional absoluto italiano de padres marfileños que ha devorado a Dybala. Además del listón mencionado, el Juventus seguirá a velocidad de crucero para intentar batir el récord de diferencia de puntos con el segundo clasificado, que posee el Bayern de Guardiola, con veintiséis. Lo tienen claro hasta los rivales históricos más acérrimos. «La Juventus ganará el scudetto hasta el 2022», espetó resignado Talentino Cassano.

Año uno después de Buffon

En cualquier caso, este año fue el primero tras el adiós de Buffon, que no había querido irse ni cuando aquello del Calciopoli. Pero se fue. Al PSG. Su lugar no lo ocupa un guardameta, sino dos: Szczesny, con más peso, y Perin. Ambos demostraron solvencia, pero Cristiano Ronaldo, en su papel habitual, no pierde la oportunidad de reclamar el fichaje de Keylor Navas, su excompañero en el Real Madrid.

Massimiliano Allegri ha intentado equilibrar un vestuario (nombres como Chiellini, Emre Can, Mandzukic...) que iba sobrado en la competición nacional, pero que no acababa de explotar en la Liga de Campeones, gran cuenta pendiente de un equipo dos veces campeón de Europa (1985 y 1996) y del propio entrenador desde su llegada en el 2014 en sustitución de Antonio Conte.

En el torneo continental, la Juve dominó el grupo H por delante del Manchester United y el Valencia, aunque perdió los partidos ante el Young Boys (2-1, con el pase de ronda resuelto) y el United (1-2, en uno de los dos lunares juventinos de la temporada). En octavos protagonizó una sonada remontada contra el Atlético, que se las daba de favorito, pero al que le persiguió la sombra de Cristiano incluso más allá de los Alpes. Sin embargo, el imberbe Ajax fue demasiado para la Vieja Señora.

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