Messi rompe la barrera de cuartos

José Manuel Andrés COLPISA

DEPORTES

CARL RECINE | REUTERS

El Barça se impuso con contundencia a un voluntarioso United, que soñó durante un cuarto de hora

17 abr 2019 . Actualizado a las 15:55 h.

Apenas un cuarto de hora. Ese es el periodo del partido en el que el Manchester United creyó que el milagro de París también era posible en el Camp Nou, pero con el Barça enfrente las cosas fueron muy diferentes respecto a aquella remontada heroica frente al PSG. Los azulgrana están futbolísticamente varios peldaños por encima de un United al que Solskjaer ha reanimado, pero que necesitará una gran reconstrucción para volver a ser competitivo ante un transatlántico del calibre del equipo de Valverde, que tras adelantarse fue imparable para su rival y que ya está a dos pasos de la ansiada 'orejona' tras tres temporadas sin superar los cuartos.

Los pronósticos eran muy poco favorables a los 'Diablos Rojos', pero los ingleses salieron al estadio donde en 1999 levantaron la Champions con un final de infarto ante el Bayern pensando aquello de que no hay imposibles en el fútbol. De hecho, el partido comenzó con una extraordinaria jugada combinativa del United, que dejó a Rashford mano a mano ante Ter Stegen para que el atacante inglés rematase al larguero. Más allá de la llegada, lo cierto es que sorprendió la actitud atrevida y la facilidad para el pase del equipo de Solskjaer en los primeros minutos. El planteamiento del United, que demostró más fútbol en unos minutos que en todo el partido de Old Trafford, desconcertó al Barça, que sufrió con los ingleses merodeando su área. Los azulgrana, que tardaron prácticamente diez minutos en hacer acto de presencia en el partido, pudieron hacerlo a lo grande cuando Felix Brych indicó penalti de Fred sobre Rakitic, pero finalmente, el árbitro alemán reculó tras la indicación del VAR y su posterior consulta en el monitor. La acción, en principio sin consecuencias, marcó el primer punto de inflexión de un partido en el que el Barça comenzó a sentirse más cómodo a partir de entonces, especialmente tras un gol de Messi que el argentino ha metido una y cien veces, comenzando su carrera desde el costado derecho para salir del regate y ejecutar con pierna zurda a la base del poste derecho de De Gea, que asistió con impotencia a una nueva exhibición del '10' culé. Sin tiempo para la reacción, Messi ya había hecho el segundo en un remate con pierna diestra ante el que el portero español pudo hacer más.

El doble golpe devolvió al United a la cruda realidad, ya con el Barça como dueño del partido y Messi como hombre más peligroso con un par de remates altos. Ayer no se le pudo negar la voluntad al equipo de Solskjaer, pero eso no fue suficiente para un equipo que ya solo inquietó en un disparo lejano de Rashford, sencillo para Ter Stegen, antes de que Rakitic tuviese el tercero en un remate de cabeza blocado por De Gea, que esta vez sí, evitó el 3-0 con la cara después de una jugada de antología de Messi, que la dejó para Alba antes de que éste pusiese el pase de la muerte para Arthur, que finalmente se topó con el guardameta.