Arévalo se gana el derecho a soñar con la plaza de Toro en el K4 500

El seleccionador probará al brigantino como recambio del oro olímpico si el nivel del actual cuarteto titular en Duisburgo no le convence

RFEP

El K4 500 masculino español contará con dos palistas gallegos en su lucha por conquistar el próximo mes de agosto la plaza más codiciada por la Real Federación Española de Piragüismo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Solo que a Rodrigo Germade podría no acompañarlo el viveirense Cristian Toro, sino Carlos Arévalo. El kayakista de Betanzos ha convencido esta semana al seleccionador nacional, Miguel García, de la idoneidad de ampliar el grupo de cuatro palistas que el verano pasado se colgaban la medalla de plata mundial para incluirlo como posible recambio de quien es, con Saúl Craviotto, el vigente campeón olímpico del K2 200.

Arévalo, que la semana pasada ganó en el embalse asturiano de Trasona la plaza española en el K1 200 en la Copa del Mundo que se disputará en Duisburgo del 31 de mayo al 2 de junio, y que servirá de segunda criba hacia el Mundial, aprovechó la renuncia del sub-23 Pelayo Roza, que tras imponerse en el control sobre 350 metros de hace nueve días -el brigantino había sido segundo- declinó pelear esta semana por el hueco en el K4 que ahora se ha hecho el gallego para centrarse en el calendario internacional del K2 1.000. Sin salir de Trasona, y después de cuatro días de trabajo de acoplamiento, Arévalo realizó el viernes una tirada de 500 metros con Craviotto, Marcus Cooper y Rodrigo Germade, que el seleccionador comparó con la que ayer hacían Toro y sus compañeros de plata mundial. Concluído el test, García decidió incorporar a Arévalo al proyecto K4.

El brigantino explicaba ayer que él ya venía trabajando desde el inicio de la temporada, en octubre, con el cuarteto bajo las órdenes del seleccionador del K4, solo que en su caso, centrado en el K1 200. «Hacíamos el 75 % del entrenamiento en común», algo que, aclara, se mantendrá sin cambios al menos hasta la Copa del Mundo de Duisburgo. Y es que, cuenta Arévalo, el cuerpo técnico del K-4 500 les explicó ayer a los cinco palistas que «yo entraré en el barco si ellos -Craviotto, Cooper, Germade y Toro- hacen un mal resultado en Duisburgo, o un resultado que el seleccionador entienda se pueda mejorar». Y a tenor de las comunicaciones de la federación durante las dos semanas de proceso selectivo, lo haría en sustitución de Toro, por ser este el único de los cuatro que no logró meterse en la final del selectivo sobre 350 metros del día 5.

En paralelo, la canguesa Teresa Portela desveló ayer que, al igual que había hecho la temporada pasada tras ganar también ambas plazas en el correspondiente selectivo, renunciará a su puesto internacional con España en el K1 500 para centrarse en su barco fetiche, el K1 200. Por el mismo motivo: «No quiero competir sintiendo que he preparado dos barcos a medias. Quiero jugármela a una carta, pero llevando el examen preparado al 100 %».

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