Tiger Woods y la obsesión del Masters de Augusta

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MIKE SEGAR | REUTERS

A los 43 años, Woods desempolva su cartel de favorito para el Masters, el «grand slam» que visualiza desde hace seis meses y que no gana desde el 2005

11 abr 2019 . Actualizado a las 11:40 h.

El debate es irresoluble, pero el hoyo 17 de St. Andrews es, probablemente, uno de los más complejos del mundo. Al menos entre los campos más emblemáticos. Allí enterraron sus opciones tantos favoritos como otros resoplaron aliviados camino del 18 y la casa club de estilo neoclásico que espera al fondo al campeón del Open Británico. Ese lugar inspiró a Alister MacKenzie para el hoyo 5 de Augusta National, aunque Bobby Jones no terminaba de ver los bunkers de calle. Como el resto del recorrido, esa zona ha ido evolucionando durante los últimos 20 años -tanto el Road Hole del Old Course, en Escocia, como el Magnolia de Georgia-. El campo del Masters se transformó como consecuencia la revolución que Tiger Woods inició en la segunda semana de abril de 1997. El recorrido ha ido ganando distancia, dificultad y complicaciones para defenderse del empuje de la tecnología, de los cuerpos fibrosos de los atletas que lo desafían hoy en día. Y justo ese hoyo 5 de Augusta se transforma de nuevo ahora. El tee se ha retrasado unos 35 metros, para que la distancia final al green quede a entre 415 y 450 metros de la salida. Ya era el segundo par 4 más largo del campo, y el segundo en dificultado por detrás del 11. Pero ahora exige un estacazo con el driver para evitar los bunkers, o un segundo golpe muy largo y delicado para tener una mínima oportunidad de birdie.

Si no fuera por ese cambio, Tiger Woods podría jugar la mayoría de las salidas del Masters (desde el jueves, Movistar Golf) casi con los ojos vendados. Tal es su conocimiento y dominio de un campo donde ganó cuatro títulos, aunque el último lo lograse en el 2005.

Cada regreso suyo a Augusta representa una nueva primavera para el golf. Como sucedió el año pasado, cuando volvía al Masters después de un par de ediciones ausente por el martirio al que le someten las lesiones. Pero esta vez, con una molestia en el cuello como incordio más reciente, vuelve a pisar el campo como verdadero favorito. ¿Por qué no?