Semenya, ¿un derecho o una trampa?

La atleta aguarda un dictamen del TAS sobre los niveles de testosterona permitidos que condicionará el futuro de las deportistas que padecen hiperandrogenismo


Tan compleja es la decisión que debe tomar, que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha tenido que pedir una prórroga. A hoy mismo había fiado su pronunciamiento sobre el caso de Caster Semenya, la atleta sudafricana, doble campeona olímpica de los 800 metros, y cuyo androgenismo puede derivar en un histórico cambio de la normativa con la que compiten las mujeres en las distancias comprendidas entre los 400 y los 1.500 metros. Pero el TAS ha solicitado un mes más de margen -hasta finales de abril- para tener lista su resolución definitiva.

¿Cuál es el origen del conflicto abierto?

El contencioso que mantienen la atleta y la Federación Internacional de Atletismo, que se ha mostrado decidida a modificar el reglamento por considerar que las deportistas con hiperandrogenismo -unos niveles de testosterona muy por encima de la media- como es su caso, compiten en situación de evidente ventaja, en determinadas pruebas, respecto al resto de las mujeres. Semenya ha recurrido la decisión ante el alto tribunal deportivo.

¿Qué es lo que propone la federación internacional?

Modificar el máximo de testosterona permitida a las mujeres para competir en las denominadas pruebas restringidas -las distancias entre los 400 y 1.500 metros- de los 10 nanomoles por litro de sangre actuales a la mitad, 5 nanomoles. Argumenta, en sus conclusiones, que una tasa por encima de ese límite «aumenta un 4,4 % la masa muscular, entre un 12 y un 26 % la fuerza y un 7,8 % la hemoglobina», lo que considera determinante para mejorar su rendimiento. Según la federación, la tasa actual «contraviene la igualdad de condiciones en la que deben competir las atletas».

¿Ha incumplido la deportista alguna norma?

Es evidente que, hasta ahora, no. Sus medallas no están bajo cuestión, como tampoco lo está el que se trate realmente de una mujer y que no haya consumido sustancias dopantes. Lo que se dirime ahora es si, con su alta tasa de testosterona, podrá seguir compitiendo en el futuro como mujer en la prueba en la que se ha mostrado intratable. El cambio de la normativa no tendría carácter retroactivo. La federación internacional propuso, inicialmente, que la modificación legal entrase en vigor el próximo 1 de noviembre.

¿Qué supone el cambio si lo aprueba el TAS?

Dejaría a Semenya en una situación compleja. Podría recurrir a la vía judicial pero, mientras tanto, quedaría excluida de la competición y sería sancionada por incumplir la nueva tasa exigida. No podría concurrir a las pruebas en las que compite. Debería, para ello, tomar estrógenos y reducir su producción de testosterona, hasta que alcancen los límites fijados. Es decir, una especie de contradopaje con el que rebajaría su rendimiento actual.

¿Por qué urge la resolución del caso?

El compromiso del alto tribunal fue el de pronunciarse seis meses antes de los próximos Mundiales de Atletismo, que se celebrarán en la localidad catarí de Doha entre el 27 de septiembre y el 6 de octubre, para que la deportista sepa a qué atenerse.

El precedente de Dutee Chand, la india a la que la Justicia acabó dándole la razón

El de Caster Semenya es el caso por el que la Justicia deportiva enfrenta ahora un complejo dilema, pero no es el único de hiperandrogenismo detectado en atletas en los últimos años. Por ello, la resolución que tome en un sentido u otro el TAS, no solo condicionará a la sudafricana, deberá poner luz sobre una cuestión que, aunque minoritaria, no resulta excepcional.

Tras los Juegos de la Commonwealth de Glasgow 2014, la velocista india Dutee Chand fue sancionada por el mismo motivo por el que se cuestiona ahora a Semenya: una alta producción endógena de testosterona. La entonces campeona asiática júnior de los 200 metros tenía 18 años y no había obtenido en Glasgow una marca llamativa, pero fue excluída por la federación internacional de atletismo. Chand recurrió ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo y, tras varios años de litigio, éste falló a su favor reconociendo su hiperandrogenismo, descartando cualquier dopaje, y devolviéndole la posibilidad de volver a competir. Esta resolución fue, precisamente, la que despejó el camino a Semenya.

Le cede a sus abogados

«El cambio de normativa es un error y ya le he escrito por correo electrónico a Caster ofreciéndole mi equipo de abogados, si lo necesita», declaró la india a la BBC. El gobierno de Sudáfrica se ha tomado el alegato de Semenya como una cuestión patria y ha destinado a su defensa un millón de dólares. «Yo perdí dos años cruciales en mi carrera deportiva», lamenta Chand, que ahora también vive pendiente de lo que decida el TAS.

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