El médico de la selección española: «Un jugador que pierde la consciencia no debe seguir en el campo»

El doctor Juan José García Cota, con amplia experiencia con España y el Celta, analiza cómo se debe responder ante el desvanecimiento de un futbolista tras los casos de Schär y Ospina


Dos casos en apenas una semana: el de David Ospina en el Nápoles-Udinese y de Fabian Schär en el Suiza-Georgia. Y los dos, resueltos de un modo similar: un futbolista que pierde momentáneamente la consciencia, en ambos casos tras un fuerte golpe en la cabeza, permanece en el terreno de juego después de recuperarla. Schär logró completar el partido, Ospina acabaría desvaneciéndose tiempo después e ingresando en un hospital tras sufrir una crisis transitoria. ¿Acutaron correctamente sus servicios médicos? ¿Puede seguir jugando un futbolista que ha perdido la orientación o la consciencia? 

El doctor Juan José García Cota, médico gallego de la selección española desde hace más de una década, mantiene, en conversación con La Voz de Galicia desde la concentración del combinado nacional, que «un cuadro de pérdida de consciencia siempre supone que el cerebro se queda con un déficit de riego sanguíneo. En un futbolista que está haciendo deporte, las causas más habituales suelen ser: un traumatismo craneal durante el juego, por deshidratación, o por alguna enfermedad de base, una diabetes descompensada, por ejemplo». Estos son los motivos más habituales por los que un jugador se desploma en el campo.

¿Cómo se debe actuar ante el desvanecimiento?

«Cuando tenemos un jugador tirado en el suelo, con una pérdida de consciencia, lo primero es valorar si hay pulso o no lo hay y si respira o no respira. Se debe detectar en primer término si esa pérdida de consciencia viene acompañada de una parada cardiorrespiratoria o no», valora el doctor García Cota. Si la hubiera, habría que iniciar las maniobras de reanimación pulmonar. «Lo más habitual es que no la tenga. Lo que hay que hacer es mantenerlo tumbado, no levantarlo y asegurarse de que no existe ningún traumatismo de columna. Debemos ladearlo por si existiese algún vómito para que no se atragante y, en ocasiones, levantar un poco las piernas para mejorar el riego sanguíneo», explica el doctor, nacido en A Estrada y que ya encabezaba los servicios médicos de la selección cuando logró sus tres títulos consecutivos. «Las que se dan habitualmente son recuperables en poco tiempo. Cuando ese tiempo se excede, debe trasladarse de inmediato a un centro hospitalario», prosigue.

«Muy, pero muy importante: no debe seguir en el campo»

El doctor Cota lo tiene claro: «Es, muy, muy importante que un jugador que presenta un cuadro de este tipo no siga jugando. Deben quedarse en observación, porque, aunque muchos se recuperan sin mayor problema, puede tener alguna lesión de base y hay que vigilar su evolución. No debe jugar ese día, no debe seguir jugando bajo ningún concepto»

Preguntado por la decisión de los doctores del Nápoles y de la selección suiza, Cota no quiere entrar en ningún tipo de controversia con ellos: «Cada profesional es el que más datos tiene para tomar una decisión, y yo la respeto profundamente, pero desde luego que si un jugador mío pierde la consciencia no sigue en el campo. Siempre que existe, y futbolista está desorientado, implica un cierto grado de conmoción cerebral. En espera de un diagnóstico definitivo -que no suele ser habitualmente más que un edema cerebral- no se debe correr el riesgo de mantenerlo en el campo. Otra cosa es un traumatismo leve en la cabeza, el clásico chichón, que no implica pérdida de consciencia», añade.

El doctor Cota, durante un partido de la selección española disputado en Pasarón
El doctor Cota, durante un partido de la selección española disputado en Pasarón

En su amplia trayectoria, el doctor Cota ha tenido que enfrentar ya varios episodios de este tipo: «He vivido varios casos. Por fortuna, todos se acabaron resolviendo sin mayor problema. Recuerdo un chico de la sub-19 que tuvo un traumatismo craneal y una desorientación muy importante. A pesar de que luego se recupero, tuvo una amnesia de lo que había pasado. Es una cosa que a veces ocurre, no volvió a recordar lo que sucedió durante el trance el resto de su vida», recuerda.

Dos casos en seis días

El exdeportivista Fabian Schär estaba disputando con su selección, la suiza, el pasado sábado un duelo ante Georgia, valedero para la próxima Eurocopa 2020. El actual jugador del Newcastle, perdió el conocimiento tras un fuerte golpe en la cabeza con el el georgiano Tabidze en el minuto 25. Pese, a todo, los médicos optaron porque, una vez recuperada la orientación, continuase sobre el césped y disputase los 90 minutos del partido.

Apenas unas fechas antes, el domingo previo, en el Nápoles-Udinese se vivió un capítulo similar. El portero del Nápoles, David Ospina, se llevó un golpe brutal en la cabeza, en el minuto 4 del partido celebrado en el estadio de San Paolo, tras colisionar con el argentino Pussetto. 

Pese a la pérdida evidente de orientación, los médicos optaron por devolverlo al césped con un aparatoso vendaje en la cabeza. Ospina acabó desvaneciéndose 35 minutos después. Se desplomó sobre el campo y tuvo que ser conducido de urgencia al hospital.

No sería hasta ese momento, en el que ya estaba ingresado, cuando el meta colombiano recuperó la consciencia y la orientación. Permaneció la noche en observación y tras realizarle las pruebas pertinentes, que descartaron una lesión cerebral, obtuvo el alta.

Los doctores le diagnosticaron una crisis transitoria que se resolvió en horas y obligaron al futbolista a tomarse unos días de descanso, por lo que no estuvo disponible en la convocatoria de la selección de Colombia.

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