En el nombre del padre Bonello

El portero de la selección de Malta, próximo rival de España, es Henry, hijo de John, el meta del famoso 12-1 que ambas selecciones perpetraron en 1983


«Han pasado más de 30 años desde aquel partido. ¿Podéis superarlo? Él ya tuvo suficiente». Es el mensaje de hartazgo de un hijo, cansado de que su padre siga en boca de todos más de tres décadas después de aquel 12-1 que España le endosó a Malta en 1983. Un mensaje desgarrador, realizado hace dos años, cuando se volvió a azuzar la sombra de una posible adulteración de aquel resultado, pero que hoy recobra vigencia ya que ambos conjuntos volverán a enfrentarse este martes (20.45 horas, La 1) en la isla mediterránea.

Y el destino no puede ser más caprichoso. John Bonello, el portero de la discordia, colgó los guantes en 1987, unos meses antes de que su mujer diera a luz a Henry. Aquel chaval creció marcado por el episodio, pero no le impidió querer ser como su padre, portero. En el 2006 debutó en el Sliema Wanderers, con el que alcanzó la internacionalidad. Con la selección tuvo menos protagonismo que John y apenas jugó 8 partidos desde el 2012. Pero, curiosamente, fue titular el pasado sábado en la victoria frente a San Marino (2-1) y lo normal es que mañana repita bajo los palos ante España.

Ahora es Henry el que defiende el peso de la portería de su país, como lo hiciera su padre en la década de los ochenta, y tendrá que volver a escuchar aquellas historias de las que está harto y que le recuerdan aquel 12-1, adornado siempre con la sombra del amaño.

Aquel 21 de diciembre de 1983, a las ocho y media de la tarde, España saltaba al terreno de juego del Benito Villamarín de Sevilla sabiendo que debía ganar por 11 goles de diferencia a Malta, si quería superar a Holanda en la tabla, y así lograr la clasificación para la Eurocopa de Francia 1984. En la previa, John cobró protagonismo al señalar que no volvería a su país si encajaba once goles.

Poli Rincón, batiendo a John Bonello en el 12-1.
Poli Rincón, batiendo a John Bonello en el 12-1.

Miguel Muñoz alineó a Buyo, Goikoetxea, Camacho, Maceda, Señor, Gordillo, Víctor Muñoz, Sarabia, Carrasco, Santillana y Poli Rincón. El partido comenzó con Señor fallando un penalti y, aunque Santillana hizo el 1-0 en el 15, los visitantes empataron en el 24, dejando la misión prácticamente en imposible. Pero España logró la gesta y en los siguientes 58 minutos logró la renta que necesitaba, con el famoso tanto de Señor.

Desde Holanda se etiquetó como de amaño aquel partido que sirvió a la selección española para levantar los ánimos de su afición, desencantada tras el fiasco del Mundial jugado en casa en el 82. A mayores, el delantero maltés Demanuele sembró la duda recientemente sobre aquel partido, al insinuar que podrían haber estado dopados los jugadores españoles. «Noté que durante el partido les salía un ácido líquido de la boca. Eso pasa cuando se toman esteroides», dijo en Movistar+.

Por si fuera poco, el seleccionador de Malta Victor Scerri, afirmó que podrían haber sido objetos de una intoxicación. «Entró un hombre pequeño vestido de blanco y nos ofreció una bandeja de limones. Los jugadores los chuparon y después se sentían mal», denunció. «Cuando chupé esos limones me sentía borracho, como si hubiese estado toda la noche de fiesta», confirmó Demanuele.

Sea como fuere, John Bonello regresó a Malta, a pesar de su promesa, y jugó en la selección hasta 1987. Luego pasó a ser entrenador de porteros de la federación maltesa y en el 2006 fue protagonista de una campaña publicitaria de la cerveza Amstel. Mañana, acudirá al estadio a ver su hijo. Contra España. Pero enfrente no estará ni Santillana ni Rincón.

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