Javier Irureta: «Usé el chubasquero hasta en Tenerife»

El técnico vasco presume de abuelo y disfruta del fútbol pero desde la tranquilidad del sofá


A punto de cumplir 71 años, Javier Irureta (Irún, 1948) disfruta del merecido descanso de la jubilación, recupera el tiempo perdido como padre, aprovechándolo como abuelo, y disfruta del fútbol, mirando de reojo al banquillo para saber para qué equipo se decanta.

-¿A qué dedica el tiempo libre?

-Antes, cuando entrenaba, eché mucho en falta a la familia, no estar cerca de ellos. Vivía solo, tenía tres hijos, mi mujer, tres nietos... Aunque venía a casa, viajaba mucho y una de mis razones para entrenar siempre equipos del norte era por estar cerca de ellos. Ahora ese tiempo lo estoy aprovechando. Los hijos ya están casados, son mayores, pero comparto el tiempo con los nietos. La familia ocupa la mayor parte de mi día y de mi entretenimiento.

-Ahora se ocupa de la conciliación de sus hijos.

-Si, prefiero, porque los hijos tienen cuarenta y tantos años y ese tiempo que perdí con ellos se lo dedico a los nietos. Todo el tiempo que perdí de una u otra forma lo estoy recuperando con ellos y estoy muy feliz así.

-¿Sus nietos saben lo que hizo y consiguió su abuelo?

-Lo que conseguí probablemente no del todo. La mayor va para 15 años y el pequeño tiene 7. El más pequeño no pudo ir al cole el otro día porque estaba malo y se quedó conmigo en casa. Coincidía que tenía que hacer un reportaje por ser el entrenador con vida con más partidos en Primera, así que me hicieron las fotos con las copas y él salía conmigo. Me faltaba la de Liga con el Deportivo. La reproducción que nos dan ya no la tengo, no sé si la he perdido o me la quitaron.

Después del reportaje me preguntó cosas. Sabe que su abuelo fue entrenador y jugador, pero él me conoció ya retirado. Las mayores van al cole con camisetas que pone Irureta y algo saben ya.

-Cuénteme algún secreto de vestuario.

-Antes siempre había veteranos que ponían las normas y yo con 19 años obedecía lo que decían. Cuando jugaba en el Atlético de Madrid, ibamos primeros, nos empató el Sevilla 3-3 y el club nos multó por falta de competitividad. Era muy injusto. Hasta hicimos una huelga por el derecho de retención.

-Y en el Dépor, con Naybet...

-Él tenía una personalidad muy fuerte, aunque yo me llevé bien con todos en Coruña. Sé que me vas a preguntar por Djalminha, pero he tenido gente excelente como Fran o Mauro Silva. Siempre hubo alguno que se excedió pero no solo en Coruña.

Valverde, Sergio, Quique Setién o Mendilibar han sido jugadores míos y ahora que son entrenadores les he preguntado cosas sobre cómo ven esa faceta y piensan de la misma forma que yo lo hacía antes...

-¿Alguno le ha pedido consejo?

-No diría tanto como consejo, pero sí. Scaloni me dijo: «Míster, ya me gustaría hablar con usted». Algunos otros también me han preguntado sobre cómo pasar un momento determinado o cómo enfocar alguna cosa. Cuando veo un partido, si uno de los equipos está entrenado por algún jugador mío, me inclino más hacia ese equipo.

-¿Sigue viendo mucho fútbol?

-Si, tanto o más que antes de retirarme. Soy un hombre muy hogareño, muy de estar en casa.

-Y ciclismo.

-Eso siempre me ha gustado. Cuando era la época de Indurain, tenía una casa al lado de la playa y cuando empezaba el Tour me iba a casa corriendo a verlo. En Irún había mucha tradición con la Vuelta del Bidasoa. En aquella época, yo tenía 18 años y conocía a muchos ciclistas que luego ganaron el Tour, como Luis Ocaña.

-Cuando entrenaba tenía un chubasquero que no se quitaba de encima porque le daba suerte. ¿Sigue manteniendo esas supersticiones?

-Estando en la Real Sociedad me dieron un chubasquero y el traje que nos correspondía. Cuando jugamos llevaba el chubasquero puesto y ganamos al Albacete 1-5. En el siguiente fuimos a jugar a Tenerife y me lo volví a poner durante el entrenamiento del día anterior a pesar de que hacía un día estupendo y me dijeron «oye, pero si el tiempo aquí está bueno». Aproveché que el Teide está nevado todo el año para decirle: «Mira, mira, a ver si va a bajar la nieve hasta aquí». En realidad fue Luis Aragonés el que me inculcó lo de no ponerme nada amarillo y yo le preguntaba por qué y me hablaba de un actor que murió e iba vestido así. Yo nunca había sido muy supersticioso hasta entonces, de hecho me quede con 613 partidos en Primera. No sé por qué, pero de 13 no pase.

-¿Le gustaría volver a entrenar para quitarse ese gusanillo?

-(Risas). Por un partido no, me da igual ya.

-Y rezar los padresnuestros en el vestuario...

-Era algo que hacía solo los días de partido, el resto de días se me olvidaba.

-¿Cuándo fue la primera vez que lo hizo?

-En el Athletic siempre rezaban antes de salir al campo y se agarraban todos de las manos. A mí me pareció una buena tradición y la trasladé también al Athletic cuando fui entrenador. Algunos jugadores no eran católicos y siempre lo respetaron. No tuve ningún problema nunca con eso.

En corto

Aficionado a la lectura y abonado a los paseos con su mujer, Irureta presume de vida tranquila.

-Un rincón para perderse en vacaciones.

-Lanzarote, fui el año pasado con la familia y me encantó.

-¿Cocina?

-No, soy muy malo. Cuando he estado solo, por ejemplo en Oviedo que vivía en un apartamento enfrente del Carlos Tartiere, no cocine más que 4 o 5 veces y para eso un par de huevos. Prefiero ir a comer a un restaurante.

-¿Su plato favorito?

-Los chipirones. Soy más de pescado que de carne. En eso Galicia... ¡grandiosa! El marisco me gusta mucho.

-Una afición actual.

-Pues casi como una obligación: andar todos los días. Voy con mi mujer llueva, haga sol o truene. Si estuviese en A Coruña también lo haría al lado del mar... Magnífico.

-Un libro.

-Ahora estoy con dos. Uno sobre Guardiola y otro sobre Gasol. A Guardiola lo sigo bastante porque de los entrenadores actuales me parece el más diferente y lo leo para conocer un poco más cómo es, pero todavía no lo he terminado.

-Una manía como entrenador.

-Me gustaba el hecho de ir concentrado. Ahora viajan el mismo día. Pero yo prefería concentrarme, aunque eso repercutiese en el hecho de no estar con la familia.

-¿Qué es lo que no soporta en un futbolista?

-La desobediencia.

-¿Con qué jugador se quedaría de los que ha entrenado ?

-Con Fran y Mauro Silva. Fueron buenos capitanes.

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