Los deportistas gallegos afrontan un esprint de 501 días hacia los Juegos Olímpicos de Tokio

Toro, campeón en Río, y Peleteiro lideran la nueva ola olímpica de Galicia. Gómez Noya y Támara Echegoyen regresan a la pelea tras explorar nuevos horizontes, mientras Teresa Portela camina hacia sus sextos Juegos


El oro olímpico de Río 2016 transformó a Cristian Toro de novato en referente de la Galicia olímpica. Ahora, con 26 años, el palista de Viveiro lidera la nueva generación que ya casi esprinta hacia Tokio. Aunque los 501 días que faltan para los Juegos del 2020 parecen una eternidad, en realidad la mayoría encara los meses decisivos de preparación del año clasificatorio. El camino ideal hacia Japón se traza consiguiendo la plaza en el 2019 y preparando sin estrés la prueba en el 2020. Esa senda transita Toro. Su presencia en Japón se da por segura dentro de un K4 500 casi invencible, que completan el también gallego Rodrigo Germade, el catalán Saúl Craviotto y el mallorquín Marcus Cooper, estos dos últimos también campeones olímpicos. Por debajo de los 26 años de Toro asoma una de las mejores generaciones que se recuerdan, con la triplista Ana Peleteiro al frente, pero también con el regatista Nico Rodríguez (470), los palistas Roi Rodríguez y Carlos Arévalo, los futbolistas Angeliño y Brais Méndez, los jugadores de baloncesto Alberto Abalde y María Araújo, los atletas Adrián Ben y Tariku Novales, el remero Rodrigo Conde...

El piragüismo vivirá en Szeged (Hungría) a finales de agosto el Mundial de la tranquilidad. Allí se reparten la mayoría de las plazas de un proceso que incluye segundas y terceras oportunidades, pero que conviene asegurar cuanto antes. Todo apunta a que la composición del K4 500 español no sufrirá variaciones. Pero Toro y Germade volverán a someterse a un selectivo en el que se le dará una oportunidad al ganador de la criba de K1 350.

Toro llegará a Japón en plena madurez, con la experiencia de Río 2016 y después de haber estrenado paternidad el pasado otoño. A año y medio de los Juegos, solo Alemania tiene una embarcación al nivel de la española.

Similar proceso de clasificación que Toro encaran Carlos Arévalo en K1 200 y Roi Rodríguez en K1 1.000. El primero perdió por solo unas décimas el selectivo español ante Carlos Garrote, que luego fue campeón del mundo. Un pulso que ilustra la delgada línea que separa en algunos deportes la gloria olímpica de ver los Juegos por la tele.

Habituada a volar por encima de los 14 metros, en plena progresión de marcas y reforzada por la confianza que le da su título en el Europeo en pista cubierta y el récord de España de triple con 14,73, solo una desgracia podría apartar a Ana Peleteiro de Tokio. A sus 23 años, su capacidad competitiva le convierte en una de las grandes bazas del atletismo español en los próximos Juegos.

España ya tiene plaza en Tokio para su barco de 470 gracias al vigués Nico Rodríguez y el catalán Jordi Xammar. Campeones de Europa en el 2017 y vencedores de la Copa del Mundo de Miami hace unas semanas, su superioridad en la clase les garantiza en la práctica su presencia en Japón.

En la nueva hornada gallega que empieza a asomar en las grandes citas, muchos llegan con el respaldo de los éxitos en categorías inferiores. Como el remero vigués Rodrigo Conde, oro en el Campeonato del Mundo sub-23 de Poznan en el doble scull ligero.

La progresión en sus marcas impulsa a Adrián Ben en 1.500 y a Tariku Novales de cara a la clasificación en el 5.000. Su presencia en Tokio sería un éxito.

Con la cautela que requiere la clasificación en los deportes de equipo y el necesario respaldo de los seleccionadores, Alberto Abalde y María Araújo están dentro de los aspirantes a un hueco en la selección de baloncesto, y Brais Méndez -ya internacional absoluto- y Angeliño Tasende empujan con fuerza desde el Celta y el PSV para llegar a Japón.

Galicia no se baja del podio olímpico desde que David Cal abrió la edad de oro del deporte de la comunidad con su doblete de medallas en Atenas 2004, donde cayó otro subcampeonato. Llegaron después otros cuatro metales en Pekín 2008, cuatro en Londres 2012 y el oro de Toro en Río 2016.

Iconos sin fecha de caducidad

Javier Gómez Noya, Támara Echegoyen y Teresa Portela también buscan estar en los Juegos Olímpicos de Tokio, a pesar de haber superado ya la treintena.

El triatleta ferrolano anunció en enero su intención de pelear por estar en los próximos Juegos Olímpicos, después de un año probando la experiencia de la distancia larga, el ironman (ganó en su debut en Carins y fue undécimo en su estreno en el Mundial de Hawái): «Fue una experiencia muy buena y un aprendizaje excelente, pero ahora el cuerpo me pide Tokio». A punto de cumplir 36 años, recién casado con Anneke Jenkins, se enganchará a las Series Mundiales de triatlón ITU a partir de la cita de Bermudas (27-28 de abril), para luego seguir con Yokohama (18-19 de junio).

La clasificación olímpica comenzó en Yokohama (en mayo del 2018) y terminará el 31 de marzo del 2020 y España solo puede clasificar a un máximo de tres representantes masculinos. Mola y Alarza cuentan ya con una buena ventaja de puntos, mientras que el vigués Serrat también se encuentra en la pelea (Abuín está más retrasado). Todos ellos también tendrán la opción de lograr plaza para la nueva disciplina de relevos, que disputarán los 7 mejores países del ránking mundial y los 3 ganadores del preolímpico.

Otra grande del deporte gallego que vuelve es Támara Echegoyen. La pontevedresa regresó a finales del 2018 a la clase 49er FX con la que rozó la medalla en Río 2016. Pasó a la historia al convertirse en la primera española en completar una Volvo Ocean Race, ganando además las etapas Lisboa-Ciudad del Cabo y Ciudad del Cabo-Melbourne. Su barco, el Mapfre, se quedó a unas millas de la victoria final ya que el Dongfeng chino se impuso en un apasionante esprint final en La Haya.

Ahora la gallega, con 35 años, exprime el tiempo para ganar la plaza en Tokio. Cambia de compañera, Paula Barceló releva a Berta Betanzos, y además tiene a otro barco español, patroneado por la viguesa Patricia Suárez, haciéndole competencia. La primera cita seria del 2019 será la de Palma (30 de marco-6 de abril), para preparar el Europeo de Weymouth en mayo y el Mundial de Auckland en noviembre. España debe sacar todavía su pasaporte olímpico para esta clase y luego realizar su selección interna.

La tercera leyenda que camina a Tokio es Teresa Portela. Tras dar a luz en el 2014, afronta el desafío de disputar los que serían sus sextos Juegos Olímpicos. Solo la atleta María Vasco, la tenista Arantxa Sánchez Vicario, la nadadora María Peláez y la tiradora María Pilar Fernández pueden decir que han disputado cinco citas olímpicas. La canguesa cumplirá en mayo 37 años y aspira a reinar en solitario como gran icono del deporte español.

Una lucha sin cuartel para los deportes de equipo

El fútbol femenino español, con Mari Paz Vilas con opciones, estará en Tokio si logra ser una de las tres mejores selecciones europeas del próximo Mundial. El masculino, con Brais Méndez, Angeliño o Pape pendientes, lo hará si juega las semifinales del Europeo sub-21. Tienen muchas opciones de estar en Tokio las dos selecciones de balonmano (Alicia y Corrales parecen fijos y Ledo está a la expectativa) y de baloncesto (esperanzas para Alberto Abalde, Fran Vázquez, Araújo, Tamara Abalde, Ginzo o Millán).

Mucho más difícil parece la clasificación en voleibol (los hombres, 35º en el ránking olímpico, y 52.ª las mujeres). Necesitarían ambas hacer un grandísimo Europeo y lograr plaza en el preolímpico, que solo da un billete para Tokio. Helia González, Majo Corral, Patricia Suárez, Jorge Fernández y Pablo Bugallo buscarán la gesta.

Otros gallegos

Los 40 deportistas que aparecen en la parte superior de la página no son los únicos. Hay más con opciones, aunque hoy parezcan menores. Bea Gómez, Ane de la Fuente, Cristóbal Rodríguez, Vicente Romero, Gony Zubizarreta, Uxío Abuín, Tomás Vieito, Tania Castiñeira...

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