Vinicius quiere ser Benzema

Condenado al papel de estrella, es capaz de generar ocasiones pero no de rematarlas


¿Por qué Messi? ¿Qué interés puede tener nadie en someterse al rasero del mejor fubtolista del momento (de todos los momentos, incluso), teniendo al alcance un listón mucho más fácil de rebasar?

Vinicius, el joven brasileño de 18 años que juega en el Madrid, no bajó de la grada en el clásico del Camp Nou. Una vuelta después se ha visto forzado a saltar (por dos veces) al césped del Bernabéu encarnando la gran esperanza blanca. Disimular una campaña horrible exige al menos un cabeza de turco -ese papel se lo ha pedido Bale, por delante de Isco, el elegido por Solari, y del veraneante Marcelo- y un brote verde. Si la temporada sucede a tres Champions y al adiós de Cristiano, el brote debe crecer a toda prisa. De sufrir en Barreiro a intentar gobernar un clásico. Del Castilla a Messi, sin respiro.

El argentino marca en un área y la cabeza se vuelve a la otra exigiendo respuesta. No alcanza con enseñar el carné de extremo. Hay un 10 que regatea y anota arrancando desde una esquina. Cómo no pedirle lo mismo al 22 que parte de la opuesta. Vinicius se quedó sin embargo otra vez en el quiebro, porque sus disparos encontraron a Ter Stegen, Lenglet o el vacío que rodea la meta.

Abucheos para Bale

El brasileño partió del lado fuerte. El de Piqué y Sergi Roberto (ayer inmensos), asociado a Reguilón, otro joven de la fábrica. Abrió brecha, pero le faltó quien asomara por ella. El curso pasado (y el otro, y el de antes), el equipo contaba con un atleta voraz, especialista en rendijas. Cualquier aclarado tenía dueño. Benzema, por ejemplo, se desmarcaba para Cristiano. Jugaba con la cabeza como principal herramienta; sin balón, que era del luso. Ahora que debe presentar el pie al casting de arietes, el francés cojea. Sigue precisando de un finalizador a la vera. Y ese no es Bale, más dispuesto a hacer hoyos que dianas. El galés, abucheado en la despedida, no es tampoco el punta que el Madrid requiere. Ni el repescado Mariano. 22 millones en carne de banquillo. Nadie es Cristiano.

Tampoco Vinicius, que en 1.500 minutos le ha marcado al Alavés, al Valladolid, al Leganés y al Melilla. Y le piden ser Messi teniendo a tiro a Benzema. Pudiendo dedicarse como él a desconcertar defensas.

Lo más parecido a un rematador de que dispone Solari es Sergio Ramos, convencido al menos de su condición de killer. El capitán es el único futbolista blanco que disfruta en el área rival, evitada por sus compañeros. Allí acudió pertinazmente para combatir la sequía. Tres goles lleva el Madrid (dos de penalti) en cuatro partidos. Tiene quien mueva la bola. Falta alguien que la meta.

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