La Copa presiona más al Madrid

El primer clásico de la semana situará en la final del Villamarín a uno de los dos grandes de la Liga


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A expensas de lo que pueda ocurrir en la Champions, la Copa del Rey no salvaría la temporada del Real Madrid, pero tener la posibilidad de eliminar al odiado enemigo y vigente campeón y alcanzar la final un lustro después convierte el clásico de esta noche (21 horas, Gol y La 1) en uno de duelos más grandes y apasionantes del curso, en una competición que ahora presiona bastante más al equipo blanco que al Barça. Tras el 1-1 del Camp Nou, la vuelta de semifinales en el Bernabéu se presenta para el Madrid, perseguido por las polémicas arbitrales, como una batalla de mayor trascendencia y repercusión que el clásico de la Liga que se disputará en el mismo escenario solo tres días después, «y que pilla lejísimos», según asegura Ernesto Valverde.

Con el Barça también vivo en la Champions y encaminado hacia el título liguero, después de haber ganado las cuatro últimas Copas del Rey -en ocho de diez finales-, el torneo del k.?o. no supone ya un desafío obligado para los azulgranas. Al contrario que para el Real Madrid, agarrado a una Copa que en un curso convulso y plagado de decepciones revitaliza a los blancos, porque este título es ya una exigencia. Y aún más, frente al eterno rival, como demostraron en el primer partido de un cruce cuya resolución tendría consecuencias muy diferentes para unos y otros.

Peligro de zozobra blanca

En caso de eliminación, el Real Madrid sufriría otro varapalo importante y quemaría uno de sus cartuchos para intentar no cerrar la temporada sin títulos, Mundial de Clubes aparte. Para el Barcelona, en cambio, con la Liga más cerca y la Champions como obsesión, una despedida copera que relanzaría anímicamente a los blancos no sería tan grave, una vez anunciada la renovación de Valverde, En cambio, la continuidad de Solari está tan en el aire que este título considerado antes muy menor y despreciado por el Real Madrid tampoco serviría para despejar su futuro.

«Si remontamos, bien; si no, otro año será», llegó a reconocer Gerard Piqué hace un mes tras el 2-0 ante el Sevilla en el Pizjuán en la ida de cuartos de final de la Copa, reflejando entonces el presunto conformismo del vestuario del equipo azulgrana ante una eliminatoria que acabó con un 6-1 en el Camp Nou. En esta ocasión, la vuelta de esta semifinal, que augura ser un verdadero clásico de Copa, ya sí que decisivo, llega marcada por la igualdad, con la ventaja que da al Real Madrid el gol anotado en la ida por Lucas Vázquez, sin olvidar que al Barça se le da en los clásicos mejor el Bernabéu que el Camp Nou.

Conscientes de los golpes sufridos ante el Barça en el coliseo blanco y de que el Real Madrid se tambalea este año y tiene al Bernabéu en alerta, Solari proclamó que «la afición es el único titular indiscutible», reclamando a los seguidores blancos un apoyo que ante los culés no debería ponerse en duda. «Queremos hacer un llamamiento a la afición, que sea el jugador número 12 y que nos empuje desde el principio del partido, porque nos dará mucha energía», apuntó Carvajal, a quien le tocará intentar frenar al desequilibrante Dembélé, el arma que se ha guardado Valverde para este clásico copero.

En la otra banda, contra Messi, protagonista el sábado de una nueva exhibición ante el Sevilla (tres goles y una asistencia), estarán Reguilón o Marcelo, apartado por Solari por su pésimo momento de forma, al igual que ha relegado a la suplencia al cada vez más cuestionado Bale, aunque es probable que para un choque de tal nivel el galés no pague sus episodios de indisciplina.

Con la gran duda de Bale o Lucas Vázquez en el tridente de ataque blanco, quien tiene garantizada su presencia en el once es Vinicius. Otra cita de altura para el atrevido delantero brasileño, que continúa progresando, aunque le sigue fallando la definición y ante una afición que le idolatra protagonizará su primer duelo particular contra Messi. El crac argentino no estuvo en el 5-1 de la Liga y en la ida, cuando fue duda por unas molestias musculares, salió en el minuto 63, tras el 1-1 de Malcom y justo antes de que Vinicius fuese sustituido por Bale.

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