Mercedes desata a la bestia: el W10 da miedo

El coche del vigente campeón es el más revolucionario y completo de los presentados hasta ahora


El 13 de febrero estaba señalado en rojo para todos los equipos de Fórmula 1, y la cuenta atrás se puso para las 11:00 (hora española). El motivo: la puesta de largo del nuevo monoplaza de Mercedes, el gran referente y rival a batir en las últimas temporadas. Los vigentes campeones volvieron a demostrar que si son los reyes de la competición no es casual.

El W10 ha sido el más revolucionario de los vistos ahora. No sólo por ser el único que no se ha tapado nada y que ya ha presentado un coche de 2019 completo (Haas, Williams y Toro Rosso eran prácticamente retoques del de 2018), sino porque el monoplaza cuenta con tantos elementos diferenciales con respecto a lo que se esperaba que, si les sale bien, pueden ir pensando en colocarse sin ningún miedo ni pudor el papel de grandes favoritos.

El coche con el que Lewis Hamilton va a buscar su sexto campeonato del mundo mete miedo, y hay motivos más que de sobra para temerle. Los conceptos aerodinámicos que han tenido que modificar debido a la nueva normativa (alerón delantero, trasero, laterales.) son sólo la punta de lanza de un diseño aerodinámico que retoca todos los puntos clave. Morro más afilado, suspensiones con un apoyo más elevado, 'badgeboards' (extensiones aerodinámicas laterales) muy trabajadas, cuerpo de la tapa motor ligeramente más estrecho. Hasta el fondo plano ha visto retocados sus surcos para maximizar el rendimiento aerodinámico del nuevo alerón delantero.

Si el chasis ya es una maravilla para los ingenieros aficionados a analizar los elementos aerodinámicos, el motor no le va a la zaga. La que ha sido su principal arma en los últimos años estrena una nueva versión para este 2019, en la que los técnicos de Mercedes han trabajado con dureza para conseguir dos puntos críticos: mayor fiabilidad y mayor eficiencia con el combustible. Para ello han evolucionado la estructura del turbo (lo que explica el cambio en la zona trasera del chasis), entre otras partes.

 

El W10 es la culminación de un trabajo que comenzó a finales de 2017. Así lo ha asegurado James Allison, máximo responsable técnico de Mercedes, que cuando llegó a la escuadra alemana procedente de Ferrari ya empezó a pensar en cómo podía exprimir al máximo las capacidades de la escudería reina de la Fórmula 1. Aunque los primeros bocetos partieron hace más de un año, fue a mediados de 2018 cuando se derivó la mitad del grupo humano al proyecto de 2019, lo que les ha permitido llegar a la pretemporada no con un coche por evolucionar, sino con un monoplaza que podría salir perfectamente mañana a carrera en Australia y hacer un buen resultado.

Rodaje en Silverstone

Para meter más miedo aún a sus rivales, Mercedes no se privó de dar una primera tanda en el circuito de Silverstone. Con Valtteri Bottas al volante (el finlandés no se puede permitir otro año sin victorias y se la juega), el W10 dio sus primeras vueltas por la mañana en el trazado británico, que sirvieron poco más que para comprobar que todo iba bien y que, efectivamente, podían ponerse a rodar inmediatamente.

El pentacampeón Lewis Hamilton no se quedó con las ganas, sino todo lo contrario: completó los 100 kilómetros preceptivos que permite la normativa para los llamados 'filming day' por la tarde. Todo OK antes de poner rumbo a Barcelona, donde la siguiente semana completarán los primeros test de pretemporada junto al resto de equipos.

La reacción unánime del mundo de la Fórmula 1 ha sido de asombro, ya que Mercedes ha sido capaz de presentar un monoplaza revolucionario con respecto a lo visto en 2018 pese a las estrecheces normativas impuestas. Aun así, Toto Wolff, jefe de la escudería, prefiere taparse y no considerarse favoritos. «Empezamos la temporada con cero puntos, así que no podemos tomar nada por sentado y no hay ningún pensamiento de estar al frente. De hecho, con el cambio de reglamento para la nueva temporada, todos los equipos pueden tener su oportunidad para el título y les veremos como un riesgo potencial», aseguraba.

Red Bull se viste de incógnito con el RB15

Unas horas después de que Mercedes hiciese públicas las primeras imágenes del temible W10, Red Bull sacó a la luz el que va a ser su monoplaza más estudiado y complicado de domar desde que llegaron a la Fórmula 1.

El primer coche nacido en la fábrica de Milton Keynes con motor Honda, bautizado como RB15, se llevó los elogios multitudinarios de la afición gracias a una decoración que, para desgracia de muchos, sólo se usará en la pretemporada. Como en años anteriores, desde Red Bull quieren llevarse los focos desde el primer momento, y apostaron por unos vistosos colores rojos y azules oscuros que lucirán en la pretemporada en Montmeló a partir de la próxima semana.

En cuanto al coche en sí, como siempre, dejó claro que sus responsables no han olvidado cómo hacer un buen chasis. A diferencia del Mercedes, las líneas del RB15 sí tiene una clara filosofía continuista con respecto a su predecesor del 2018, si bien han apostado por un morro algo distinto con una toma de aire en el 'conducto S' más elevada, unos pontones laterales y superiores ligeramente más estrechos y un morro algo más ancho que el de Mercedes.

 Donde más se nota la mano y el estilo de diseño, ya un clásico en Red Bull, es en el 'rake'. Estirar las posibilidades de la diferencia de altura entre el eje delantero y el trasero forma un ángulo, comúnmente conocido como 'rake', es un elemento donde el equipo de las bebidas energéticas siempre ha dado en la clave. Este elemento en los monoplazas que tanto afecta (para bien, hasta ahora) en los coches nacidos con la firma de Adrian Newey y sus ayudantes vuelve a verse maximizado en el RB15.

La gran duda de este monoplaza está en sus 'tripas'. El motor Honda ya fue testado por Toro Rosso en la temporada 2018, en la que los de Faenza sirvieron de 'ratas de laboratorio' antes de que el equipo grande montara sus unidades de potencia. Tras los decepcionantes años con McLaren y las dudas con Toro Rosso, no es extraño que en Red Bull prefieran ir a Barcelona con ciertas reservas.

Verstappen, confiado pero cauto Max Verstappen fue el encargado de hacer rodar primero en RB15 en un 'filming day' en el que, al menos, el motor Honda aguantó. La fiabilidad de la unidad de potencia japonesa pondrá en jaque las posibilidades de Red Bull en esta temporada, si bien para Verstappen, que será el líder indiscutible del equipo con un 'seminovato' Pierre Gasly, pueden dar la campanada.

«Todos somos muy optimistas, pero también necesitaremos algo de tiempo. No todo puede ser perfecto desde la primera carrera. Estoy convencido de que habrá momentos en los que, como equipo, cometeremos errores, o quizás las cosas no vayan como queramos. El hecho de que el equipo y Honda estén empujando realmente fuerte para mejorar el desarrollo es muy importante. Tengo claro que soy muy optimista, pero también realista. El tiempo lo dirá, y ya veremos cómo rendiremos», señaló el holandés.

Las posibilidades de Red Bull como equipo pasan en buena parte por la buena labor de equipo que tengan Verstappen y Gasly. El francés, ascendido desde Toro Rosso, a priori no debería darle demasiados problemas al más veterano Max, si bien el volátil carácter del neerlandés puede suponer un problema si no se relaja.

Tras las presentaciones de Mercedes y Red Bull, habrá que esperar a la de Ferrari del viernes para tener a todos los candidatos al título desvelados.

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