El cróquet da el golpe

El Real Club de Golf de La Coruña impulsa desde hace año y medio esta disciplina que cuenta en Galicia con unos 200 practicantes


Lewis Carrol pensaría que Galicia es el país de las maravillas. Ufano, podría presumir del trabajo que están realizando desde el Real Club de Golf de La Coruña con el cróquet, uno de sus deportes más queridos. Y, ahora también, una de las actividades que crece en popularidad en la comunidad gallega hasta alcanzar los dos centenares de practicantes.

Vigo, que pronto dispondrá de su segundo terreno de juego para unirse al Club de Campo, fue una de las pioneras en España, que cuenta con diecisiete espacios específicos para la práctica del cróquet, juego que consiste en completar un recorrido marcado con arcos de pequeño tamaño mediante el golpeo de una bola de madera con un mazo. Santiago (con el Aeroclub) y La Toja (desde julio) completan la oferta gallega. Todos siguen la estela de Casimiro Velasco en Gijón (que fundó en 1926 el primer grupo español de este deporte) y de Vicente Fernández de Bobadilla en Jerez de La Frontera, pero ya con un gran lapsus temporal entre ambos, a finales de los años ochenta.

Esta disciplina cuenta una decena de federados en A Coruña, donde se reúnen A Zapateira unos veinticinco jugadores de forma habitual para disputar los partidos. «Es un dato muy positivo, alcanzado en tan solo año y medio y, teniendo en cuenta el clima en comparación con el sur de España, donde está completamente arraigado», se congratula M. Luz Romero, delegada de la sección de este deporte (inscrita en la federación española de cróquet) en el Real Club de Golf de La Coruña.

Los inicios

En su labor de divulgación, suelen organizar cursos gratuitos de iniciación, para ofrecer a los socios del club un impulso de apoyo que la propia Romero no dispuso: «Leí en La Voz de Galicia que en Vigo se estaba practicando cróquet. Compramos material para probar en casa y comprobé que era fantástico. Se lo dije a Luis, el presidente del club, que fue a Vigo y lo certificó de primera mano. También lo vio en el Puerta de Hierro de Madrid y afianzó más su opinión al respecto, que inicialmente era diferente. Ahora es otra actividad más en el club, aunque el campo no tiene las medidas reglamentarias y a medida que mejoras tu técnica necesitas un campo más grande».

«Es un deporte nuevo en la ciudad. Nunca antes se había practicado, tan solo a título particular en los domicilios», explica. «Es divertido, barato, apenas hacen falta unas zapatillas de deporte (se juega sobre un green) y tan solo tienes que guardar una etiqueta específica en los campeonatos, en los que hay que vestir de blanco», defiende. «Yo soy enérgica y cuando me involucro en algo, lo hago al 100 %. El cróquet es fácil de aprender y te engancha. Es perfectamente asumible para iniciarse en él. El recorrido suele durar una hora y cuarto y no es necesario disponer de vestuarios a su conclusión», insiste.

Con el paso del tiempo, el bagaje aumenta y el club ya ha organizado dos campeonatos en Navidad y otro en la semana grande, en agosto. «El cróquet va creciendo en Galicia, aunque la gente es reacia a probar cosas nuevas. Hay que tomar este crecimiento en serio. Esta disciplina requiere mucha concentración y altas dosis de estrategia para neutralizar al adversario. Es muy divertida, si hay juego limpio. Y en el Real Club de Golf de La Coruña hemos instaurado la costumbre de no ir a por el rival, sino por las bolas de determinado color. Es menos agresivo», concluye.

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