Lucas cumple su parte con Solari

El gallego, fijo para su técnico, sobresale en un equipo solidario y que perdonó en el primer tiempo


La noche prometía para el Real Madrid. Leo Messi iniciaba el encuentro en el banquillo, suplencia que deprimía a los seguidores del Barcelona, que llevan años agarrándose con uñas y dientes a su ídolo. El Real Madrid, que derrochó buenas sensaciones en los últimos partidos, llegó con hambre de triunfos y éxitos al Camp Nou. Santiago Solari optó por Marcelo, con más experiencia, en detrimento del joven Reguilón. Marcos Llorente, con más velocidad que Casemiro para tapar huecos, fue la gran novedad en el medio campo, mientras que arriba Lucas Vázquez, Benzema y Vinicius, en un gran momento, no dieron opción a Bale, que inició el choque en el banquillo.

Vinicius dejó pronto destellos de gloria con sus desbordes en la banda y Benzema hizo gala de una gran generosidad en cualquier parte del ataque. Sin embargo, el Madrid sobresalió por el trabajo en bloque, como un equipo. Presión adelantada, robos y contraataques, con buenos desmarques de ruptura. Hizo el primer gol en una acción en la que participaron sus tres atacantes, un desborde de Vinicius, toque de Benzema y finalización de Lucas Vázquez. El futbolista gallego se ha ganado la titularidad en detrimento de Gareth Bale, una de las estrellas del equipo. Solari confía en él, le ofrece la titularidad y el gallego aprovecha los minutos para devolverle su confianza, ya sea con pelea o con goles. Está rápido, tiene desborde y trabaja a destajo en la presión.

Al Madrid le salía todo frente a un Barcelona atascado. Pudo llegar el segundo tanto, aunque Vinicius pecó de fogosidad. Los de Solari movieron el balón a gran velocidad, fueron un tren en marcha que arrolló a un Barcelona, que tan solo encontró una vía de agua en la parcela de Marcelo, por donde se coló Malcom para sorprender a la defensa madridista. Con el paso de los minutos Vinicius quiso ayudar a su compatriota, descentrado y perdido.

Messi, a escena

Tras una gran primera parte, el Madrid perdió todas sus virtudes en la segunda mitad. La salida de Messi envió al rival 20 metros atrás. El balón ya no le duró en los pies de los jugadores de Solari, totalmente desbordados e incapaces frente a un rival que voló empujado por la presencia de su jugador enseña.

Fueron los peores momentos de un Madrid que parecía cansado, agotado por el esfuerzo de la primera parte. A medida que pasaron los minutos, los jugadores recuperaron la tranquilidad y volvieron a meterse en el partido.

Casemiro entró al campo en lugar de un Marcos Llorente lesionado. Solari también buscó en Bale una solución, alguna carrera triunfadora por la banda. El galés suele aparecer en los partidos grandes. Ayer la tuvo, aunque en realidad no está, ni se le espera.

Solari, reforzado

El Campo Nou, la tumba de Lopetegui, tras el 5-1 en la liga, ayudó ayer a confirmar que Solari va por el buen camino. Sus jugadores tienen personalidad, intensidad y profundidad. Lo más importante es que a medida que pasan los días el Madrid es un equipo mejor. La ida de la semifinal de Copa solo fue el primer puerto, porque por delante le quedan los Alpes en este mes de febrero. Ahora, lo primero, la vuelta, aunque el buen camino está marcado.

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