Benzema alegra el trámite al Madrid

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PAU BARRENA

El francés rubrica con un doblete otra proteica actuación que devuelve al Real Madrid a las semifinales cuatro temporadas después

01 feb 2019 . Actualizado a las 08:16 h.

Dirigido de nuevo por un monumental Benzema, el Real Madrid certificó su regreso a unas semifinales de Copa del Rey que no pisaba desde la campaña 2013-2014, cuando aquella cabalgada de Bale sirvió para abrochar en Mestalla un título al que 38 días después añadirían en Lisboa los blancos su décima corona continental, con el galés también como figura destacada. Ahora es el francés el que resuelve en un equipo rehabilitado. Propone y dispone el lionés en una escuadra que, aferrada a la versión más rutilante de este genial híbrido entre un 'nueve' y un 'diez', vuelve a sacar los colmillos y sueña con resarcirse de los palos recibidos en unos meses infernales.

Parece haber cambiado el paso el conjunto de Santiago Solari, que entregó la batuta al galo y está viendo recompensada con creces su fe en el ariete, pieza esencial de un engranaje que emerge en torno a sociedades como la que ha tejido el '9' con Vinicius. Cada vez más desequilibrante, el jovencísimo diamante aprieta a Bale, cuya condición de estandarte ha pasado a los pies de un delantero que siempre jugó como un poeta pero ahora también goza de la voracidad de un 'killer'.

Dio cuenta Solari de la importancia que otorga a la Copa plantando un once con siete de los titulares en las dos últimas finales de Champions ganadas por los blancos. Ni el golpe que sufrió ante el Espanyol ni su obligatorio concurso el domingo frente al Alavés por la sanción de Varane apartaron a Sergio Ramos del eje de la zaga, cuyos laterales ocuparon Carvajal, que tampoco podrá jugar contra los babazorros, y Marcelo, confrontado de nuevo a un Pedro Porro que le hizo padecer mucho en el duelo liguero de la segunda jornada en Montilivi, aviso de la tormentosa campaña que se le venía encima al brasileño. Las opciones del Girona pasaban por comprometer al Real Madrid desde el primer momento y provocar el tembleque de los visitantes.