Murray: «Con suerte se acabó el dolor, ahora tengo una cadera de metal»

El escocés se ha sometido a una intervención quirúrgica en Londres


El tenista Andy Murray se sometió a una operación de cadera en Londres, según publicó en sus redes sociales. El de Dunblane ya sufrió otra cirugía en enero de 2018 en Melbourne y ha estado lidiando con dolores en la cadera desde hace más de 18 meses.

En la previa del reciente Abierto de Australia, Murray anunció su decisión de retirarse este año debido a los dolores y las lesiones, que no le han permitido rendir a su máximo nivel.

«Con suerte, este será el final de mi dolor en la cadera. Ahora tengo una cadera de metal», explicó el escocés en una foto de Instagram.

El exnúmero uno puso otra operación como una de sus opciones, aunque reiteró su deseo de retirarse este año en Wimbledon, torneo que ha ganado en dos ocasiones (2013 y 2016). 

Ahora Murray, de 31 años, se enfrentará a un proceso de recuperación que puede durar varios meses. Tras su cirugía en 2018, el tenista estuvo alejado de las pistas hasta el torneo londinense de Queens, disputado en el mes de junio.

Murray es el mejor tenista en la historia del Reino Unido, habiendo conquistado tres Grand Slam, dos oros y una plata olímpica, más de 40 títulos en su carrera y el número uno de la ATP.

La decisión de Murray de operarse llega después de que el estadounidense Bob Bryan, uno de los mejores doblistas de la historia, le recomendase probar una prótesis como él mismo hizo en agosto del año pasado.

Todo comenzó después de Roland Garros. Andy Murray, aún número uno del mundo, perdió en semifinales de ese torneo ante el suizo Stan Wawrinka y la cadera, esa que ha sido operada este martes en Londres, comenzó a torturarle.

El escocés, que había completado un fantástico 2016, llevaba un 2016 gris endulzado únicamente con el título en Dubai. Atropellado por la sorpresa de Mischa Zverev en Australia y vapuleado en la gira de arcilla hasta Roland Garros, Murray se encontraba agotado física y mentalmente después de tocar el techo en 2016.

Las alarmas sobre su estado se despertaron cuando cayó ante el australiano Jordan Thompson en la primera ronda de Queen's, escenario en el que había levantado el trofeo en cinco ocasiones, y más aún cuando no pudo competir en la exhibición londinense de Hurlingham, previa a Wimbledon y más aún

El de Dunblane se negó a bajarse de ese Grand Slam y acudió al All England Club para defender su corona. Un cuadro amable le catapultó a cuartos de final, donde el estadounidense Sam Querrey dio buena cuenta de él y le apartó del torneo y, a posteriori, del resto de la temporada.

Pero esto no se supo hasta tiempo después. El escocés no acudió a los Masters 1.000 de Cincinnati y Canadá, en el que cedió el número uno ante el español Rafael Nadal, y poco antes del comienzo del US Open anunció su baja, dejando claro que la temporada estaba ya prácticamente perdida.

Empezó entonces a hablar abiertamente del dolor en la cadera, ese que no le permite competir al máximo nivel.

Acabada la campaña, Murray pone el punto de mira en el torneo de Brisbane, pero una vez más decide no competir. Esta vez ya no habría vuelta atrás y transcurridos escasos días de enero anunció que se había sometido a una cirugía en la cadera y que estaría varios meses fuera hasta completar su rehabilitación.

La vuelta se complicó y, pese a que la federación de tenis del Reino Unido creó varios Challengers para su retorno en mayo sobre pista dura, la superficie más amable para sus desplazamientos, el escocés atrasó el regreso hasta la temporada de pasto.

Fue en Queen's, cuando un aclamadísimo Andy Murray saltó a la pista, 342 días después, para enfrentarse contra su amigo Nick Kyrgios en la primera ronda del torneo londinense.

Una pareja batalla a tres sets marcó su primera derrota del año, pero dio esperanzas sobre una recuperación completa. Por aquel entonces, su ránking se alejaba ya del 150 del mundo.

Varios partidos después y tras tener que renunciar a Wimbledon y a los cuartos de final de Washington, vuelve a ganar en Grand Slam, ante el australiano James Duckworth, pero el español Fernando Verdasco le apea en segunda ronda del US Open y en cuartos de final del ATP 250 de Shenzhen, poniendo punto y final al 2018.

Con el objetivo de preparar mejor la temporada 2019, el escocés toma semanas y semanas de entrenamiento que terminan con una dramática rueda de prensa en la previa del Abierto de Australia, en la que anunció su retirada este mismo año, soñando con una despedida en Wimbledon.

La épica derrota en cinco sets ante Roberto Bautista en primera ronda en Melbourne Park le dejaron roto, pero esperanzado y alentado por sus propios compañeros para continuar luchando por ello.

La operación de cadera en Londres y la prótesis de metal en ella, quizás no le permitan, a sus 31 años, volver al máximo nivel, pero puede que sí le deje vivir en paz y sin dolor; algo que después de todos estos meses, Murray se merece.

Un grande con una vida de película

Fernando Rey Tapias

Murray, a sus 31 años y aquejado de una lesión de cadera, quiere decir adiós al tenis tras disputar Wimbledon

Ahora que Andy Murray anunció que su retirada es inminente, se puede decir de él que ha vivido una vida de película. A los nueve años, sobrevivió oculto bajo un pupitre a la masacre que ocurrió en la escuela primaria de Dunblane, un pequeño pueblo escocés donde nació, y en el que un perturbado mató a 16 alumnos y a un profesor antes de suicidarse.

El tenis lo ayudó a él y a su hermano Jamie, 1 año mayor, a superar el trauma vivido y su madre Judy, entrenadora, los motivó a crecer en el deporte de la raqueta. Ignoro si por la mente de Judy pasaba por aquel entonces el sueño de que sus dos hijos terminasen alcanzando el número 1 del mundo, como así lo hicieron, Andy en individual, y Jamie en dobles, o si soñaba que serían parte decisiva del equipo de Copa Davis británico que conquistase la ensaladera tras más de 79 años sin lograrla. Pero, sin duda, el sueño dorado de Judy hecho realidad fue la victoria de Andy en Wimbledon, 77 años después de que Fred Perry obtuviese el último triunfo de un jugador británico en la catedral de tenis.

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